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Contranarrativas para los discursos oficiales sobre la deuda

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: martes, 29 de agosto de 2017

En Puerto Rico, en estos tiempos de crisis fiscal, abundan las narrativas oficiales sobre la deuda, ésas que se crean unidireccionalmente, que responden a los intereses de quienes las crean y que se hegemonizan porque están acompañadas por la falta de transparencia y democratización de la información. 

El director de investigación del Centro para una Nueva Economía (CNE), Deepak Lamba-Nieves, recientemente visitó la sede de la organización sin fines de lucro Espacios Abiertos (EA) para participar en la presentación del Diccionario de la deuda, una herramienta educativa ideada por la doctora María Enchautegui, catedrática de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y acogida por EA. Precisamente, el desarrollo de este diccionario –disponible digitalmente en la página web de EA– pretende definir más de un centenar de términos relativos a la crisis fiscal que escucha la ciudadanía en los discursos públicos, pero que no necesariamente entiende. 

Este recurso digital se creó en aras de aportar al empoderamiento de la sociedad civil de los temas que le compete, pues mientras más conocimientos adquiera la ciudadanía, más capacidad tiene para tomar acción. 

Para Lamba-Nieves, una cosa es salir a la calle a reclamar justicia social, “y yo creo que eso tiene que aumentar, fortalecerse y ver más demostraciones cívicas de este tipo”, pero esa estrategia tiene que complementarse con la creación de unas contranarrativas efectivas, de un mensaje diferente que se encuentre con la historia oficial. Propuestas como la del diccionario en línea, dan un paso al frente en la producción de contenido colaborativo y en la educación mutua, aspectos necesarios para la formación de contranarrativas. 

El portavoz del CNE ofreció el ejemplo de lo que realizaron los vecindarios de afroamericanos y pobres en la ciudad de Detroit cuando las autoridades gubernamentales comenzaron a dejarlos sin servicio de agua “como parte del proceso de ajuste” para solucionar la crisis fiscal que tenían. Según Lamba–Nieves, la narrativa oficial en ese caso era que esas comunidades desaventajadas económicamente no pagaban el servicio público y por ende, había que disciplinarlos y cortarles el acceso a agua potable. 

Ante eso, continuó relatando, “los vecinos empezaron a relacionarse con el tema, a identificar cómo hacer evidente que querían estrangular a los pobres y que allí había políticas para eliminar el control afroamericano de distintos sectores de la ciudad”. El resultado de esa investigación ciudadana –realizada con colaboración de universidades y fundaciones sin fines de lucro– fue la creación de un estudio, de una serie de mapas que identificaban dónde se estaban creando los recortes del servicio de agua. De esta manera, “pudieron probar que la concentración de los recortes eran en los lugares más pobres y donde había más población de afroamericanos… Ése es el poder de las contra narrativas y de estar informados”. 

A juzgar por Lamba-Nieves, en Detroit se armaron una serie de narrativas de la crisis después de pasar por un periodo de bancarrota, de tener 18 millones en deuda. “Estas narrativas surgían entre otras razones para internalizar un discurso oficial, para defender una ideología y, en muchos casos, para enmascarar unas movidas que se estaban llevando a cabo”. 

La más popular era y es la del “resurgir de la ciudad de Detroit”. El relato principal de hoy día, es que a Detroit se le llama el come back city. Pero, cuando uno sale del Downtown, empieza a conocer otros informes, ésos que estaban redactados y trabajados por los residentes de la ciudad que evidenciaban que ese supuesto resurgir sólo se había concentrado en ciertos vecindarios, por lo que caminar unas pocas millas hacia fuera de la ciudad demostraba el empobrecimiento, expresó en EA Lamba–Nieves. 

“Entonces, ¿cuál es la ciudad que resurge? ¿Para quién? Ésa es la historia que no se estaba narrando en el discurso oficial. Yo creo que eso, muy importante, armar nuevas historias”, cuestionó el vocal del CNE. 

“Ahí es que viene la pertinencia del Diccionario de la deuda. Necesitamos educarnos mejor sobre la crisis en Puerto Rico y conocer bien los términos que se utilizan en esta serie de narrativas oficiales que van construyendo sobre la crisis del país”, dijo con el propósito de comparar la situación de Detroit con la de Puerto Rico.

 

Discursos oficiales en Puerto Rico 

“En Puerto Rico se están repitiendo muchas de las narrativas que los residentes de Detroit escucharon cuando se hablaba de bancarrota en su ciudad. Una de las más poderosas era que la culpa de lo que acontecía era de los ciudadanos por haber escogido políticos corruptos. Se escucha mucho en Puerto Rico que por escoger gobiernos corruptos nos toca a nosotros pasar por la medicina amarga, por un periodo cruento para expurgar esas culpas y en algún momento resurgir, resucitar de esta crisis”. 

El director de investigación del CNE aseguró que ese ejercicio de contar una narrativa “simplona”, de que tenemos que asumir lo que escogimos, tiene unas intenciones por parte de los que controlan el discurso oficial. Igualmente, las tiene el camino de austeridad que la Junta de Control Fiscal y el gobierno de turno están implementando en Puerto Rico. Si ya está demostrado que los planes de recortes no hacen crecer las economías en bancarrota, ¿qué les asegura que será posible en la Isla? Ésa es otra narrativa que la ciudadanía puertorriqueña tiene que contraatacar más intensamente siguiendo el ejemplo de las comunidades afro en Detroit. 

“Otra narrativa oficial en Puerto Rico es que la deuda es algo que hay que honrar de cualquier manera, sin embargo, se les olvida [a los que están manejando el país] que la función del Estado y del Gobierno no es pagar deudas, sino servirles a los ciudadanos. Entonces para atender el problema de pensiones, pagarles a los maestros, atender las necesidades básicas de salud, tenemos que sopesar eso con el deber de pagar la deuda y tenemos que buscar una restructuración de la deuda”, opinó Lamba-Nieves. 

Asimismo, existe la narrativa “de que no se pueda hacer nada hasta que no se audite la deuda”. “Definitivamente, tiene que haber una auditoria de la deuda independiente, ¿pero vamos a esperar la auditoria para empezar a hablar de reestructuración? Se nos va a hacer muy tarde”, puntualizó el investigador. “La clave aquí es que tenemos que empezar un proceso de restructuración de deuda al mismo tiempo que correr un proceso de auditoría, y que se puede llegar a un proceso de renegociación con condiciones”, continuó. 

Volviendo a los ejemplos de “organización comunitaria”, Lamba-Nieves señaló casos como el del barrio Tallaboa Encarnación de Peñuelas y recordó otros “en el centro de la Isla”, como en Adjuntas, cuando los esfuerzos iniciados por Casa Pueblo resultaron en la eventual cancelación del gasoducto que impulsaba el gobierno de Luis Fortuño. El investigador apuesta a más organización ciudadana, a más esfuerzos para apoderarse de los discursos oficiales através de la educación en estos temas. Para eso, puso a disposición del pueblo el trabajo que se hace desde entidades como el Centro para una Nueva Economía y Espacios Abiertos.

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