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Hambre en Puerto Rico

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Por Cándida Cotto

Publicado: martes, 16 de octubre de 2018

Las estadísticas del Departamento de Desarrollo Socioeconómico de la Familia en el portal del Instituto de Estadísticas reflejan que para octubre de 2017 los beneficiarios del Programa de Asistencia de Alimentos (PAN) eran 654,938 familias y 1,233,510 participantes. El beneficio promedio por familia es de $199 y el más alto es de $218, este último para una familia de más de cuatro miembros.

Según el informe Justicia Ambiental, Desigualdad y Pobreza en Puerto Rico, preparado en diciembre de 2017 por un grupo multisectorial, ya antes del paso de los huracanes Irma y María, uno de cada tres puertorriqueños pasaba hambre.

Tras la experiencia sufrida en los dos eventos y, ante la inacción del Estado, un grupo de organizaciones no gubernamentales (ONG) han unido sus esfuerzos para visibilizar y concienciar sobre la situación de hambre en la isla, así como combatirla. En entrevista, Carmen Villanueva, líder comunitaria y participante del grupo, señaló que, aunque después de los huracanes Irma y María se habla de que la gente pasó hambre, desde antes ya había hambre en Puerto Rico. “La gente no está consciente porque todo el mundo piensa que los cupones resuelven el hambre, y eso es totalmente contrario, la mayoría de las y los puertorriqueños no recibe cupones y, por lo tanto, sus ingresos se utilizan en la luz, el agua, medicamentos, alquiler o hipoteca de la casa. Mientras más edad tenemos peor es, porque la pensión no da para los gastos diarios”.

Ante la situación, el grupo decidió unirse a las celebraciones de este 17 de octubre, Día de la Erradicación de la Pobreza y Día Contra el Hambre, ambos convocados por la Organización de las Naciones Unidas. Además de visibilizar y concientizar respecto al problema, el propósito de las organizaciones participantes es lograr que para el 2030 se pueda decir que el país superó el problema y haya “hambre cero”. Para esto se proponen comenzar a trabajar hacia una política pública sobre los excedentes de los alimentos, tanto los que se generan en las tiendas como en la agricultura. Villanueva reparó que aunque se supone que ya hay una política sobre el particular, esta “parece olvidada en el archivo 13”. La intención es que se pueda distribuir de una manera más accesible y trabajar desde la perspectiva de las ONG. Además de trabajar sobre el asunto de la hambruna, esperan resaltar la importancia de una sana alimentación para la prevención de enfermedades, lo que a su vez ayuda a disminuir gastos en servicios de salud. Y por supuesto, considerar la agricultura como medio para combatir el hambre.

Villanueva coincidió con el señalamiento de que las únicas políticas que tiene el gobierno para combatir la situación de hambre es el PAN y el Programa de Comedores Escolares. La líder comunitaria de las Parcelas Hills Brothers, en Río Piedras, comentó sobre la experiencia en su comunidad tras el paso de los huracanes. Desde Irma no tuvieron el servicio de luz. “La gente pensaba que porque estaba en el Área Metro estaba todo resuelto. En nuestra comunidad se perdieron alrededor de 30 a 40 casas y cuatro vidas. La gente no miraba para acá”. La primera ayuda que recibieron de comestibles fue de parte del líder de la comunidad Fortuna-Playa de Luquillo. Con esos primeros alimentos se cocinó en el centro comunitario. “Uno da por sentado que la gente tiene que comer; pero mentira, la gente por dignidad no lo dice, aunque sí se pasa hambre. Cuando vi las filas y que la gente buscaba comida, no por la escasez del supermercado, sino porque realmente no había presupuesto, eso me hizo ver que teníamos que hacer algo diferente. Siempre pensamos que el único que pasa hambre es el deambulante. No, al contrario, posiblemente tiene más alimentación. Olvidamos al maestro, a los que fueron obreros toda la vida; que el retiro que reciben es tan mínimo que ni siquiera le da para las tres comidas”.

 

Las cocinas comunitarias

El hecho de que a un año del paso de los dos huracanes las iniciativas de comedores o cocinas comunitarias en lugar de disolverse se hayan fortalecido es evidencia de la situación de hambre que existe en muchas comunidades. Stephanie Nieves Ríos, una de las gestoras de la iniciativa Olla Común, en Río Piedras, narró que a lo largo del año, luego de María, unos trece grupos que comparten esta misma iniciativa de cocinas sociales se han estado reuniendo y compartiendo, por lo que para el aniversario decidieron lanzar la página en la web: Red de Apoyo Mutuo.

“La idea es que la gente pueda acercarse a los proyectos y apoyarlos, que se puedan identificar y llevar este proceso más allá de lo cotidiano. De alimentar a la gente y de tener soluciones comunitarias para los problemas, con el objetivo de construir un poder popular frente a todas las políticas que está impulsando el gobierno y la agenda asquerosa de la Junta de Control Fiscal. Construir bases de poder que resistan y denuncien, pero que también busquen construir alternativas de vida”, manifestó.

Sobre las reuniones de los grupos expresó que cuando se encontraron por primera vez, dentro de lo terrible que fue el huracán, vieron líneas bien parecidas en cuanto a lo que fue la respuesta del gobierno y de otras personas del país, “esto es un proyecto con mucho potencial para tener un proyecto de país diferente”.

Al cabo de un año, Olla Común sirve desayuno a una población bastante estable, de envejecientes y personas sin hogar de Río Piedras, “una población de Río Pierdas que está invisibilizada por completo”, describió la joven. El proyecto Olla Común opera a base de donativos, al igual que el resto de los otros proyectos.

Cortés Robles apuntó respecto al Día Contra el Hambre y la Pobreza, que hay que ver la pobreza y el hambre en varias dimensiones. “No podemos hablar de hambre sin hablar del problema de adicción, no podemos hablar de hambre sin hablar del problema de vivienda, de cómo eso es parte de un contexto de precariedad más amplio. Por eso es que yo hablo de proyectos consistentes, porque mas allá de un día es importante, pero también es importante estos proyectos que buscan trabajar como posibles vías de un desarrollo desde abajo”.

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