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Activismo político en la vida de Luisa Capetillo

Luisa Capetillo
Foto por: Suministrada
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Perfil de Autor

Por Norma Valle Ferrer

Publicado: lunes, 20 de octubre de 2014

    Como algunos de ustedes saben he dedicado la mayor parte de mi trabajo como historiadora a reconstruir la biografía, en su contexto histórico, de Luisa Capetillo, líder obrera, periodista, escritora y teórica del anarquismo y el feminismo en Puerto Rico. 

 

Nacida el 28 de octubre de 1879 (o 1882) en Arecibo, Capetillo vivió su vida como la concibió intelectualmente, dedicada a las luchas por la emancipación de los obreros y, especialmente, de las mujeres obreras. Habida cuenta de su praxis y el desarrollo de sus teorías y de su vida, Luisa Capetillo fue una activista política en todos y cada uno de los lugares en los que vivió, Ibor City, Tampa y Nueva York en los Estados Unidos, La Habana en Cuba y, por supuesto, su país natal, Puerto Rico. La política la entendemos como la lucha de las mujeres en su vida personal en la esfera privada, así como en la esfera pública. La teoría feminista apunta, específicamente a partir de la década de los setenta, que “lo personal es político”. Ése es un eslogan que se popularizó durante los setenta para significar que cuando se suceden cambios trascendentales en la esfera privada, el lugar donde antaño habitaban casi exclusivamente las mujeres, la sociedad política-pública también cambia. Es decir que en el momento en el que las mujeres comienzan a pensar, hablar, leer, escribir y establecer redes para entender el mundo, hacen un cambio político. Cuando las mujeres comienzan a nombrar el mundo desde su propia perspectiva, salir del hogar para asistir a escuelas y para trabajar, provocan un cambio político. Cuando las mujeres manifiestan la voluntad de escoger y dejar a una pareja, tener o no tener hijos e hijas, establecen una nueva política pública. Cuando las mujeres se organizan y teorizan sobre su condición en el mundo comienzan a mover la política en todo el planeta. Y cuando por fin deciden que quieren participar con el sufragio en los procesos de selección de las personas que lideran gobiernos, instituciones y organizaciones, gremios obreros, empresas y partidos, hacen política. 

Luisa Capetillo participó en todos esos procesos y teorizó sobre ellos en artículos y libros, publicados en Puerto Rico y Estados Unidos y divulgados en múltiples países. Por esa manía que tenemos los académicos de enumerar, lo hago con el trabajo político de Capetillo.

1. Luisa Capetillo analizó la vida privada de las mujeres en su libro Mi Opinión, para dar sugerencias y recomendaciones a las mismas mujeres, a los hombres y a la sociedad en general de cómo la emancipación de las mujeres constituiría el mayor cambio político de la humanidad. Entre sus propuestas revolucionarias está la educación, es decir, estudiar carreras profesionales y vocacionales sin barreras de género, para eliminar la ignorancia que somete a la mujer a la esclavitud. 

2. Seleccionar en libertad sus principios religiosos, evitando religiones que aten a la mujer y la mantengan en la ignorancia. Ella optó por el espiritismo pero principalmente aboga por la libertad de credo.

3. Sobre las relaciones de pareja, Capetillo recomienda el amor sin leyes que lo coarten, cree en la separación por consentimiento mutuo y en la división equitativa de los bienes de familia. Como sabemos, hoy día todas estas teorías de Capetillo se han convertido a través de la política en política pública en la mayoría de los países del mundo.

 

II.

En la esfera pública, Luisa Capetillo aborda la política desde varias 

perspectivas, como periodista, escritora y propagandista de ideas revolucionarias; en el obrerismo, como líder obrera, y en la política oficial como sufragista y como integrante activa del Partido Socialista Obrero.

1. Se desempeñó como periodista para las publicaciones Unión Obrera y Justicia de Puerto Rico, Cultura Obrera de Nueva York y Salud y fuerza de Barcelona. Además, fue distribuidora y vendedora de periódicos anarcosindicalistas de varios países diferentes, como Cuba, Estados Unidos y España. Publicó cinco libros que conocemos y por lo menos dos de ellos tienen más de una edición. Por ejemplo, Ensayos Libertarios, tiene ediciones en Arecibo, Mayagüez y San Juan, mientras que Mi Opinión, Disertación sobre las libertades de la mujer, fue editado en Puerto Rico y en Ibor City, Tampa, Estados Unidos. En sus libros diserta sobre su concepción del mundo y teoriza sobre los cambios políticos que deben devenir en la historia de la humanidad. Sus teorías sobre las mujeres, el obrerismo y la organización de la sociedad son anarquistas.

