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Barrio San Isidro y una historia que merece contarse

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: lunes, 18 de septiembre de 2017

“Cuando tú no vienes al tronco, todo se queda oculto”.

Líder comunitaria del sector Los Jobos, Loíza

 

Llegué junto a la fotoperiodista Alina Luciano al final de la calle 2 del sector Villa Hugo en el barrio San Isidro, Canóvanas. Fuera de lo que quedaba de su residencia de madera, fuertemente impactada por los vientos del huracán Irma, estaba José Carrasquillo, quien vive en esa misma calle desde el 2001. Antes vivía en otra casa de la calle, de madera también, pero en 2007 se quemó totalmente. Desde entonces, la débil estructura que se llevó el huracán le servía de hogar a él, a su hijo y a su perrita. 

“Aquí no ha subido un camión de escombros, ni el de la Energía Eléctrica, ni la alcaldesa (Lorna Soto). Nadie. Vino el de la basura porque fui insistente y adelantaron el día”, relató a este medio Carmen Pérez, vecina de José y quien desde siempre le ha tendido la mano. 

“Hemos sido una familia”, continuó.  

Esta historia humana merece ser contada, además de porque esta familia necesita la ayuda del pueblo de Puerto Rico, para evidenciar que no necesariamente los donativos que se ofrecen en estas emergencias atmosféricas llegan a quienes realmente los necesitan.

“Por lo menos si me dieran bloques, arena, varillas, piedras, cemento. Eso es un empuje”, dijo José. Tras él, se escuchó nuevamente a Carmen: “No le den una casa hecha, él sabe hacerla, pero ayúdenle para que pueda levantarse”. 

“Estas son cosas que quizás la gente no siente, pero yo soy un ser humano. Al verlo a él, que perdió todo nuevamente…”, las lágrimas no la dejaron terminar de hablar. 

Ante la situación que enfrenta José, que la vive en carne propia Carmen, ella ha sido fortaleza para todos. También para una hija que tiene de 10 años de edad y para su madre de 84 años de edad, Emérita Amaro Morales, operada de corazón abierto. Según contó Carmen a CLARIDAD con la voz quebrada, durante el huracán Irma y varias noches después, prefirió dormir en el carro. “Preferí la incomodidad del carro, pero estaba cerca de los míos. Eso era lo importante”, expresó. 

“Nosotros no queremos un tesoro; queremos lo esencial. La lavadora no me sirve y voy a perder la ropa también… La alcaldesa se paseó por ahí abajo y aquí no vino a nada. Nosotros somos humanos”, denunció Carmen parada en la calle, desde la cual se aprecia una vista panorámica del pueblo de Loíza. 

“Pedí hasta un toldo y me dijeron que si la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) no lo pone, no había. Entonces, ¿él se va a quedar a la intemperie?”, cuestionó la señora, quien a pesar de tener una casa de cemento, desde siempre le ha regalado solidaridad a su vecino. 

 “Tenemos que unirnos. Qué dejen la mala fe, la tiranía. No es tiempo para eso”, concluyó Carmen denunciando el mal trato que le han dado a ese sector todas las administraciones municipales que salen electas. 

Para comunicarse con esta familia y ayudarlos, puede llamar a los números de teléfono 787- 539 – 6172 o 267-205-4632.

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