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“Mascarita, Mascarón” ENTREVISTA A DAVID SANTIAGO

Higuera, Minerva Hernández
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Por Lowell Fiet

Publicado: miércoles, 8 de marzo de 2017

La exposición “Mascarita, Mascarón”, organizada por el artista plástico, mascarero, poeta, locutor y activista cultural ponceño, David Santiago, abrió en el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira en Ponce el 2 de febrero. Desde su concepción hubo un sentido de inclusión de estilos y tipos de máscaras para borrar la distinción entre el arte y la artesanía, lo experimental y lo tradicional, lo profesional y lo popular. Dieciséis artistas participaron y varios de ellos (incluso este servidor) había participado en otra exposición organizada por Santiago hace dos años en el Museo de Música en Ponce. De variedad, brillo, innovación, reflejo de y nueva creatividad dentro de estilos ya establecidos e históricos, fue el montaje de máscaras más comprensivo y representativo que yo he visto en mucho tiempo. 

Lo/as expositores incluyeron (en la orden del programa) Minerva Hernández, Gabriel López, Lowell Fiet, Lilly Giralt, David Santiago Torres, Jacinto Ramírez, Daniel Ruíz, Gloria C. López Estrella, Nelson Pérez, Kenneth Meléndez, Ramón Ávila y (estilo Vejigante de Loíza) Luis Carrasquillo, Wilda Cruz Ortiz, Teddy Vázquez Tapia y Edwin Cotto y (estilo Vejigante de Ponce) Juan González, Freddy Soto, Juan Alindato, Miguel Pérez y Miguel Caraballo. La exposición está dedicada a la memoria del mascarero loiceño Juan Luis Sánchez Parrilla, asesinado hace dos años.

La exposición cerró con la misma temporada de Carnaval para ser reemplazada por una exposición de arte femenino que abrió para la Noche de Galerías en Ponce, el jueves 2 de marzo.

El 29 de enero, durante el montaje de “Mascarita, Mascaron” grabé esta entrevista del organizador de la exposición. David Santiago Torres nace en 1962 en Ponce. Es poeta, declamador, actor, artista plástico y periodista-activista cultural. Obtuvo su Bachillerato en Estudios Hispánicos en la Pontificia Universidad Católica en Ponce. Ha realizado cinco exposiciones individuales y en 2014 recibió el Primer Premio de arte reciclado en la Feria de Artesanías en Plaza Las Américas. Mantiene un programa de lunes a viernes a través de Radio Leo 1170am en Ponce. 

 

Lowell Fiet: ¿Hablamos y grabamos un rato?

David Santiago: Dime, ¿de qué vamos a hablar? Porque yo puedo hablar muchas cosas.

 

Lowell: Vamos a hablar de David. Principalmente de ti, de Ponce, de máscaras, de esta exposición.

David: Ok, tu pregúntame.

 

¿Eres natural de Ponce?

David: Sí, yo nací en el hospital Tricoche en el 1962 aquí en Ponce.

 

¿Cuándo empezaste a crear máscaras?

David: Comencé a crear máscaras hace como unos 20 años. Esas máscaras que yo creaba las creaba como parte de mi arte plástico porque yo comencé pintando. 

Siempre mi lenguaje ha sido máscaras y ojos. Los ojos como ventanas del alma y las máscaras más o menos con esa simbología de que son como esas ventanas que son cambiantes, de nuestras emociones. Eventualmente comencé a tener contacto con el artesano tradicional, con el costumbrista; y, me di a la tarea, también, de evolucionar la máscara más teatrera porque también hice teatro como unos 20 años: construyamos máscaras para hacer teatro.

 

¿Has hecho máscaras tradicionales de Ponce? ¿De Vejigantes?

David: Sí he construido ese tipo de máscaras. De hecho, comencé una pieza para aquí que no la pude terminar. Es una pieza muy especial que tiene tres máscaras de vejigante, pero es una vasija con tres máscaras en cada lado. En la artesanía amo mucho la vasija; la construí de papel y le agregué esas tres máscaras. Por la cuestión de la vista [problema ocular] no pude terminarla. Pero imagino que a mitad de exposición podré agregar ese trabajo.

He logrado hacer máscaras de papel maché, máscaras también de higuera, he construido máscaras de lo que tu no te imaginas: de plástico, de candungo, de todo.

 

Yo también uso, por ejemplo, galones de agua para hacer máscaras.

