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El poder del Sol

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Publicado: martes, 16 de octubre de 2018

Por Ivonne del C. Díaz Rodríguez

Columnista invitada

 

Recientemente, recibí una llamada telefónica para que escuchara una ponencia en un programa radial sobre el uso de la energía renovable. En ese momento, llegaron a mi memoria recuerdos de un panel donde participé en el año 2008. En aquel entonces, miembros de la academia y de la Autoridad de Energía Eléctrica discutían el problema de los combustibles fósiles y el uso de fuentes renovables en Puerto Rico.  La AEE proponía continuar utilizando el gas natural como la mejor alternativa para generar electricidad. Aquella propuesta me parecía inaudita, ya que estaba convencida de que, hacia el largo plazo, ésta generaría costos inaceptables para los puertorriqueños, contradiciendo el llamado hacia la sostenibilidad. El gas natural había dejado de ser un combustible de transición, era el momento de movernos hacia la energía renovable. 

Sin embargo, el gas natural continuó siendo la panacea energética para Puerto Rico y, a pesar de los peligros que éste representa, posteriormente se invirtieron millones de dólares en proyectos para promover la construcción de un gasoducto que cruzaría a Puerto Rico desde la costa sur hasta su costa norte.  Asimismo, el apagón general de 2016 puso en evidencia la fragilidad de nuestro sistema eléctrico y la necesidad de una transformación urgente hacia fuentes renovables. A pesar de esto, para principios de 2017, el gasoducto Aguirre encabezaba la lista de proyectos críticos de infraestructura en el País. En el 2018, el uso de combustibles fósiles, incluyendo el petróleo, el gas natural y el carbón, continúa rondando el 98% del total.

En el 2008, tampoco se había establecido en Alemania el “Energiewende”, a pesar de que el mismo se había propuesto desde principios de los 1980s. No fue sino hasta el 2011 cuando en ese país se comenzó a eliminar el uso de la energía nuclear y la energía del petróleo. Previo al 2011, cuatro proveedores de electricidad dominaban el escenario energético con combustibles fósiles. Sin embargo, el accidente nuclear en Fukushima desató una epidemia colectiva del llamado “miedo alemán” hacia este tipo de energía; y Angela Merker, quien apoyaba el uso de combustibles fósiles, se vio obligada a aliarse con el sector tecnológico verde, que cada vez tenía más poder. Fue así como el poder de la gente logró que Angela Merker estableciera el “Energiewende”.

En 20 de septiembre de 2017, el Huracán María viró boca arriba la frágil infraestructura de la AEE. Los puertorriqueños sufrimos en carne propia las consecuencias, no solo de la devastación causada por este poderoso huracán, sino también las consecuencias de la falta de visión y compromiso para transformar a Puerto Rico hacia las energías renovables. Durante aquellos oscuros días y largos meses, eran pocos los que contaban con energía solar y hasta Elon Musk apareció en nuestro panorama. Ése era el momento para convertir a Puerto Rico en un oasis de energía renovable. Sin embargo, faltó la voluntad y el poder para una Energiewende puertorriqueña. 

Cuando prendí la radio, se discutía el proyecto “Queremos Sol”, que propone un cambio energético para Puerto Rico. Esta propuesta plantea asuntos importantes como la  eliminación de los combustibles fósiles y el uso de energía renovable para generar energía, la participación ciudadana y la educación, entre otros. Nunca he dudado de los beneficios ambientales, sociales y económicos de la energía renovable. Su uso puede llevarnos no solo hacia la sostenibilidad energética, sino también hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental de los puertorriqueños. Hoy más que nunca necesitamos el poder del sol y el poder de la gente para que Puerto Rico pueda florecer.  

 

La autora es Catedrática en el Departamento de Economía de la UPR en Mayagüez 

 

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