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Still life: Quietud El número de la muerte

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Publicado: martes, 11 de septiembre de 2018

Un memorial también reclama: No sabemos otra manera

    Hoy soy una niña que por primera vez aprende a dar el pésame.

 

Un memorial convoca: Acudieron mortales Hoy soy nosotros de cara a las autoridades que niegan nuestros muertos. 

 

oigo a mi perro ladrar, gruñe. husmea                                    olfatea el dolor al excavar

 

Nu-estra-os bocas 

no temen la oscuridad que abre la muerte            

Rafael Acevedo, Máximo Colón, Dinorah Cortés Vélez, Ana María Fuster, Francisco Font Acevedo, Ariadna M. Godreau Aubert, Cindy Jiménez-Vera, Gegman Lee, Yara Liceaga Rojas, Adal Maldonado, Rubén Alejandro Moreira, E.S. Ortiz-González, Zaira Pacheco, Alexandra Pagán Vélez, Melanie Pérez Ortiz, Sabrina Ramos Rubén, Guillermo Rebollo Gil, Irizelma Robles, Luis Othoniel Rosa Rodríguez, Raquel Salas Rivera, Aurea María Sotomayor, Carlos Vázquez, Vanessa Vilches Norat, Carmen Zeta, y esta, aquí (e.r.). 

•   •• •  •   •• •  plural: arrancamos.

 En vulnerabilidad • el agua es nuestro amuleto                

Un memorial también anda a palmadas

zapatea pie a pie, de toques a golpes 

hurga llamando a lo hondo de la tierra

 

Somos una mujer que no podrá cumplir 58 años; ya solo podemos cargar la edad de la caída.

 

Al rasgar el límite nuestras manos han sembrado sus uñas repitiendo:

Aquí, algo podemos.

En nuestro intento, el último beso de nuestra boca ha perdido todos sus dientes.

Se trata de una cosa pequeña•un punto (no final), puente• para poder seguir, cercano a lo que podríamos percibir como un 0. (W.K.)

cada día lo primero que hacemos en la mañana es colocarnos (muy juntos) en el escalón más alto de las escaleras que dan a la puerta de mi casa. desde allí salen a gritos vivos sus nombres con la certeza que son ellos   ellas       ellaos      elloas dando el listado desde nuestras gargantas:          el  loas  aos  laslos

serse, es, serányson TODO

Vida y muerte en proximidad • indiscernibles • indisciplinarias voces. imposible silenciarlas.

Casi clandestinos, casi anónimos:  arden• formas de vida  •• 

Diversidad de textos aparecieron temprano en la mañana (y desaparecieron) a partir del mes de agosto del 2018 (y hasta finalizar el año), entre avenidas, calles y callejones, desde Hato Rey hasta Río Piedras. 

Una de las hojas escritas

TODAS

tamaño papel carta

8 ½” x 11”

Color: blanco con letras negras

 

bajo el título del proyecto

Still life- Quietud: el numero de la muerte, lleva una dedicatoria a Oscar Mestey Villamil

 

El número de la muerte es una danza de la muerte extendida por lo urbano desde el amanecer del lunes, 20 de agosto de 2018, justo un mes antes de que se cumpla un año del paso de María por Puerto Rico. 

Danzando iniciamos•Still life- Quietud •algo que irá generándose a fragmentos, como continuo esbozo, algo siempre inacabado. Pasquinar anima un pedazo que conecta con otro pedazo de lo otro que aún no sé del todo: encamino un performance (sin anuncio previo) y un juego-performance xy0 (equis y cero): una escultura toma volumen desde un •: aquí •• •• vocalizaremos palabras aunque queden rotas•• •• •  ••

   Pasquinar es parte: un paso sonoro, gráfico y corpóreo- colectivo en colaboración. De agua e intemperie. Aquí  •al unirnos nuestro gesto pliega y despliega la escucha a los muertos formando un vasto poema objeto• Un memorial: un coro de voces •que la incomodidad no separa••  sin un mismo tono que nos una: Aquí •

 

Los escritos coexisten implicados: los dibujos y fotos, de potencialidad en azar, implicados.