2. En el obrerismo se destacó como miembro, activista y lideresa de la Federación Libre de Trabajadores de Puerto Rico (FLT). En la huelga general de 1905, Capetillo hizo su “debut sindical” como oradora en la tribuna obrera en Arecibo, y a partir de ese momento siguió vinculada a la Federación hasta su temprana muerte. En el 1908 participó en la Cruzada del Ideal, una campaña de sindicación que realizó la Federación a través de toda la Isla, en áreas agrícolas cañeras y tabaqueras. Dirigió huelgas cañeras en Ceiba y en Vieques. En Ceiba fue arrestada como “agitadora obrera y socialista”, aunque no cumplió cárcel, sino que fue multada. Participó en otras huelgas y manifestaciones importantes. Además, fue lectora en las fábricas de tabaco en Puerto Rico y en Ibor City.

3. En la política partidista, Capetillo defendió el sufragio universal, tanto en sus artículos y libros, como en las convenciones y asambleas de la FLT. Creía que todas las mujeres, independientemente de si podían leer y escribir, debían votar en las elecciones del país. En el 1920, una vez creado el Partido Socialista Obrero, como brazo de la Federación, Capetillo hizo campaña activa por el PSO, junto a Santiago Iglesias Pantín y Luis Muñoz Marín. Para ese año, ya Luisa Capetillo posiblemente estaba afectada de la enfermedad que acabaría con su vida y no vivió los triunfos, aciertos y desaciertos del Partido Socialista Obrero que defendió. Murió en 1922.

 

Todas las actividades públicas y privadas de Luisa Capetillo, como he explicado brevemente, fueron una sola, pues como he sostenido en mis obras biográficas y analíticas sobre Capetillo, en concordancia con su ideología anarquista, así vivía su vida, que era como un libro abierto. Creía en el amor libre, pues amó libremente; creía en el vegetarianismo y en el ejercicio, pues era vegetariana y practicaba la calistenia sueca. Era internacionalista, pues viajaba y era solidaria con los movimientos obreros y políticos de otros países con los cuales se mantenía en comunicación. Creía que las mujeres debían tener control de su propio cuerpo, y luchó por ese derecho. Académicos catalanes la consideran la primera persona creyente y propagandista del neomaltusianismo obrero en América. Luisa Capetillo encarna el concepto de ser humano político porque vivió la política en la intimidad y en el espacio público. 

Aunque la Real Academia Española todavía define a la “mujer de gobierno” como una empleada doméstica encargada de la casa, y a una mujer pública como a una prostituta, la mujer política –como lo fue Capetillo--es de gobierno y pública, eso tenemos que cambiarlo en el concepto y el lenguaje, en nuestra política.

Entiendo que debemos reconocer a Luisa Capetillo, sufragista y activista partidaria, como una mujer política y también a todas sus congéneres del obrerismo, el feminismo y socialismo libertario, que también lo fueron.

 

III. Addendum

Ahora, quiero abordar otro de mis temas favoritos, la falta de integración de la investigación sobre las mujeres en Puerto Rico en la historia de nuestro País. Nosotras, las historiadoras y algunos historiadores, estudiamos, investigamos y ahora publicamos, hacemos historia. Sin embargo, cuando se escriben los libros de Historia, con mayúscula, los que se enseñan en las escuelas del País, las mujeres están todavía ausentes. En un libro de quinto y sexto grado que repasé hace unos dos años, sólo se hace una mención de Luisa Capetillo y otra de Mariana Bracety.

En una publicación sobre los 100 años del obrerismo en Puerto Rico, publicada también hace unos años, pocos, ni Luisa Capetillo, ni Franca de Armiño, ni ninguna de las lideresas obreras esta incluida. Esta situación no es tolerable. Los historiadores e historiadoras tenemos que contextualizar la historia del país incluyendo a las mujeres, niños y niñas, además de los hombres. Todos los seres humanos contribuimos al desarrollo de a la historia y así debe hacerse constar. 

 

*Este breve ensayo fue presentado en el reciente XI Simposio de Historia, de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metro, en el panel “La mujer en la política”.

 

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