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Topografía • Luisa y Nemesio: desencuentro y fantasía

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Perfil de Autor

Por Carlos R. Alberty Fragoso

Publicado: martes, 10 de abril de 2018

Bajo la influencia de ellos mismos, de estos desinquietos e incorregibles seres de nuestra historia literaria y política me ha dado con pensar en y fantasear con el desencuentro de sus vidas paralelas. Incita y frustra constatar cómo, a la vez, en el mismo tiempo y espacio, al parecer, no se conocieron ni hubo diálogo entre ellos. 

Aunque el libro pionero sobre Capetillo lo escribió Norma Valle Ferrer (Luisa Capetillo. Historia de una mujer proscrita), he consultado Amor y anarquía Los escritos de Luisa Capetillo, (edición de Julio Ramos) y Absolute Equality (introducción y traducción de Lara Walker). 

 En cuanto a Canales, el libro consultado es la Antología preparada por Servando Montaña. 

Luisa nace en 1876 y Nemesio en 1878. Ella muere en 1922 y él en 1923. Ella estuvo en el planeta 46 años y él, 45. Hasta donde sabemos, no se conocieron. Ella, “hija natural”, recibe su formación cultural principalmente de sus padres y de un colegio; él, hijo “legítimo” de familia acomodada estudia aquí, en España y en Estados Unidos, y se convierte en abogado y político de renombre. Sus vidas transcurrieron como dos líneas que nunca se tocaron.

Veamos algunos puntos de desencuentro en esas líneas.

Primero. 

En 1909, Canales presenta el proyecto de ley “Para la emancipación legal de la mujer”. Aquí hay 2 coincidencias que llaman la atención porque no llegan a nada: 1. En ese momento, Canales es delegado a la Cámara, precisamente por el distrito de Arecibo, donde nace y se cría Luisa Capetillo; y 2: el tema es un poderoso vínculo entre ellos. ¿Supo Luisa del proyecto de Nemesio? ¿Cuál fue su reacción? No sabemos. No parece haber evidencia de ningún diálogo entre ellos con respecto a la iniciativa legislativa.

En ese mismo año (1909) Capetillo funda la revista La mujer. No sabemos si Canales vio la publicación. Pero es una ironía que ambos coincidan en el tema de los derechos de la mujer y, sin embargo, al parecer, estén siempre separados. (¿Distancias de clase, de género . . . ?)

Segundo punto. 

En 1916, en el artículo “Nuestras mujeres”, Canales, dirigiéndose a ellas las amonesta diciéndoles: “[. . .] ¿Es muy posible, mujeres de Puerto Rico, que en esta hora de crisis para las viejas normas de civilización, en que las mujeres todas de los países avanzados sienten sed de cultura y afán de comprensión y de renovación, es posible, pregunto que sigáis tranquilas, consagradas al tedioso sillón, o a la rutina mísera del menudo quehacer doméstico, leyendo de vez en cuando alguna insulsa novelita de novios que se casan y son muy felices y conversando naderas con las visitas, sin que ni por un solo momento os sintáis agitadas, conmovidas y llamadas por la voz lejana en que la mujer universal pregona su noble propósito de pelear por un nuevo ideal?”

¿Hacia dónde miraba el vate Nemesio que no veía a Luisa? Es curioso y sorprendente que justo en ese mismo año, 1916, Luisa Capetillo publica su cuarto libro Influencias de las ideas modernas. Ya había sacado a la luz Ensayos libertarios (1907), La humanidad en el futuro (1910) y Mi opinión sobre las libertades, derechos y deberes de la mujer como compañera, madre y ser independiente (1911). ¿No supo Canales de la existencia de esos libros? 

En el libro Influencias . . . aparece la obrita “En el campo, amor libre”. El siguiente diálogo equivale al “noble propósito de pelear por un nuevo ideal”: 

Víctor- Me permitirás conducirte, por ese tortuoso camino y evitar que puedas tropezar? 

Aurora- Con gran placer. Pero creo que la mujer debe caminar sola, es decir unidos sí, pero que haya una protección mutua, que no haga aparecer a la mujer bajo un tutelaje o dirección que al fin y al cabo resulta odiosa. Que la hace aparecer inferior siempre y en todas las ocasiones, y no la deja adquirir suficiente confianza en sí misma en cualquier caso de urgente necesidad, y además la inutilizan pues no tiene ocasión de usar su inteligencia y se atrofian sus facultades físicas y morales.

Víctor- Muy bien, pero para eso necesita ilustrarse y prepararse. No ha sido mi intención tratar de imponer mi voluntad, te ofrecí mi ayuda para amarnos mutuamente pero sin que se me ocurriese que pudieras imaginar que trataba de cohibir tus actividades naturales y tus iniciativas personales. En eso no me inmiscuyo, eres completamente libre de hacer lo que te plazca.

Aurora- Conforme, ahora dime, ¿has pensado en mí?

Hasta aquí el diálogo. Por supuesto que es teatro didáctico, ideológico, utópico, ¿aburrido? Nadie habla así por el mero hecho de atravesar un camino difícil en el bosque. Son seres ideales que representan las ideas que Luisa quería divulgar. Habría que ver el montaje teatral para pasar juicio. (¿Cómo lo haría Teatro Breve, con Isel Rodríguez y otras?). Pero al menos dos cosas quedan claras: 1. Luisa dijo lo suyo, lo de todas, a tiempo y 2. No sabemos para dónde miraba Nemesio que nunca la vio. 

En este momento, le cedo el turno a la fantasía y al deseo. En 1914, Canales publica el artículo “Tagore feminista” donde resume la obra, Chitra, del poeta hindú. 

Chitra, princesa, es criada como varón e instruida en los deberes de un futuro rey. Un día, en el bosque, vestida de hombre, se encuentra con el príncipe Arjuna y se enamora de él. Después se le presenta vestida de mujer pero él la rechaza, aparentemente porque no le gusta su físico. Luego, ella ruega a los dioses, y estos le conceden belleza, pero solo por un año. Durante ese tiempo Chitra y Arjuna se hacen amantes y se casan pero con el tiempo el príncipe se cansa de la “mera belleza plástica” y despierta en él el deseo de conocer a Chitra, esa princesa “noble e inteligente” de la que tanto le han hablado. Al final, ella recupera su cuerpo original, le cuenta todo a él, y conocen el amor de un modo completo. 

Ahora que se habla mucho de multiversos y de universos paralelos propongo leer esa sinopsis transformándola, según el deseo, en una vía de amor alterno, que sirva de punto de encuentro para las vidas rebeldes e inspiradoras de Luisa y Nemesio. Como si ambos, unidos, desde otra dimensión, escribieran con una sola mano; otra versión de los didácticos y utópicos amantes de las obras de Capetillo.

Los lectores, pues, deberán hacer los ajustes creativos necesarios. 

Sabemos que Luisa Capetillo fue arrestada en Cuba por andar vestida como hombre, (“por usar pantalones en público”). Tuvo 2 hijos sin casarse. También sabemos que Nemesio, aunque casado, vivió toda su vida separado de su esposa con la que tuvo un hijo. La reinterpretación del drama de Chita y Arjuna en otro universo nos haría imaginar un mundo donde Nemesio y Luisa, como los protagonistas del texto hindú, puedan encontrarse, de igual a igual, con sus seres completos. 

Entonces, allá, al otro lado, ¿aquí, ahora, en la página? aboliendo nombres y distancias, en los seres, el deseo toma el poder. Luisa, Nemesio, Chitra, Arjuna . . . se juntan, con sus cuerpos, tal y como son. No más vidas paralelas.

 

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