La acción nos impulsa en desvío al bosque urbano• 

•••  •• •• •  ••  En entrega, extensos o breves los textos, van dirigidos al lector que pase a pie por la calle: Quien lea, si desea, podrá recorrerlos a cantos, a brincos tal vez, por tramos como a veces por la prisa leemos lo que pasquinan por ahí, solo a trozos percibirlos •en la lentitud que toma nuestro paso cuando una caja vacía nos llama… •. Aunque quién sabe quién se detenga permitiéndose leer por un rato. No hay una sola manera.  

Dispuestos los textos a percibirse como grafía •0 ( Implicados en mancha. Lo que aún no ha sido escrito es también parte.)

La oportunidad es la de sentarnos por horas a mirar muy pegados a la pared y repetir: “Aquí, aquí, aquí…” 

 

Flores nos surcan: como quien junta huecos y aletea dando trazos mortuorios al agua, de huesos coloco los dibujos: fotos, líneas y rayaduras.   

El lugar desde donde acontece el arte es político: desestabiliza  • • • •   •   •• •  ••

La calle, en horizontal: sin jerarquías: en donde es posible ser sin nombre 

Cada lugar pasquinado implica un nuevo arreglo de lectura en el montaje: pisando a escala humana se abre la posibilidad de leer algo entre todos los papeles en paredes, muros, suelo, aceras. doblados por las esquinas, sumergidos en las rendijas. lo liso • intrincado en volumen: lo rugoso despliega variaciones: la superficie profunda se hace grieta•   •• • la nuca 

 erguida frente al muro, cara a cara: el cuello se mueve 

a lo alto o a lo bajo y gira

Pasquinar: construir un objeto de lectura que táctil pide tu pausa:  a pie, desde Hato Rey hasta Río Piedras. Encapuchada. Esto no es turismo urbano. No hay invitación a público espectador. Este número es para los que caminan a diario por las zonas seleccionadas para la pasquinada, no será necesario señalárselos, ellos lo verán. (piso y textos yacen) 

• •     • daré claves para que quienes quieran caminar tras los textos se arriesguen a encontrarlos.

Nadie nos ha pedido ni validado esto: no respondemos a ordenamientos ni estructuras institucionales • 

“viste que nunca es como tu dijiste” (r.I.)         La calle es nuestro común

 

 

Agradecimientos:

Colaboradores:

Rafael Acevedo, Máximo Colón, Dinorah Cortés Vélez, Ana María Fuster, Francisco Font Acevedo, Ariadna M. Godreau Aubert, Cindy Jiménez-Vera, Gegman Lee, Yara Liceaga Rojas, Adal Maldonado, Rubén Alejandro Moreira, E.S. Ortiz-González, Zaira Pacheco, Alexandra Pagán Vélez, Melanie Pérez Ortiz, Sabrina Ramos Rubén, Guillermo Rebollo Gil, Irizelma Robles, Luis Othoniel Rosa Rodríguez, Raquel Salas Rivera, Aurea María Sotomayor, Carlos Vázquez, Vanessa Vilches Norat, Carmen Zeta, y esta, aquí (e.r.).

Documentación:

Fotos y video: Manuel Negrón / Manuel Gatell

 

Fotos:

El ovillo y La botella-La mesa (instalación, E.R.)- 2013-Wilberto Ortiz

Cangrejos (Serie de 3)-Laguna-Mangle Piñones- 2013 - E.R.

Zapatilla de goma- La mesa (instalación)- 2013-Tari Beroszi 

Cultivo de lombrices (autorretrato) 2016-E.R.

Fermentación casera de Kombucha- 2016-E.R. 

Imprevisto y Cotidiano: pasajes para caminantes

Eugenio Ballou y E.R. -Intervención urbana

Proceso de impresión-Santurce-2016 -Otoniel Robles

La deriva- 2017- intervención urbana, Miami, - E.R.

La deriva flotante- 2017- Miami- Otoniel Robles

La maroma- Miami, 2017- Otoniel Robles

Aguirre- 2018- E.R. 

San Lázaro: Guía familiar-E.R.

 

Dibujos - serie:

Denme mis flores- E.R. 2018

 

Origami (juego de adivinanza: cazador de fortuna):

Concepto y texto: E.R.- diseño y construcción Jessica Valiente

 

Adiestramiento físico: Glori Rodríguez Ponsa 

 

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