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Crónicas de un Desastre Anunciado: Las lecciones que aprendí de María

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Publicado: martes, 11 de septiembre de 2018

Sarah Ratliff / Especial para En Rojo

 

En el 2007, luego de haber vivido por 20 años en la América corporativa, mi esposo Paul y yo decidimos dejar el estilo de vida citadino que nos inculcaron para llevar una vida mucho más simple en una granja orgánica.

Nos mudamos a Utuado, Puerto Rico, en septiembre de 2008. Alquilamos una casa en en el barrio Sábana Grande por 18 meses. Allí conocimos mucha gente e hicimos nuevos amigos. En aquel momento teníamos la intención de adquirir un terreno para cultivar y finalmente en abril de 2009 compramos una finca en Don Alonso / Caniaco (depende de con quién hables, aunque la escritura de la propiedad dice Don Alonso).

Con el tiempo, nos enteramos de que habíamos comprado la finca que una vez perteneció a Pepín Maldonado. Eso sólo logró causar más curiosidad en nosotros. A veces, cuando conocíamos gente nueva, les decíamos de quién solía ser nuestra finca, y las historias sobre él salían a la luz. Aparentemente, era una persona de mal genio.

E hicimos más amigos.

Nos tomó alrededor de seis meses ampliar la casa más allá de sus 700 pies cuadrados originales, a 1500 pies cuadrados. Nos mudamos en la víspera de Año Nuevo en el 2009, y en cuatro días entendimos por qué había tantas cisternas en los techos vecinos. Para reparar una enorme fuga más abajo en la colina, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) cerró la llave del agua por tres semanas.

Sentí que nos decían: ¡Bienvenidos a su nuevo barrio!

Si esto hubiera sucedido hoy, no habría sido un gran problema para nosotros, pero no habíamos tenido tiempo de limpiar y llenar la cisterna de nuestro techo. El tiempo lo es todo. Y en retrospectiva, preparar la cisterna y abastecernos de agua debió haber sido una de las primeras cosas que debimos hacer antes de mudarnos.

De no haber sido por una de nuestras nuevas vecinas (nueva para nosotros, no nueva en Utuado, ya que ella ha vivido aquí toda su vida), quien tenía agua para abastecer a toda una comunidad, nuestros días podrían haber pasado subiendo y bajando la montaña en búsqueda de algo tan básico como agua.

Ella nos permitió sacar agua de su “pozo” para lavar los platos y la ropa, beber y bañarnos, y hasta nos ofreció la ducha de su casa para que la usáramos cuando quisiéramos.

Aprendimos dos de las cosas más importantes para sobrevivir cualquier situación:

1. Asegurarnos de tener una cisterna funcional que siempre esté llena

2. El apoyo de la comunidad

Por supuesto que sabíamos que abastecernos de alimentos y suministros de emergencia, velas, radios, y un equipo de primeros auxilios era importante, pero no se nos ocurrió que no era ni un 50% de lo que debíamos saber al momento de comenzar nuestra nueva vida en el campo.

Cuando conseguimos animales y plantamos árboles, comenzamos a ver el concepto de preparación de una manera completamente diferente –y holística. A partir de ese día, todo lo que hicimos en nuestra granja y en nuestro hogar fue para prepararnos en caso de que pase cualquier cosa. Sabíamos que vivíamos en una isla propensa al paso de huracanes y que eventualmente uno grande nos golpearía.

Aunque Hugo, Andrew y Georges fueron grandes inconvenientes, el último gran huracán que azotó la Isla del Encanto fue San Felipe en 1928. En mi opinión, vivíamos en tiempo prestado, así que sabiendo esto, todo lo que hicimos fue en preparación para lo inevitable. No somos ricos, así que tuvimos que hacer reparaciones y cambios a nuestra casa y en la finca acorde a nuestro presupuesto.

En los últimos 10 años, desde que vivimos en Utuado, hemos presenciado varias tormentas tropicales. Ninguna de ellas fue tan destructiva como el huracán María, pero cada una de ellas causó deslizamientos de tierra —tanto en nuestra finca como en la carretera hacia a la ciudad— que provocaron que se fuera la electricidad y el agua. Por supuesto, esto es normal en el campo. Se va la luz, en promedio, tres veces por semana, a veces por unos pocos minutos, a veces por algunas horas.

Hay ocasiones en que sabemos porqué pasa esto (fuertes vientos o lluvias, o rayos cayendo al pie de algún transformador cercano), pero la mayoría de las veces no tenemos ni la menor idea.

