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Opinión / Siete días

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Nuestros amigos los buitres

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Por Manuel de J. González

Publicado: lunes, 15 de septiembre de 2014

"Puerto Rico Finds It Has New Friends in Hedge Funds", dice un alerta que circuló The New York Times el pasado 12 de septiembre, sobre una noticia que el diario publicó en portada ese día. La sorna pretendida en el titular resulta evidente: Puerto Rico "descubre que tiene nuevos amigos" en los llamados Hedge Funds. Al periodista que escribe el reportaje, Michael Corkery, le resulta raro que esos grupos de inversores se proclamen "amigos" de nuestro país y más raro aún que digan que quieren ayudarnos. Se trata de gente que se organiza para invertir en áreas consideradas "riesgosas" con el único objetivo de buscar grandes ganancias a corto plazo. Ese tipo de empresario nunca tiene amigos porque sólo actúa pensando en su bolsillo. De ahí la sorna del Times.

Dice el artículo que los Hedge Funds ya poseen el 22 por ciento de la deuda de Puerto Rico, es decir, casi una cuarta parte del embrollo que tienen el Gobierno y las corporaciones públicas. El hecho de que posean esa suma, que les representa $16 mil millones, no quiere decir que hayan invertido una cifra similar para adquirir las participaciones porque buena parte de los bonos los compraron con grandes descuentos. Como buenos sabuesos, esperaron a que llegara el baratillo para irse de tiendas. También dice el artículo que los vendedores fueron mayormente a "puertorriqueños ricos", personas pudientes de nuestro país que, temerosos por llegar a perderlo todo, vendieron sus bonos a precios de remate pensando que así salvaban algo antes de la debacle.

Esa percepción de "debacle", como sabemos, es producto de dos cosas. En primer lugar, de la crisis económica que efectivamente enfrentamos desde hace casi una década. Ésa es la razón "objetiva". Pero hay una segunda razón puramente subjetiva, avivada por los "ratings" de las llamadas "casas acreditadoras". Cada vez que Moody's y su comparsa anuncian una "proyección negativa" de la economía, la deuda ya emitida se devalúa y los tenedores de los bonos, mayormente puertorriqueños (algunos no tan ricos como piensa el periodista del Times) corren a venderlos al mejor postor. Ahí es que entran en función los Hedge Funds. Como ellos sí saben que los bonos siguen teniendo valor porque Puerto Rico eventualmente pagará, los compran con los ojos cerrados porque al adquirirlos devaluados la gran ganancia está asegurada.

Como puede verse, estos grupos operan como aves de rapiña, atacando la presa herida o descuartizándola una vez muere. Viven de la muerte y del pánico y por eso es que en Argentina, donde los tienen a raya, les llaman "fondos buitres".

En el reportaje del Times se afirma que estos fondos, todos conformados por inversionistas estadounidenses, se han organizado en una especie de "comité ad hoc" informal para "asesorar" al gobierno de Puerto Rico. Al periodista le resulta curioso que los buitres (no los llama así, claro está) se organicen en torno a Puerto Rico y aún más, que el gobierno puertorriqueño acepte con entusiasmo ese "asesoramiento". Vale la pena citar una frase contenida en el artículo: "The Hedge Funds are controlling the narrative and the goverment is a willing participant." Como ven, a pesar de que los buitres – malintencionados, como buitres al fin – controlan el escenario, el Gobierno se somete de lo más tranquilo.

El artículo discute con interés la legislación recién aprobada que aquí se bautizó como "ley de quiebra criolla". Dicen que Puerto Rico, igual que los estados de Estados Unidos, no puede acogerse al procedimiento de quiebra que existe en el ordenamiento federal –mediante el cual los deudores pueden desprenderse de muchas de sus deudas- y que la Legislatura llenó ese vacío con un estatuto que cumple el mismo propósito. Preocupados por el impacto de esa legislación, los buitres corrieron a impugnarla en el Tribunal Federal alegando que es inconstitucional. De forma paralela siguieron "asesorando" al Gobierno y, a juzgar por lo que está ocurriendo en la Autoridad de Energía Eléctrica, están logrando matar la ley en la práctica, antes de que su caso se dilucide en el foro judicial.

El artículo afirma que el llamado "proceso de reestructuración" a que se sometió la AEE recientemente, que se está dado al margen de la ley de quiebras aprobada por nuestra Legislatura, fue promovido por varios de los Hedge Funds. Como sabemos, ya ese proceso logró que la AEE aceptara el nombramiento de un "oficial de reestructuración", a quien se le paga una suma astronómica de dinero y que a todas luces es una persona seleccionada por los buitres para que les cuide sus intereses. Nótese que todo el tiempo y el dinero empleados en producir la legislación boricua de quiebra, que todo indica es un estatuto muy bien pensado, fue echado por la borda. En lugar de reestructurarse bajo el procedimiento establecido en la ley, la AEE optó por aceptar lo que solicitaban los buitres. Por tanto, no es un juez puertorriqueño el que controla el proceso, como sería bajo el estatuto, sino una persona seleccionada por los Hedge Funds.

El "asesoramiento" que, según el Times, ofrecen "voluntariamente" los buitres dueños de una cuarta parte de la deuda pública, adquirida a bajísimos precios, ya logró un éxito importante en cuanto a la AEE. Lo que de allí saldrá será para beneficio de los clientes de Lisa Donahue – la "síndica" en funciones – entre los cuales no están los puertorriqueños.

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