JUan 89

Opinión / Editorial

Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentarios

¡Viva Fidel!

Publicado: martes, 29 de noviembre de 2016

El triunfo de la Revolución Cubana y el nacimiento del Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico (MPI) ocurrieron casi al unísono. La primera, el 1 de enero de 1959 y el segundo apenas diez días más tarde. Seis meses más tarde, en junio de 1959, nacería Claridad, órgano informativo del MPI, y de lo que entonces se llamó la Nueva Lucha de Independencia, movimiento patriótico puertorriqueño fuertemente vinculado al pensamiento y acción que inspiró la Revolución Cubana.

 La coincidencia de esos acontecimientos hizo que nuevamente, como en los tiempos de España, pero bajo el liderazgo de Fidel Castro en Cuba y de Juan Mari Brás en Puerto Rico, las dos alas del pájaro del poema de Lola Rodríguez de Tió batieran en sincronía para hacer avanzar nuestra mutua libertad, camino que se había iniciado cuando José Martí y Ramón Emeterio Betances soñaron y lucharon por la independencia de nuestras dos patrias del imperio español. 

 La victoria de ese destino común nos fue arrebatada con el fin de la guerra entre Estados Unidos y España. Puerto Rico fue cedido como botín de guerra, invadido y colonizado en 1898 por el nuevo amo imperial. A Cuba, aunque no pudieron arrebatarle su independencia, obtenida a sangre y fuego por el glorioso Ejército Mambí, la sometieron a un oprobioso sistema neo-colonial basado en el expolio de sus recursos, y le arrebataron parte de su territorio, aún hoy una base militar yanqui enclavada en Guantánamo.

Desde entonces, no ha habido en nuestra historia un aliado más fuerte de la lucha por la independencia de Puerto Rico que Cuba. Martí selló el pacto con su sangre y Fidel lo adoptó e impulsó desde que era muy joven, sosteniéndolo en alto- frente a toda adversidad- durante los pasados 50 años. Desde su triunfo, el Gobierno Revolucionario de Cuba ha mantenido la independencia de Puerto Rico como un asunto de principio en su agenda de trabajo, respaldando dicho principio con acciones concretas de tan desbordante generosidad que este espacio no es suficiente para enumerar.

No fue fácil para Fidel dirigir el proceso que le arrebató a las oligarquías y a las mafias su isla preciosa, para convertirla en la joya que es hoy en materia de educación, salud, ciencia, arte, cultura, música y deportes, entre otros campos en los que Cuba brilla en el firmamento mundial, como un faro de luz y esperanza para la humanidad. Ese logro no es sólo de Fidel, sino de varias generaciones de revolucionarios entregados en cuerpo y alma, y de un pueblo que ha entendido su lugar en la historia, del cual se siente orgulloso y lo defiende. 

Pero, ciertamente, sin Fidel todo hubiese sido distinto. ¿Quién como él habría podido galvanizar el apoyo masivo de su pueblo en todos los momentos álgidos que les ha tocado vivir? ¿Quién como él habría sabido encender la llama de la resistencia, el orgullo patrio y la esperanza ante el bloqueo financiero y económico inmisericorde del imperialismo estadounidense? ¿Quién cómo él habría podido hacer sentir a su pueblo seguro y confiado, a pesar de haber sido atacado tantas veces? ¿Quién como él habría sabido lograr la participación entusiasta y masiva de su pueblo en las extraordinarias jornadas de solidaridad protagonizadas por Cuba? Esa solidaridad y generosidad que se ha materializado- dependiendo de quien la necesite- en apoyo médico y salubrista, alfabetización y educación, emergencia y rescate en escenarios catastróficos o bélicos, denuncia de injusticias y respaldo a incontables causas en los principales foros internacionales, y también en valiente y decidido apoyo logístico, estratégico y militar cuando las circunstancias lo han ameritado. Cuba es un ejemplo excepcional del que da de lo que tiene y no de lo que le sobra.

Fidel fue también un líder excepcional, de esos que surgen esporádicamente en la vida de los pueblos y en el devenir de las épocas. Para los independentistas puertorriqueños fue un amigo cercano, alguien en quien siempre pudimos confiar porque sabíamos que amaba profundamente a Puerto Rico y que se sentía hermanado a nuestras luchas como si fueran las de su propio pueblo. 

Ante su partida física, nos han brotado lágrimas de tristeza y de agradecimiento al recordar su trayectoria de absoluta verticalidad en apoyo a la causa de la libertad de Puerto Rico. La acogida y el aliento que siempre nos dio Fidel ha sido para nosotros el bálsamo sanador que no admite desesperanza. 

Nos solidarizamos con el sentimiento de dolor del pueblo de Cuba ante la pérdida de su líder. Igualmente, extendemos un fuerte abrazo de condolencia al presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz, al Gobierno de Cuba y a la familia Castro, a nombre del Movimiento Patriótico Puertorriqueño y de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña.

Y haciéndonos eco del estribillo de una conocida canción popular decimos: ¡Que viva Fidel y la bandera cubana! 

 

  (0) Comentarios




claritienda Claridad tras el lente