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Zapatos sobre la tierra

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Publicado: miércoles, 13 de junio de 2018

Mabel Cruz Dávila / Especial para En Rojo

 

La instalación de zapatos para rendir tributo a las víctimas del huracán María (Capitolio, 1 de junio) me recordó, tres días después, aquellos zapatos viejos que pintó Vincent Van Gogh. ¿Por qué Van Gogh pintó dos zapatos viejos?, ¿de quién eran? Acá, en la isla, esos zapatos lograban ponerle nombre e historia a unos fríos números mentidos por el estado y mentados por un estudio de científicos sociales de Harvard. Mirando las fotos de periodistas, familiares, visitantes solidarios, una sensación de soledad acompañada me embargó tres días después. Y busqué los zapatos de Van Gogh. 

Se ha dicho que los que pintó el artista en 1866 son los de una campesina. Esos zapatos son la tierra. Estaban al servicio de las labores y a los frutos de esos trabajos. Unos zapatos se llevan. Se ponen. Unos zapatos hacen brillar al ser en la ausencia. Hacen pensar en el camino recorrido. Heidegger, un filosofo alemán que miró esos zapatos de Van Gogh hace muchos años, decía que la esencia del arte es ponerse-en-obra la verdad del ser. Pero, ¿que es la verdad misma que a veces acontece en el arte? ¿Qué es lo que sucede en ese cuadro? ¿Qué sucedió frente al Capitolio? Una suerte de relaciones que juntó arte y duelo, gente y mundo. Una unidad de caminos y referencias determinadas, como son el nacimiento y la muerte, el infortunio y la bendición, la victoria y la derrota, el dolor y la paz. También la perseverancia y la rendición. Lo humano. Entonces no es arriesgado decir que la instalación-funeral-rito de sanación en el lado norte del Capitolio fue una puesta en escena de la belleza. ¿Por qué? Porque nos mostró algo que estaba oculto. El dolor estaba encarcelado. Fue liberado. Y como decía el filósofo nombrado: “La belleza es una manera como se presenta la verdad como desocultamiento”.

Fuimos un pueblo. Ese no es un concepto sociológico exacto. Pero cuando decimos “pueblo” sabemos a qué nos referimos. Creo que ese ritual-funeral-performance es un tipo de arte. Nos contamos historia de nuestra historia. Heidegger, otra vez, decía: “El arte es el origen de la obra de arte. Es decir simultáneamente de los creadores y guardianes, 0 sea del existir histórico de un pueblo. Esto es así, porque el arte es en su esencia un origen: una manera excepcional como la verdad llega a ser, esto es, como deviene histórica.” Y allí se estaba contando parte de nuestra historia más reciente.

Entonces, tuve la urgencia de mirar el cuadro “Los zapatos” de Van Gogh, pintado en 1866. Un simple par de zapatos pintados por el holandés, que han dado pie ensayos filosóficos, a la pregunta sobre su procedencia y a debates sobre lo que es arte y las intenciones del artista.

Quiero creer que los zapatos del 1ro de junio darán pie a un debate sobre cómo juntarnos, cómo enfrentarnos al dolor, cómo responder a la mentira y al ocultamiento. Cómo ponernos en los zapatos de otro. Cómo brillar.

 

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