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Por qué paramos en Puerto Rico

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Publicado: martes, 6 de marzo de 2018

Por Coalición 8 de marzo

 

Cada año conmemoramos el 8 de marzo con una serie de reclamos a tono con la coyuntura que vivimos las mujeres en Puerto Rico. Desearíamos anunciar que durante el pasado año en nuestro país se hubiera reconocido el derecho a la equidad para la gran diversidad de mujeres, de todas las orientaciones sexuales (LGBTTIQAP+, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, intersexuales, queer, asexuales y pansexuales), edades, nacionalidades o condiciones migratorias. Por el contrario, hemos visto cómo nuestras vidas se siguen deteriorando y se ahonda la brecha salarial en la que las mujeres seguimos ganando menos que los hombres a pesar de que tenemos más preparación académica. Mientras tanto, el 60% de los hogares con mujeres como jefas de familia y el 84%de nuestra niñez viven bajo el nivel de pobreza. 

Vivimos las consecuencias de las políticas deexclusión socioeconómica que nos delegan la responsabilidad plena por nuestra niñez y personas envejecidas. Al aumento en el desempleo, la carencia de vivienda accesible, el aumento en los costos de productos y de servicios básicos añadir la emigración a la que muchas personas, particularmente las mujeres, tienen que optar por la falta de oportunidades para mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Aunque esta realidad existía antes del azote de los huracanes Irma y María, la secuelade estos fenómenos aumentaron exponencialmente los retos a los que enfrentamos las mujeres día a día. La falta de energía eléctrica, agua, acceso a alimentos y a techos seguros, además del aislamiento por las condiciones físicas en las que nos dejaron ambos huracanes, han depositado en las mujeres la responsabilidad de la reconstrucción de nuestras comunidades, nuestras familias y de nosotras mismas. La falta de soberanía alimentaria también quedó evidenciada en estos últimos meses; más del 85% de los alimentos son importados y muchas de las tierras más fértiles están siendo explotadas por companies extranjeras, como Monsanto, que afectan el ambiente y la salud de sus trabajadores y trabajadoras. La salud de las mujeres y sus familias, que ya estaba afectada en un sistema de salud privatizado y desarticulado, se ha deteriorado aún más con la migración de profesionales de la salud y el aislamiento en que quedaron muchas comunidades. Estas condiciones, junto a la falta de comunicación y de seguridad en las calles, nos han hecho vulnerables a la violencia de género y a las agresiones sexuales; lo que ha resultado en 9 feminicidios reportados desde noviembre del 2017 y en un aumento de 29% en agresiones sexuales desde que comenzó el 2018.

Además, enfrentamos estrategias económicas del gobierno, como la entrega de los activos públicos para cumplir con la política basada en las demandas de la Junta de Control Fiscal, los fondos buitres y los inversionistas extranjeros. Con este propósito, el gobernador anunció los planes de privatizar la Autoridad de Energía Eléctrica, continuando así la gestión que había comenzado su predecesor con la contratación de Lisa Donahue, quien fue desmantelando la agencia hasta reducir su fuerza laboral a la mitad y disminuyó el valor de los activos de esta corporación pública. Inmediatamente después, el gobernador anunció los planes de privatizar las escuelas públicas a través de las escuelas chárter y otros modelos de privatización. Esta acción, unida a la reducción del presupuesto de la Universidad de Puerto Rico y al aumento en el costo de las matrículas, tendrá el efecto de aumentar los costos de la educación pública preuniversitaria y universitaria a unos niveles inaccesibles para el estudiantado de clases pobre y media. Ante este panorama las mujeres solo tenemos la opción de luchar y resistir.

Nosotras paramos para construir otra vida en la que nuestros derechos humanos sean respetados. Nosotras paramos para construir una vida digna educación pública accessible y de calidad acceso a servicios de salud que atiendan las necesidades de toda la diversidad de mujeres espacios en los que no enfrentemos riesgos a nuestra seguridad espacios de balance entre nuestro desarrollo y por la protección del medio ambiente. En fin nosotras paramos para construir una vida digna plena.

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claritienda Daniel Santos