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Pueblos olvidados: Las Marías,Toa Baja, Yauco

Adela Miguel
Foto por: Eduardo Meléndez/CLARIDAD
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Por Eduardo Melendez

Publicado: lunes, 23 de octubre de 2017

Por Eduardo Meléndez

Especial para CLARIDAD

Ya dicen que vamos rumbo a la normalidad. Se comienza a energizar el área metropolitana y sus zonas comerciales. A la misma vez se reactivan, lo que motiva a muchos a gritar a viva voz: "Puerto Rico se levanta". El archipiélago caribeño a duras penas puede caminar con muletas en estos momentos. 

Muchos(as) puertorriqueños y puertorriqueñas  no tienen una normalidad a la cual regresar, como lo es el caso de Paula Santos Pérez. El río Grande de Manatí arrasó con las pertenencias de su casa cuando se salió de su cauce durante el paso de María y con las de todos los vecinos de la calle Los Almendros y Dos Ríos en el pueblo de Ciales. Allí escuchamos relatos de supervivencia como el de Wilfredo Salgado Santiago, quien estaba dentro de su casa cuando el río entró e inundo su residencia. 

Con el mismo sentimiento de frustración y tristeza encontramos a Santiago Vélez. Con pala en mano saca el fango que dejó el río de Yauco al salirse de su cauce e inundar por completo la comunidad Lucchetti, que no fue la única en sufrir los estragos del devastador temporal. En Toa Baja, en la comunidad Ingenio, el caño se salió de su cauce dejando familias enteras en la calle sin respuesta alguna del gobierno municipal, estatal o federal.

Adela Miguel, residente de las Marías, no pierde ni su tiempo ni su fe. "Fui hasta el pueblo de Lajas para llenar los papeles de FEMA. Cuando les pregunté cuándo iban a venir a ver los daños de mi casa me dijo que no sabían cuando venían pa'ca", narra mientras paseamos por lo que queda de su casa: un techo de zinc a medias, mientras la lluvia llena de agua lo que alguna vez fue su sala. Mencionó que le daba "felicidad" que ya hubiese personas con luz en el área metropolitana. Con una sonrisa Adela acepta que a ella todavía no le tocará recibir ni ahora ni por mucho tiempo la comodidad de la energía eléctrica, a sabiendas que personas como ella pronto quedarán en el olvido.

¿Cómo puede Puerto Rico levantarse a medias? Urge no olvidarnos que existen puertorriqueños más allá de San Juan, Bayamón, Guaynabo y Carolina. Que aún hay personas con muchísimas necesidades que urgen más que la comodidad de algunos. Urge que los hospitales y centros de diálisis en los pueblos de la isla estén energizados para que los más necesitados tengan el acceso a tratamientos vitales. Mientras el área metropolitana continúe avanzando, son las personas de las áreas montañosas las que nos van a necesitar aún más. A un mes del paso del temporal y, aunque reverdecen nuestros montes, aún Puerto Rico está muy lejos de levantarse y mucho más lejos de regresar a lo que fuimos. 

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