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Dos linchamientos en el Cerro Maravilla

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Publicado: miércoles, 18 de julio de 2018

El 25 de Julio de 1978, Día de la Constitución del ELA, dos jóvenes partidarios de la independencia de Puerto Rico, Carlos soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado fueron llevados a una montaña en el centro de Puerto Rico llamada Cerro Maravilla, por un agente encubierto de la División de Inteligencia de la Policía y fueron brutalmente asesinados por agentes de Inteligencia que los esperaban en la cima. El gobernador Carlos Romero Barceló y los policías aseguraron  que ambos jóvenes eran terroristas armados que habían llegado a la cima de la montaña para hacer volar una torre de retransmisión de una estación de televisión allí localizada, pero fueron sorprendidos por policías de la División de Inteligencia bajo aviso y fueron muertos durante un intercambio de tiros cuando los policías respondieron a sus tiros en defensa propia.

Cuando la verdad salió a relucir, se supo que Soto y Rosado se rindieron sin disparar un solo tiro. Y que fueron viciosamente golpeados y asesinados a tiros mientras se encontraban arrodillados.

Desde el principio hubo indicios de que la autoridad gubernamental, controlada por el Partido Nuevo Progresista que busca lograr la estadidad para Puerto Rico, estuvo implicada en una trama para asesinar a estos jóvenes. El procurador general auxiliar Drew Days III, director de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos instruyó al FBI para que llevara a cabo una investigación. Lo que siguió fue una serie de protestas por parte de la oficina del FBI en San Juan, contra la investigación y finalmente, una renuente e inadecuada revisión local que exoneraba al gobierno de Puerto Rico de cualquier falta cometida por las muertes de estos dos jóvenes.

Durante un período de diez años, la Comisión del Senado llevó a cabo una extensa investigación y llevó a cabo vistas televisadas que expusieron al pueblo de Puerto Rico a un suceso considerado el más oscuro en la crónica histórica de esa hermosa isla. Es una crónica sobre el abuso gubernamental de poder en detrimento del Principio del Derecho.

Manny Suárez  y su compañero reportero en el San Juan Star, Tomás Stella, cubrieron la historia de Cerro Maravilla desde sus inicios. Ellos fueron los Bob Woodward y Carl Bernstein de este escándalo puertorriqueño. Ambos pudieron recopilar información de testigos y de personas que se encontraban en la vecindad de la cima de la montaña para escapar del calor de la ciudad y que escucharon las dos ráfagas de disparos mientras la policía afirmaba que sólo había habido una. Una historia publicada en primera plana que escribieron provocó que Days ordenara una segunda investigación en 1980. La investigación fue abruptamente concluida  luego de que Days saliera del Departamento. 

Suárez y Stell señalaron cómo el policía que asesinó a Rosado no pudo tirarse al suelo antes de disparar su escopeta porque el disparo viajó hacia abajo en vez de hacia arriba por el cuerpo de la víctima. Ellos encontraron contradicciones e imposibilidades en el informe oficial del Departamento de Justicia de Puerto Rico sobre su investigación, hallaron archivos confidenciales  y utilizaron informes del FBI y del Departamento de Justicia de EEUU y memorandos obtenidos a través del Freedom of Information Act para exponer el vergonzoso papel representado por las autoridades federales al mantener “debajo de la mesa” la verdad sobre los asesinatos.

Injusticias del tipo representado por el caso de Cerro Maravilla no deben permanecer ocultas. La historia tiene que contarse a los componentes de una sociedad libre. Es bueno que este libro se haya escrito en este momento porque la sangre derramada en el Cerro Maravilla aún continúa fresca.

 

Frgamento del Prólogo del Libro Dos Linchamientos en el Cerro Maravilla de Manny Suárez   - por Samuel Dash , 2008

 

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