Opinión / Editorial

Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentarios

Editorial:Confrontar y desafiar el coloniaje es nuestra única salida

Publicado: miércoles, 18 de julio de 2018

La evidencia más contundente de la profundidad de la crisis del coloniaje en Puerto Rico es la cadena de eventos que se sucedieron la semana pasada. Como un castillo de arena que se derrumba de un pisotón, dichos sucesos acusaron el marcado desplome en la gobernanza del País. 

Lo que comenzó como una comedia de errores en la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), culminó con una decisión judicial tempestuosa de la jueza Taylor Swain- que atiende los casos de Título III (quiebra) bajo la Ley PROMESA. A quienes cuestionaron en su sala si el proceso de nombramiento de los miembros de la Junta de Control Fiscal, bajo la Ley PROMESA del Congreso, fue conforme a la Constitución de Estados Unidos, la magistrada les dio un tapabocas. “Todo el gobierno local en Puerto Rico se remonta al Congreso”, sentenció, reafirmando el poder absoluto del gobierno de Estados Unidos sobre nuestros asuntos al amparo amplio e inexpugnable que les concede- en Puerto Rico, y en todas las demás colonias bajo su administración- la llamada Cláusula Territorial. Como si durante los últimos años hubiesen sido pocas las expresiones a este respecto por parte de todas las ramas del gobierno de Estados Unidos, la jueza Taylor Swain se reafirma en que la constitución y la jurisprudencia federal son claras. En cuanto a sus colonias, que ellos llaman territorios, el poder del gobierno de Estados Unidos (Congreso, Presidente y Cortes), es total. Ante este escenario, en CLARIDAD consideramos que nuestro pueblo tiene actualmente solamente dos caminos a seguir: o acepta mansamente la realidad de que el gobierno de Estados Unidos puede hacer con Puerto Rico “lo que le dé la gana, cuándo le dé la gana y cómo le dé la gana”, o se decide a confrontar y desafiar, de una vez y por todas, esta humillante condición colonial. 

Con respecto a la AEE, su más reciente controversia refleja el precipitado descenso al abismo en esta atribulada, quebrada y desmoralizada corporación pública. La larga cronología de deterioro en la AEE es de público conocimiento. Ahora presenciamos sus estertores; el despojo que queda después de décadas de politización extrema, malos manejos administrativos, corrupción y el saqueo constante de sus recursos para fines político partidistas. Aun en su presente estado de postración extrema, la AEE sigue siendo indispensable para Puerto Rico y apetecible para los carteles energéticos –del petróleo y el gas natural– que compiten por acaparar los mercados en el escenario global. 

La sacudida de la semana pasada la dejó descabezada. En menos de 24 horas renunció el recién nombrado director ejecutivo Walter Higgins; se nombró a un sucesor que también renunció en apenas varias horas; y renunciados fueron también los miembros llamados independientes de la Junta de Gobierno, encabezada por un personaje notorio y extremadamente opaco –Ernesto Sroig– llevado allí de la mano del gobernador Ricardo Rosselló en agradecimiento por haber fungido como Director de Finanzas de la campaña electoral que culminó con el triunfo de Rosselló y el Partido Nuevo Progresista (PNP) en noviembre de 2016. A toda prisa, y más como un remiendo que como una movida lógica que pueda ser permanente, se nombró a Elí Díaz Atienza, jefe de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), para que también se pusiera el sombrero de presidente de la Junta de Gobierno de la AEE. Veremos a ver cuánto tiempo aguanta Díaz Atienza la presión de sentirse responsable de manejar dos corporaciones en crisis y el descalabro que dejaron otros en la AEE. 

El detonante de la controversia en la AEE fue el dinero. ¿Cómo y cuánto pagarle al director ejecutivo de esa corporación pública insolvente pero, a la vez, estratégica en cualquier plan de reconstrucción del País? Los que solo miran hacia Estados Unidos en busca de respuestas, proponen compensaciones millonarias como las que reciben los ejecutivos energéticos de allá. Pero Puerto Rico no es Estados Unidos, y la AEE hace tiempo que debe más de lo que ingresa, así que, ¿cómo resolver el diferendo sin seguir afectando la estabilidad de la corporación pública? En CLARIDAD consideramos que Puerto Rico tiene suficientes ingenieros y administradores capacitados como para que no se necesite importar talento. Después de todo, de Estados Unidos vienen a reclutar los ingenieros de aquí para las más complejas tareas y asignaciones en la NASA o en la construcción y manejo de variados proyectos industriales de gran envergadura. ¿Por qué entonces en Puerto Rico se desconfía del talento de los nuestros? Clara mentalidad colonizada que siempre piensa que el de fuera, sobre todo si es de Estados Unidos, es mejor. El problema en la AEE no ha sido que aquí no hay talento. El problema es que la AEE nunca ha buscado contar con el mejor talento porque se ha convertido en una agencia de empleo de los partidos PNP y Popular Democrático (PPD). La métrica de desempeño en la AEE no ha sido la preparación de su personal, o su capacidad o compromiso con los abonados, sino su lealtad al partido que lo llevó allí y su capacidad para recaudar fondos para las campañas electorales cada cuatro años. 

Ante tanto desgobierno, a nadie debe sorprender que, en medio de estas circunstancias, Rosselló haya seguido adelante con sus “vacaciones familiares” en Rusia para presenciar el mundial de fútbol, con escoltas pagadas por el pueblo de Puerto Rico. Después de todo, la impunidad es la gran señal de los tiempos en la mala gobernanza de Puerto Rico. 

Mientras todo esto ocurre, en el Congreso de Estados Unidos, en su Rama Ejecutiva, y en la Junta de Control Fiscal, aguardan pacientemente por el momento en que nos darán el zarpazo definitivo. Igual lo hacen los grandes intereses que salivan esperando la coyuntura en que se repartirán nuestro país como un botín. Por designio del Imperio y por el peso de sus propios errores, los gobiernos coloniales en Puerto Rico están asediados, despojados de todo poder real, salpicados de desconfianza, cuestionada su aptitud, y convertidos en el perfecto chivo expiatorio que justifica esta nueva ocupación total y sin escrúpulos del gobierno de Estados Unidos sobre su colonia. De esta manera, cobran ahora un nuevo y urgente significado, para la historia presente y la futura que podamos escribir, las palabras del Padre de la Patria Puertorriqueña, Ramón Emeterio Betances: “Los grandes no son grandes sino porque estamos de rodillas, ¿qué hacen los puertorriqueños que no se rebelan?” 

 

  (1) Comentarios




claritienda La Patria Va