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CLARIDADES: Los combatientes de Ciales

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Publicado: martes, 7 de agosto de 2018

El 13 de agosto de 1898 más de seiscientos campesinos cialeños se levantaron en armas y proclamaron la independencia y República de Puerto Rico. Posteriormente llegaron a Ciales grupos de insurrectos de pueblos para respaldar la gesta.

Las fuerzas españolas contraatacaron desde Manatí con miembros del 4to. Batallón Patria, la Guardia Civil y un improvisado grupo de peninsulares. El combate duró hasta altas horas de la noche. Los insurrectos pelearon heroicamente hasta quemar el último cartucho. El combate dejó un saldo de decenas de muertos y heridos.

La tradición oral sostiene que 51 personas resultaron muertos. El 14 de agosto, una partida sediciosa liderada por Águila Blanca trató de reconquistar el pueblo. El esfuerzo militar fue inútil pues el ejército español los aventajaba en armamentos. ¡Tantas veces que el machete tuvo que enfrentarse al tiro de máuser!

Al recordar el 87 aniversario de esta gesta patriótica rendimos homenaje a los combatientes cialeños, especialmente a aquellos que perdieron sus vidas luchando por conquistar la libertad política de su patria.

Recuérdese que un cronista de los hechos, don Basilio Véles, informó que más de 20 puertorriqueños fueron heridos de bala en la tarde del 13 de agosto. Algunos también fueron heridos de espada y sable como fue el caso de Francisco Pagola que su rostro fue tajado.

La tradición oral, como ya señalamos anteriormente, señala que cincuenta y una personas (51) murieron en el levantamiento. Esta cifra justifica la tradición oral al señalar que después del combate hubo un fusilamiento en la plaza y otro en el barrio Frontón. Posteriormente los españoles montaron los cadáveres en carretones de bueyes y los transportaron hasta el sector “Mata de Plátano” y allí los lanzaron al Río Grande de Manatí.

Aunque no hemos localizado documento alguno que respalde lo dicho por la tradición oral sobre este aspecto —y de haber ocurrido la matanza no lo iban a reconocer por escrito— la presentamos para que quede como un testimonio del propio pueblo que fue testigo de los hechos.

En ningún momento ponemos en duda los testimonios de muchos ancianos sobre estos dos fusilamientos ocurridos en el pueblo y en el barrio Frontón. Después de conocer lo que ocurrió en el combate, donde fueron asesinados mujeres y niños indefensos, donde se disparaba a quemarropa por no abrir las puertas de una casa, donde luego de matar se quema un cuerpo con toda su vivienda y pertenencias, donde se mata a un individuo por entenderse que estaba burlándose de un oficial, donde se ocupa la iglesia con los caballos y se toma de pesebre, pues, por todas acciones, no resulta difícil creer lo que dice la tradición oral sobre el fusilamiento.

Por alguna razón huyeron familias completas desde Frontón hasta los barrios de Utuado. Además, históricamente, la acción represiva del fusilamiento no es nada nuevo en la historia política del siglo XIX. Después de ocurrir el levantamiento independentista de Yauco, en 1820, el ejército español fusiló a once de sus líderes en la plaza pública. Con ese solo ejemplo, ¿por qué nos extraña que siete cialeños fueran fusilados en la plaza?

De todas maneras, el reconocimiento de que trece cadáveres fueron recogidos en las calles del pueblo, demuestra que el levantamiento fue de grandes proporciones. Sin lugar a dudas, la historia escrita con sangre libertaria no permite que el silencio colonial lo entierre con el tiempo.

 

Fragmento del artículo escrito por Juan Manuel Delgado para En Rojo del 23 al 29 de agosto de 1985

 

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