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Háblame de Elliott: Tu ejemplo nos irradia a todos.

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Publicado: martes, 30 de enero de 2018

 

 

Cuando llegamos a Puerto Rico en el marco del Campeonato Mundial de baloncesto de 1974, allí en la losa del aeropuerto se encontraban varios periodistas, uno de ello era Elliott Castro, que de inmediato comenzó a hacernos preguntas sobre el evento y sobre lo que representaba para nosotros estar en Puerto Rico.

 Hablamos un poco y luego quedamos en vernos en el hotel, para continuar conversando de diversos temas que eran de mutuo interés y que se referían a las realidades de nuestros pueblos, la historia y los ideales que se fundían en las luchas de entonces por lograr lo mejor para el pueblo de Puerto Rico.

 Como por arte de magia, se fue fraguando una amistad verdadera, de las que trascienden en el tiempo y hacen que lleguen a nuestras mujeres e hijos y asi fue entre nosotros, complementándonos con los viajes que hicimos a Borinquen y los que ellos realizaron a Cuba.

 Su profesionalidad como periodista y comentarista deportivo gozaba de mucho prestigio entre los aficionados, dirigentes del deporte y sus colegas de la prensa, incluso de las autoridades del país, a pesar de ejercer un periodismo de nuevo tipo, destacando verdades, objetivos y propósitos, pero señalando deficiencias que posibilitaron mantener en alto el orgullo que sienten los puertorriqueños por defender su bandera en los eventos fundamentales del ciclo olímpico, y desafiar retos.

 Con Elliott, fraguamos una amistad a toda prueba, sustentada en ideales, en el destaque de su capacidad de forjar virtudes y defender la obra sagrada de su pueblo y su historia, sin cejar en el empeño.

 Junto a Elliott Castro, hay muchos(as) hermanos y hermanas puertorriqueños(as) que fueron generosos(as), amables y consecuentes con nosotros los cubanos, que íbamos a Puerto Rico a defender el derecho de nuestro pueblo de participar en los eventos deportivos y fraguar amistades tan preciadas como Tuto Marchand, Ettin Reyes, Armandito Torres, Héctor Cardona, Germán Rieckehoff Sampayo, Flor Meléndez y varias generaciones de baloncestistas con los que peleamos duro en la cancha, pero quedaron huellas de amistad y compromiso para siempre. La lista es interminable.

 Hace unos días, Manolo Prince, destacado base organizador de República Dominicana de nuestro tiempo, me comentaba de un escrito realizado por Raymond Dalmau, a raíz de la muerte de Neftalí Rivera, uno de los primeros jugadores de Puerto Rico que prefirió trasladarse a Borinquen, para representar a su tierra como verdadero símbolo en el deporte. Ellos enfrentaron retos, desafiaron costumbres, pero se entregaron a la encomienda de hacer crecer el baloncesto de Puerto Rico y llevarlo de generación en generación tan lejos como fuera posible y en ese empeño se reunieron muchos atletas, entrenadores, directivos y colaboradores, que merecen no caer en el olvido.

 Para la generación de periodistas de Elliott Castro, el se convirtió en un símbolo, en un ejemplo a imitar y en un defensor de la palabra y de la descripción con objetividad, destreza y talento, desafiando el compromiso banal.

 Así Elliott, trasciendes en el tiempo, en las generaciones de periodistas, deportistas y aficionados, así hermano hiciste patria y aportaste a la formación de valores de los que aprendieron a defender el compromiso con el deporte de Puerto Rico.

Tu ejemplo nos irradia a todos.

 

MrC Tomás Jabao Herrera 

Integrante de la Selección Cubana de Baloncesto

 

El 44 Festival de Apoyo a CLARIDAD se le dedica a Elliott Castro Tirado del 22 al 25 de febrero en el Hiram Bithorn.

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