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Con luminosos ojos negros

Oscar López Rivera conversa con CLARIDAD
Foto por: Alina Luciano/CLARIDAD
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Perfil de Autor

Por Rafah Acevedo

Publicado: martes, 16 de mayo de 2017

EL futuro es espacio,
espacio color de tierra,
color de nube,
color de agua, de aire…

         NERUDA

 

         Oscar López Rivera, luego de tres décadas y media en una cárcel, es quizás el puertorriqueño que más allá pensado en el tiempo. El tiempo como experiencia, como proceso orgánico, como reloj interno. Sin embargo, él lo resume como una vital formulación de libertad. Al atravesar las puertas de la prisión el hombre tomó una decisión: “El tiempo va a ser mío”.  Así, el tiempo dejó de ser algo externo para ser memoria, atención al presente del propio Oscar y no una determinación de sus carceleros. Lo tengo frente a mí. Con los luminosos ojos negros. El rostro de quien tiene paz, de quien ha regresado de donde pocos lo han hecho así, repleto de sueños, esperanza y planes. Oscar López, fuerte como un muchacho a los 74 años, habla del futuro. Se apropio del tiempo. Es suyo.

         ¿Y qué puede decir del espacio un hombre que estuvo en confinamiento solitario y en paredes monocromas por tantos años? Que el espacio es una fortaleza física interior. Que en la apertura mínima de una rejilla miraba con atención un cierto color verde que se movía y sabía que era un árbol. Que en una celda muy pequeña en solitaria aprendió a hacer seis diferentes ejercicios usando su propio pantalón y los barrotes. Y entonces, décadas después, caminó por un pasillo, a una puerta de salida, a un portón principal y a una salida. Esa caminata fue su regreso al espacio del afuera. La calle fue alargándole la vista y con ello entonces los demás sentidos. Luego llegó a un aeropuerto enorme y la sensación de color de nube, de aire fue permitiéndole más sensaciones. Las conversaciones, los acentos, reconocer a los boricuas en el espacio y en la estreches de un avión en pleno vuelo. Y ese contacto entre cuerpos en los asientos y el pasillo. Todo fue, ese primer día, redescubrir el tempo y el espacio. Agudizar libremente los sentidos.

         Pero, ¿cómo pudo sortear el encierro y la ausencia de colores? Pues lo que cuenta Oscar López es una historia de superviviencia. Lo relata con rostro afable, con tono sedoso. Habla un hombre sereno y feliz.

Vea la entrevista completa en nuestr edición especial dedicada a Oscar López que sale a la calle el 24 de mayo.

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