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Repetir construcciones inseguras preocupa más que la falta de materiales

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Por Gabriela Ortiz Díaz

Publicado: martes, 15 de mayo de 2018

El ingeniero Emilio Colón Zavala, presidente de la Asociación de Constructores de Puerto Rico (ACPR), explicó a CLARIDAD que más que la situación de mucha demanda de materiales y poco inventario que enfrenta el tema de la construcción en la Isla luego del paso del huracán María, le preocupa la manera en que se está reconstruyendo, que es remediativa más que segura. 

“Preocupa la cantidad de gente que está construyendo sin los permisos adecuados y sin necesariamente haber buscado a alguien profesional que ayudara a que no ocurra lo ya presenciado con María”, indicó Colón Zavala. “Si uno sigue con las mismas estrategias de construcción que no funcionaron en el pasado, se pasará por lo mismo a la vez que llegue otro fenómeno atmosférico”, continuó el ingeniero. 

A juzgar por el presidente de la ACPR, a casi ocho meses del destrozo ocasionado por el huracán, varias son las razones para que haya poco inventario en las ferreterías, lo que ha provocado el incumplimiento de constructores(as) con sus contratos de reconstrucción de viviendas o negocios. Colón Zavala aseguró que hay mucha gente reconstruyendo sus casas al mismo tiempo, lo que causa que vayan escaseándose los materiales, la gran mayoría importados. 

“Además, tenemos competencia de tres o cuatro desastres más en Islas Vírgenes, Texas, Florida y California. Eso ha creado presión en los suministros de materiales, más hay algunos suplidores que manejan sus inventarios por la situación económica previa al huracán (el Gobierno, a través de la oficina del CRIM, les cobra impuestos por el inventario)”, expresó. 

Contando con que la próxima temporada de huracanes comienza el mes entrante, es alarmante que la gente no pueda terminar los preparativos a tiempo por la escasez de materiales de construcción. Alarma también, según contó el ingeniero, las tarifas que la administración federal le ha puesto a la madera que se importa desde Canada, por ejemplo. Esta medida económica ha creado una escasez de madera a nivel de Estados Unidos, lo que repercute en Puerto Rico. 

En estos momentos, hay gran demanda de cemento, hormigón, arena y piedra, los cuales se pueden conseguir en la propia Isla porque se producen aquí. Sin embargo, la mayoría de los materiales son importados: madera, acero, aluminio, losetas. “Ésos, han subido de precio. Por ejemplo, las varillas costaban 25 centavos la libra y ahora cuestan 60 centavos”, indicó Colón Zavala. Ese aumento todavía no considera las tarifas de importación de acero que recientemente anunció el presidente Donald Trump, reveló el ingeniero. 

La ACPR agrupa a desarrolladores de bienes raíces en las ramas comercial e industrial y de vivienda y turismo. Entre su membresía de alrededor de 100 personas, cuenta con contratistas, constructores, suplidores, ingenieros, arquitectos, abogados. Desde que fue establecida en 1951, la ACPR se caracteriza por la diversidad de su membresía, lo que “nos ayuda a tener un enfoque holístico para los temas de construcción y desarrollo”, afirmó Colón Zavala. 

Respecto a la situación de la construcción en Puerto Rico tras el huracán, además de la falta de materiales, a Colón Zavala le inquieta la tardanza del desembolso de ayudas federales para reconstruir y la emigración de puertorriqueños(as), lo que provoca disminución de mano de obra en momentos en los que hay mucha demanda laboral en construcción. 

 

Modelo de residencia para Puerto Rico

“Estar preparados con un plan de contingencia porque habrá casas que serán más vulnerables que cuando llegó María”, comentó el ingeniero de ACPR a modo de consejo para el pueblo puertorriqueño. 

Precisamente, semanas después del paso del huracán María, la arquitecta Astrid Díaz inició una propaganda sobre un modelo de residencia que se adapta a las necesidades de los y las puertorriqueñas y a las condiciones atmosféricas de la Isla. 

“La Casa de Puerto Rico”, como le llamó, es un modelo de mini casa modular de 300 pies cuadrados, económico y de fácil construcción, que además está fabricado con un material que permite aislar el calor, lo que lo hace energéticamente eficiente para el clima caribeño. 

En declaraciones públicas, la arquitecta ha coincidido con el presidente de la Asociación de Constructores en un aspecto primordial que incide en el tema de vivienda en Puerto Rico. “Estamos repitiendo el mismo modelo de ‘casa frágil’ sin calidad de diseño ni seguridad ante amenazas naturales, porque es el único modelo que conocemos a nuestro alrededor, sin presentarle al pueblo diseños seguros y asequibles a nuestra realidad”, ha asegurado Díaz a la prensa. 

Ante esto, el modelo de casa que propone la arquitecta es resistente a huracanes, sismos y fuego. Además, le integraron un módulo energético independiente, considerando los problemas que pasaron – y muchos continúan pasando – las familias puertorriqueñas. Éste incluye paneles solares, inversor, baterías, cisterna y generador eólico. Entre los beneficios de la casa se encuentran la ventilación cruzada (recoge los vientos alisios), la iluminación natural y la posibilidad de recogido de agua pluvial. 

La casa tendrá un costo aproximado de $20 mil para la estructura de la vivienda completamente terminada y $40 mil para la vivienda completamente equipada.

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