David: Donde la gente no se imagina máscaras yo veo máscaras [reimos].

 

¿También usas cosas de ferretería?

David: Uso muchos objetos de ferretería, desechos. Yo trabajé un año en una ferretería cuando recién llegué de Colombia de un intercambio cultural y vi unas máscaras mortuorias que se me parecían, ¡eran unos lavamanos! Y yo decía: mira estas son las máscaras mortuorias que yo vi allá en Colombia y comencé a hacer esas máscaras que fueron las primeras que expuse en Ballajá en el Museo de las Américas. Allí expuse doce de esas máscaras

 

Y das talleres también, ¿no?

David: Damos talleres también de papel, con plástico, con lo que sea.

 

¿Y a los jóvenes les gusta eso, se comprometen bien en el proceso de hacer máscaras?

David: Ahora mismo estamos trabajando un taller que va a ser para ancianos en el pueblo de Villalba, lo está auspiciando el Instituto de Cultura, es un taller de reciclaje. Lo vamos a hacer con papel y con plástico donde ellos pueden hacer ese tipo de máscaras más contemporáneas.

 

Esta exhibición abre el dos de febrero. ¿Entonces es la misma noche que comienza el Carnaval de Playa de Ponce?

David: Coincide con la apertura del Carnaval de Playa de Ponce que lleva celebrándose 27 años. Pero en realidad el Carnaval de Playa de Ponce es el más antiguo de todo Puerto Rico porque por ahí es que entra la tradición del Carnaval de Ponce. La playa de Ponce es la que tiene la mayor cantidad de artesanos de máscaras. Podríamos mencionar Miguel Pérez, Miguel Caraballo, Freddy Soto, Jaime Zayas, cuantos mascareros que viven allí, Juan Alindato, el hijo y también el padre. Algunos de esos artesanos cuando llegan por primera vez a Ponce se localizan en dos barrios que quedaban en el muelle de Ponce. Un barrio se llamaba Haití y otro barrio quedaba en Santo Domingo. Esos dos barrios para las personas que quieran saber dónde están localizados, hace una semana yo me enteré donde están localizados. Usted puede ir hasta a la fábrica de chatarra” [ríen ambos].

Ahí estaba el barrio y la comunidad de Haití y al lado estaba la de Santo Domingo. Por ahí, en esa comunidad están los mascareros, porque son personas que venían desde Haití y desde Santo Domingo a trabajar en el muelle, son los que introducen la costumbre de celebrar un carnaval en Ponce.

 

¿Y de veras que no había carnaval con la Iglesia ni nada antes de la llegada de esos trabajadores? 

David: Antes de la llegada de esos trabajadores no, pero si había una celebración del carnaval en Santo Domingo. El carnaval donde primero llega es a Santo Domingo hace como 500 años. Con la iglesia católica las costumbres llegan. De Santo Domingo empieza a mudarse ese tipo de festividad a Cuba y a Puerto Rico 

 

¿Tienes idea de la fecha en que llegó la gente para empezar a celebrar carnaval aquí en Ponce. Fue en el siglo XVIII, XIX, pero en qué punto: ¿temprano, mediano, finales de siglo?

David: La población de Ponce se funda en el 1692, podríamos decir que ya hacia el 1598 habían indicios de que esa población estaba creciendo y ya habían personas trabajando en el muelle de la playa de Ponce. Por ahí entraba lo que se llamaba el mostrenco (lo que es el comercio) tanto clandestino como legal, estaba entrando en ese momento.

 

¿Mostrenco...?

David: Se le llamaba mostrenco a esa gente que estaba desarrollando un comercio tanto legal como ilegal. Más o menos esa fecha es la que comienza a traer indicios de ese carnaval. En un momento primero comienza en las comunidades; por ejemplo, en la comunidad de la playa se celebraba esa fiesta en Cantera aquí en Ponce, también había unos lugares donde la gente iba a bailar con los vejigantes, pero la sociedad de Ponce siempre ha estado bien dividida, siempre ha estado en diferentes niveles. Los Wirshing, los Serrallés, la gente de alta alcurnia celebraba aquí en el casino con lo que se llamaba el antifaz. Ellos eran los que se encargaban de los reinados, las reinas, de esos tipos de carnavales más estilizados porque en la calle se celebraba una cosa, una fiesta desorganizada y ellos en el casino tenían otra cosa organizada. Eso con el tiempo comenzó a unirse, la comunidad con la alta alcurnia, y lograron formar un carnaval que ya lleva 151 años.

