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No es lo mismo con Cuba que sin Cuba

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Por Elliott Castro Tirado

Publicado: miércoles, 19 de noviembre de 2014

La mera presencia de Cuba en los Juegos Centroamericanos que se celebran en la ciudad mexicana de Veracruz, obliga a un análisis muy sosegado de la realidad de cada deporte, a la hora de realizar proyecciones sobre posibles resultados. Es que definitivamente, no es lo mismo con Cuba, que sin Cuba.

Por razones que no viene al caso analizar en este momento, Cuba ha estado ausente de dos de las últimas tres ediciones de los Juegos (2002 y 2010). O sea, que sería necesario evaluar y comparar los resultados detallados de los Juegos celebrados en Cartagena en el 2006, para poder realizar proyecciones con bases más científicas, aunque también están otros eventos internacionales en los que los cubanos han estado participando.

Por la ausencia de Cuba no debemos menospreciar los logros de los atletas de otros países, pero sí tenemos la responsabilidad de ubicar los mismos en su justa perspectiva. Por ejemplo, celebramos las siete medallas de oro obtenidas por los boxeadores puertorriqueños en Mayagüez 2010, pero nadie en su sano juicio, puede pensar que el balance hubiera sido el mismo si Cuba hubiera asistido.

Algo similar ocurre en otros deportes de combate, en los que hay que remontarse a los Juegos de 2006 o mejor aún, a otros eventos internacionales, para poder hacer comparaciones más justas.

Lo mismo sucede con las medallas de oro obtenidas por los equipos de Colombia en polo acuático masculino o la de Puerto Rico en baloncesto femenino, en los que Cuba ha ganado diecinueve oros seguidos, respectivamente.

Es que Cuba es la principal potencia deportiva en Centroamérica y el Caribe, independientemente de los criterios utilizados para medirlo, mientras México es su más cercano rival.

Si simplemente se utiliza el sistema de contabilizar y comparar la cantidad de medallas de oro, de acuerdo al sistema tradicional de asignar una medalla cada vez que se toque el himno, en Juegos Centroamericanos Cuba aventaja a México 1,629 – 1,120.

Si se busca el promedio de medallas o primeros lugares, la ventaja es mayor aún, pues Cuba ha estado ausente en tres ediciones (1959, 2002 y 2010), mientras México ha participado en todas.

En los Panamericanos, Cuba tiene 839 de oro, por 199 de México. Para que tengan una mejor idea, Puerto Rico tiene 27.

En 19 ediciones de Juegos Olímpicos en los que ha participado, Cuba ha capturado 72 de oro y un total de 208, mientras México apenas tiene trece y 62 en tres ediciones más. Puerto Rico todavía no conoce lo que es oro y tiene dos de plata y seis de bronce, para un total de ocho.

Por si alguien tiene duda del efecto de la Revolución Cubana en los éxitos deportivos de sus atletas, Cuba ganó cinco medallas de oro en los Juegos de 1900 y 1904 y las próximas fueron en Munich 72 (3 en boxeo). Luego añadieron dos en atletismo y una en judo en Montreal 76. Hasta ese momento, todas habían sido ganadas por hombres. La primera de oro ganada por una mujer cubana fue en Moscú 80 cuando María Caridad Colón se impuso en el lanzamiento de la jabalina, como parte de la cosecha de ocho.

El mayor total de oros olímpicos ha sido en Barcelona 92 con catorce de oro, seis de plata y once de bronce para un total de 31. Además de siete en boxeo, atletismo y lucha aportaron dos y judo una. Los colectivos de béisbol y voleibol femenino también se coronaron.

Aunque los deportes de combate siguen siendo la principal cantera de oro para los cubanos, también han demostrado su fortaleza mundial en atletismo y algunos colectivos como el béisbol y el voleibol femenino.

 

¿Cómo se han mantenido?

Es asombroso y debe ser motivo de análisis al detalle, que Cuba haya mantenido su fortaleza, profundidad y calidad deportiva, a pesar de los enormes problemas y cambios que ha sufrido su sociedad en los últimos 25 años. Recuerden que hablamos de un pueblo que tuvo que hacer malabares para poder sobrevivir y mantener su sistema, tras la caída del Bloque Socialista y el bloqueo criminal al que Estados Unidos lo tiene sometido desde hace seis décadas.

El sistema de vida de los cubanos se sacudió en sus cimientos ante la nueva realidad mundial y para subsistir hubo que realizar cambios profundos y ajustes de todo tipo. El deporte no fue la excepción cuando prácticamente de un día para otro se acabaron los subsidios y también los fogueos con el deporte europeo.

Al igual que otras áreas de la sociedad, el deporte cubano tuvo que reinventarse y hacer ajustes, dependiendo en buena medida del ingenio de sus técnicos y del respaldo de una Revolución y un pueblo que siguen viendo el deporte como Un Derecho del Pueblo y NO como un lujo o un medio para enriquecerse.

Imagínense lo que ha sido para los cubanos jugar de día la mayor parte de los partidos de su torneo nacional de béisbol, que es el principal evento deportivo del país, para aportar al ahorro de energía. ¿De dónde salen ahora los costos del equipo individual que requiere un pelotero o un tirador y el de las instalaciones y facilidades para la práctica al más alto nivel de la gimnasia o la esgrima?

Por otro lado, Cuba ha sufrido una dolorosa sangría de talento deportivo que se ha dejado seducir por jugosos ofrecimientos de todo tipo con el simple hecho de desertar. Como parte de cambios políticos y económicos, Cuba ha cambiado sus posiciones tradicionales y ahora está dispuesta a aceptar que sus atletas participen en ligas profesionales en el exterior, pero siempre con la condición que se mantengan disponibles para cumplir con sus compromisos internacionales. De hecho, los peloteros Yulieski Gourriel y Alfredo Despaigne jugaron este verano en Japón, donde se ganaron cerca de un millón de dólares cada uno, de lo que aportan un 20% en impuestos a su país, algo similar a la realidad en Puerto Rico.

Contrario a su propaganda mediática, Estados Unidos es el que les exige que abandonen Cuba como condición para permitirles jugar en sus torneos como las Grandes Ligas, supuestamente por condiciones que le impone la Ley del Embargo.

Es interesante que muchos de los atletas cubanos que han abandonado su país en la última década, se consideran a sí mismos como “migrantes económicos” y NO “exiliados políticos” y se han negado a repetir el discurso anticomunista histérico que todavía utilizan los sectores más reaccionarios del exilio cubano.

Hago esta reflexión al inicio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz, porque al final de los cuales evaluaremos el rendimiento de los participantes, incluyendo la lucha por el liderato en medallas entre México, que además está apoyada por su condición de país sede, y Cuba, que está de regreso a buscar la supremacía.

Para finalizar, puntualizo que aparte de los dos colosos, la mayor parte de los restantes países de la región han aumentado su capacidad deportiva, contando muchas veces con asistencia de técnicos y entrenadores que Cuba les ha enviado como muestras de una solidaridad que por momentos, parece no tener límites.

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