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Topografía: Presidente Profético

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Por Carlos R. Alberty Fragoso

Publicado: miércoles, 26 de septiembre de 2018

Através del tiempo, la Humanidad ha caminado de la oscuridad hacia la luz. Se ha elevado sobre sí misma hasta alcanzar sitiales de gloria cada vez más altos que la ennoblecen permitiéndole enorgullecerse de sí misma. De ahí que su gran conquista haya sido la creación de la aristocracia. Por favor, no se confunda aquí aristocracia con plutocracia como quieren hacer los detractores que siempre abundan. Plutocracia ocurre cuando los ricos o adinerados mandan directa o indirectamente en el gobierno. Aristocracia, como nos enseñara el Gran Platón, es el gobierno de los mejores, los seres cuyas virtudes, sabiduría y ética son incuestionablemente superiores al de la vulgar plebe. Pues bien. El Gobernador, de linaje noble, siguiendo su sabio instinto y el de sus consejeros, nombró la Junta que dirige el destino de la Universidad. Y esta Junta, en aras de lo mejor, ha seleccionado al mejor entre los mejores candidatos a la presidencia. Así que vamos por el mejor de los caminos. No le quepa la menor e insidiosa duda a nadie. (Siempre abunda ese Nadie que duda).

(Dato sencillo y crucial: el Presidente, aunque no proviene de linaje noble, le sirve fielmente a la aristocracia, lo que aumenta su crédito y méritos en el gran mercado de los méritos y los créditos.)

La otra gran conquista de la Humanidad enaltecida es el uso retórico del lenguaje, que incluye, desde luego, las figuras que le son propias, particularmente la paradoja, la hipérbole, la metáfora y el símil, entre otros.

Ha proclamado el Ingeniero-Conductor, ducho en las artes oscuras y luminosas de la retórica y la mecánica de locomoción: “Mientras el tren se va moviendo, tengo que cambiar el motor a la locomotora. Ese es el reto.” Bella lógica paradójica.

Incrédulos, cobren conciencia del desafío. Imaginen los ágiles y peligrosos movimientos de acrobacia que deberá realizar el Conductor para simultáneamente conducir la máquina y estirarse como dibujo animado para suavemente quitar el motor y colocar en su lugar otro mejor: el modelo de fondos externos para una locomotora más pequeña, cara y eficiente. Para tales maniobras hay que tener cuerpo de goma y grandes y múltiples ojos de mosca para ver todos los ángulos al mismo tiempo. 

También el Presidente, en su excelencia, se rebasa a sí mismo hasta convertirse en un ente colectivo. Y, además, humilde. Es un “nosotros” cuya cantidad desconocemos pero sabemos que es de lo mejor y necesario. Nos dice: “Esto ha sido heroico, no de mi parte, de la Junta de Gobierno que resolvió traernos aquí. Ellos pensaron en lo que hacía falta.”

Pero el Conductor-Mecánico, aunque humilde, sabe de linajes. Sabe dónde está sentado. Nos dice con emoción: “Pensar que estoy sentado en el escritorio de Jaime Benítez... yo no lo puedo creer...” (Nota fantástica: el escritorio de Benítez todavía rinde servicios a la UPR.)

Pero su humildad no se riñe con la exacta conciencia de su misión mesiánica en la historia. No es falso el modesto. Nos dice, a través del símil, (ah, el buen uso de la retórica): “Era como profético . . . que en este momento Puerto Rico iba a necesitar una persona que había tenido las experiencias que yo tuve.” No duden, ver para creer: vean el vídeo. 

El Evangelio, las Tablas (de sumar y restar) de la Ley del Profético Presidente es el libro que, aunque de su autoría, sabemos que está inspirado por los dioses del Éxito y la Metáfora: Creating Global Business Leaders: Business Education at the Intersection of Innovation, Technology, and Globalization. Eso. Nada más hace falta. Nada de disciplinas que no sean costo-efectivas. Solo un predestinado podría identificar esa exacta intersección en el mapa de carreteras de la Historia para crear líderes en ese triángulo maravilloso de la innovación, la tecnología y la globalización. La locomotora de la UPR, con nuevo motor y abarrotada de líderes globales, le dará la vuelta al globo globalizado. Después, tal vez Marte o el Sol. 

Como Ingeniero necesario del momento histórico él también se sabe la Voz de todos. Hay perfecta comunicación entre el conductor del tren y el pueblo. Nos dice: “Yo vengo aquí a representarlos a todos, para darle voz y hacer lo mejor posible por que sea una voz [de] unidad . . . aquí no van a haber héroes . . . Yo soy ingeniero civil y me enseñaron a construir puentes”. (Ojo aquí: para hacer ahorros, él también está listo para dirigir la Autoridad de Carreteras y el Tren Urbano.) 

La humildad del Constructor de Puentes es tal que a sabiendas de que sin duda alguna Él es el Héroe del Momento en que se cumple el símil de lo Profético niega que haya héroes. ¡Claro, porque solo hay uno y es Él! 

Al Buscador de Fondos Externos le precede su Fama: dirigió los esfuerzos de otros (sabedores de que el mérito le pertenece al Héroe) para conseguir nada menos que “más de 15 millones en dos instituciones en las que laboró”. Y eso es lo que falta aquí, no filósofos ni poetas ni científicos sociales siempre buscadores de la quinta pata al gato pero nunca de fondos externos.

El Conductor-Mecánico de locomotoras en movimiento maneja con destreza la hipérbole porque el lenguaje ordinario no es suficiente para expresar su devoción a la Causa. (Así también ocurre en la poesía mística.) Ha declarado el Presidente Profético y así Profetizado: “Voy a trabajar 25 horas, ocho días . . .” Aquellos que –dejándose llevar por el cinismo propio de la mentalidad del derrotado, del “lúser”– se burlen de esta expresión no entienden su significado de entrega total, más allá de la lógica del lenguaje. Sí, el Buscador de Fondos Externos trabajará y trabajará más allá de las medidas del tiempo laboral porque su espíritu es tan grande que excede los límites de la normalidad. Por eso es que su salario resulta poco. Ante la Gran Tarea, la compensación es una bagatela. Pero la nobleza del Profético es tal que agradecerá toda injusta crítica. Nos dice: “Los detractores me hacen mejor presidente”. Qué maravilla de ejemplo.

Puertorriqueños todos, en la isla o en cualquier parte de este ancho globo bendecido por la globalización: cuando termine un día de trabajo, deténganse a pensar, y en recogimiento espiritual incluyan en sus oraciones a este sencillo héroe del momento “como profético” que se habrá ganado con su inigualable ingenio la porción diaria correspondiente a su salario, o sea, más o menos, 657 dólares con 53 centavos. Al término de cada mes cada puertorriqueño deberá dar gracias porque el Presidente, Buscador de Fondos Externos habrá recibido, y con justicia, 20 mil dólares. Puertorriqueños todos: cuando, en el verano de 2019, estemos preparándonos para los huracanes, no perdamos la oportunidad para agradecer esta victoria que es una bendición: el Ingeniero Presidente habrá ganado, con justicia, sus 240 mil dólares. Y, mejor aún, seguirá conduciendo el tren mientras le cambia el motor a la locomotora en movimiento y busca fondos externos. Ya llegó el que tenía que llegar. Alabado sea.

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