 

Entonces, vamos a regresar a David por un momento. Lo que está pasando con los ojos ¿es una operación que has tenido ya? 

David: Yo tengo una condición de los riñones que me ha afectado los ojos, también tuve un accidente de un golpe bien fuerte que me desprendió la retina, me han creado cataratas y he perdido la visión durante dos años.

 Oye, quería añadir que nosotros hemos hecho unas investigaciones bien interesantes sobre, por ejemplo, los estribillos. El estribillo es como la música, la canción, el lenguaje que tiene el vejigante: “vejigante a la boya, pan y cebolla”; pero la gente no sabe por qué decía “vejigante a la boya”, pues mira, se utilizaban unas vejigas, esas vejigas en el principio los pescadores las utilizaban para marcar los chinchorros. Ellos las ponían para buscar la carnada, utilizaban esas vejigas porque ellas flotan (eran las boyas). Entonces ese pescador cuando iba a buscar esa carnada se tiraba y tenía que ir a la boya, pero da la casualidad que el pescador era sinónimo de vejigante por eso “vejigante a la boya”. Era un tiempo de mucha hambre y cuando el pescador llegaba a la orilla ya había gente con pan y cebolla esperando las sardinas para freír inmediatamente y comer.

Los lerenes (que se llama [la canción] “vamos muchacho a buscar lerenes palos van y palos vienen”). El lerén es un tubérculo muy parecido a la papa que se daba más en el campo, en el monte. Y los muchachos con su hambre iban a robarse los lerenes y ¿qué recibían? Pues palo de parte de los dueños” [ríen ambos]. Recibían palo “vamos muchachos a buscar lerenes palos van y palos vienen”.

“Vamos muchachos a la marina pa’ buscar pan y sardina” “a comer pan y sardina”. O sea que este tipo de hambre y de arte culinario está bien ligado a lo que es el vejigante de Ponce. El vejigante de Ponce come mangó porque toda el área del residencial Pámpanos y Lirios del Sur, todo eso eran árboles de mangó. Cuando ellos [los vejigantes] venían para el carnaval en el pueblo, cuando regresaban con hambre se trepaban a los árboles, vestidos de vejigantes, y la gente al pasar decía “mira los vejigantes comen mangó, y hasta las uñas se las lambio” [ríen ambos].

Ahora el vejigante de Loiza ¿qué come? Coco. Ó sea el vejigante de Ponce no come coco, come mangó, o sea que todo tiene un porqué y los estribillos tienen su sabiduría, su sabiduría de pueblo. Nosotros nos hemos dado a la tarea de investigar de porqué nosotros mencionamos y cantamos todo eso que también está ligado a unos personajes como “Maximina ‘La loca’, loca es”; “ese brujo es negro, mírale los ojos color café”.

Qué bueno que tú estás haciéndome esta entrevista porque tú también has hecho una gran aportación: el único carnaval ‘carnaval’ [énfasis en la palabra carnaval] por las fechas religiosas es el de Ponce porque La fiesta de Loíza es una fiesta teológica, religiosa; el festival de Hatillo es una fiesta religiosa, teológica, basada en unos textos de la Biblia; el carnaval de Ponce es un carnaval donde todo se vira al revés y termina exactamente con el día de la cuaresma, y ese día de la cuaresma todo entra en la paz y la gente empieza a prepararse ya para asistir a la iglesia, para la semana santa, después de haber hecho todo ese desorden. Eso tiene que ver mucho con esa máscara que nosotros tenemos, con esos sentimientos, que tenemos los ángeles adentro pero también tenemos a los demonios, pero tenemos que saber controlarlos. Tenemos que darle apertura a la luz y controlar también esa oscuridad que nosotros tenemos. Todo tiene una razón, un porqué. 

Aparte de que los carnavales en el mundo también están ligados a la política. Fíjate que en Francia el rey podía disfrazarse de hombre en octubre durante uno o dos días y la gente pobre podía disfrazarse de rey durante uno o dos días, ó sea que podían confundirse y por ahí comenzó la revolución de la libertad. Así que ahí hay muchas cosas entretejidas que no podemos perder en la historia.

 

Pues muy bien. Un millón de gracias.

 

[Transcripción de la entrevista por Nilo Mahatma Caituiro Monge.]

 

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