Antes de María, el tiempo más largo que pasamos sin electricidad fue casi dos semanas debido al paso del huracán Irma. Para nosotros, unas pocas horas, un día, una semana, dos semanas o 10 meses no hacen la diferencia desde que aprendimos a estar preparados para vivir sin luz el tiempo que sea. Pero al ganarme la vida como redactora, si la computadora no prende, ni mi esposo y yo podemos comer.

Mi experiencia me ha dado una nueva perspectiva y mentalidad que me lleva a preguntar cosas como: ¿qué es lo primero que pasa por tu mente cuando te enteras que una tormenta tropical o, peor aún, un huracán está de camino a la isla? Si contestas que saldrás de la casa a hacer compras, entonces no estás preparado para otro posible desastre. Sé que es costoso (¡repito, no somos ricos!), pero prepararse para un desastre natural no es algo que se logre días antes de que éste pase.

Con la crisis pos-tormenta, nuestra mentalidad es (o debe ser) diferente, por eso escribo sobre mis experiencias. Después de ver cuán mal preparados estaban los puertorriqueños para el huracán María, y ver cómo tanto durante el evento en sí, como en los días, semanas y meses posteriores se afectaron los más vulnerables, mi esposo y yo decidimos escribir un libro al que simplemente titulamos Los Consejos de Sarah para Prepararse: Minimiza el Impacto de un Desastre Natural. El mismo está disponible en versión impresa y Kindle para hablantes y lectores de habla inglesa e hispana.

Este libro no sólo habla de abastecerse de lo obvio, como comida, agua, baterías y gasolina, Los Consejos de Sarah parte desde donde termina ese pensamiento común. Espero que muchos puertorriqueños apliquen los consejos que ofrezco en mi libro y que la próxima vez que otro huracán como María llegue a nuestra querida isla, estemos mucho más preparados. No podemos darle la oportunidad a los huracanes de convertirse en algo potencialmente mortal, cuando en el mejor de los casos sólo presentan un inconveniente.

En el libro, le explico cómo encontrar las áreas vulnerables de su casa (donde el agua puede penetrar), cómo levantar un inventario de las cosas y que necesita comprar antes de un huracán. 

También, por cuales motivos es mejor pensar en un huracán antes de la temporada de huracanes. Por ejemplo, cuando veo a las personas abasteciéndose de agua en un supermercado o Sam’s quiero ir y decirles que hay una manera más barata, más fácil, más ecológica y más segura de hacer eso, una manera que no ocupa tanto espacio que puede ser usado para otras cosas. Igualmente, quiero decirles a quienes veo comprando paquetes de baterías que no necesitan tirar pilas en la basura y que hay otras opciones que no afecten nuestra isla linda.

Aunque principalmente exhorto a comprar un generador, para las personas que no tienen el dinero ofrezco un remedio importante para mantener las cosas frías —sin refrigeración—, por ejemplo, medicinas para la diabetes.

Explico cómo hacer de una situación dificultosa una más productiva y eficiente trabajando con las fortalezas y debilidades de los otros, es decir, con los inconvenientes que viven en sus hogares, la comunidad, y las personas viviendo fuera de la isla que pueden ayudar.

Le ofrezco historias/ejemplos para poner en contexto mis consejos

1. Mi libro es una referencia para alguien que:

Piensa que está preparado para un desastre natural porque tienen “suficiente” agua, comida y baterías

2. Fue tomado por sorpresa por el impacto duradero de María

Espero que usted lo compre, aplique mis consejos y cuando otro huracán azote nuestra isla, usted esté más preparado que antes y pueda disminuir el impacto de algo mortal en una simple inconveniencia. También, al comprar Los Consejos de Sarah, estarás apoyando dos fundaciones sin fines de lucro en la isla, pues 100% del dinero de las ventas del libro se convertirán en donaciones. No recibiré un centavo de los beneficios por compartir con otros puertorriqueños mi experiencia y conocimiento. ¿Qué significa eso? Significa que aunque el libro parezca caro usted recibirá consejos que le ayudarán a prepararse para cualquier desastre natural y ahorrar dinero, a comprar las cosas que usted realmente necesita en vez de comprar aquello que cree necesitar.

El libro está disponible en español e inglés en amazon.com ya sea en versión digital (Kindle) o en papel. Si busca Sarah Ratliff, verá las evaluaciones de personas que aprendieron mucho de mi libro. Para mas información me puede contactar a sarah@sarahratliff.com

¡Manténte a salvo! 

 

La autora es escritora, agricultora orgánica (el nombre de la es Mayani Farms), y activista en Puerto Rico, y defiende los derechos de los marginados por género, raza o discapacidad. 

 

 

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