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Selección de Cartas desde la cárcel de Antonio Gramsci 11

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Publicado: miércoles, 22 de noviembre de 2017

19.

27 de agosto de 1928

Queridísima Tania,

recibí en este mes seis cartas tuyas. Te lo agradezco. Yo por lo pronto te podré escribir sólo una vez al mes, o sea podré escribir sólo una carta cada 15 días (la otra será para mamá o Carlo). Y (al menos por ahora) mis cartas no pueden más que ser de carácter inmediato, para organizar mi vida lo mejor posible. Comienzo la lista de las cuestiones. 1] Por caridad, no hacer ningún trámite para alguna transferencia mía a otra lugar. Ni tan siquiera lo pienses. Si puede depender de mi voluntad, no viajaré más. El último viaje estuvo horrendo y todavía no me he repuesto completamente del embrutecimiento en el que caí. ¡Estuve casi 20 noches sin dormir! – 2] Me metieron en una celda solo. Desde este punto de vista estoy mucho mejor que antes. No obstante, hay que continuar los trámites para que me sea concedido el uso de papel y pluma por el Ministerio. Cuando pueda trabajar orgánicamente en torno a alguna investigación literaria o hacer alguna traducción, el tiempo se me pasará fácilmente: tengo una maravillosa facilidad de adaptación. Lo que me ha hecho duro la cárcel, hasta ahora (además de todas las privaciones que son parte de mi situación) ha sido el ocio intelectual. – 3] Sobre la cuestión de los libros debería escribir muchas líneas. ¿La librería de Milán tiene mi dirección? Hasta ahora no he recibido directamente nada. Tampoco recibo con orden las revistas y no puedo controlar las llegadas. ¿Qué piensa hacer el abogado Ariis con los libros que dejé depositados en Milán? ¿Te ha escrito algo? Mándale escribir de parte de mi hermano para exigirle, porque yo pienso que eso es necesario. Para los libros rusos que quieres mandarme necesitaría un diccionario: debo tener uno ruso-francés, de Makharof. El que me habías mandado a Ustica era francés-ruso y no sé dónde fue a dar. (Mis libros de Ustica los encargué, después de mi carta, a Virginio Borioni, que estaba entre los arrestados de Palermo. – No sé si le has escrito para darle mi dirección; él me había prometido mandarme los libros a la Casa Penal donde estaría asignado.) De mis libros romanos quisiera aquellos de historia y aquellos dedicados a Acción Católica y al Catolicismo en general. – No me mandes el Emporium u otro semejante. No quiero recibir nada más fuera de lo que yo mismo pedí a la librería. Algo que me puedes hacer llegar es el Secolo Illustrato de Milán, por las fotografías de actualidad: me puedes abonar desde el 1º de julio (con los números atrasados) para el segundo semestre del 1928. – 4] Carlo te trasmitió, como dices, la lista de las cosas que quiero. Añade: a) una bolsa de goma para el tabaco – b) pastillas del doctor Favre para la migraña – c) aspirina Bayer.

¡Ay! Ya no puedo más con tanta cosa que debo escribirte. Pienso en las caminadas que te obligo a hacer: ¡y no me informaste de tu flebitis! Hablemos de otra cosa. Por ejemplo, del regalo que quieres hacerle a Giulia. Sabes, nunca tomé en serio tu idea de hacerle un regalo a Giulia en mi nombre. Está bien para Delio y para Giuliano: ellos pueden creer verdaderamente que soy yo quien les hace regalos y relacionar mi nombre con objetos que reciben. Pero Giulia no es una niña y me parece que hay cierta burla en este asunto de los regalos. Podrías regalarle mi pluma, ¡pero no le serviría! ¿Te parece? Por otro lado, me siento enormemente en desventaja frente a ella, porque no le escribo directamente desde hace tanto tiempo. Estoy seguro que ella no cree por eso que yo la quiera menos, pero no sé cómo hacer: cuando escribo, me parece cumplir prácticas burocráticas y no quiero escribirle dominado por ese estado de ánimo. ¡Ves cuán sentimental soy! Menos mal que estás tú, ¡que eres tan buena y no te ofenderás porque contigo no me inhibo a mandar prácticas burocráticas!  ¡Esto es un gran enredo! Queridísima Tania, escribe tú a Giulia por mí. Y luego: ¿le mandas todavía estas cartas mías? Están escritas no sólo para ti: ni yo logro siempre a pensar en ti como separada de Giulia. ¿Cómo podría de otra manera ser tan insistente en darte tantos fastidios? Que serían realmente fastidios si en ti no hubiese algo de Giulia y yo no pensase en ti simultáneamente que en Giulia. ¿Ves? Esto es una especie de pirandellismo epistolar. Querida, te abrazo tiernamente.

 

Antonio

 

Sabes, me hizo un extrañísimo efecto oírte llamarme Nino: así me llamaban en casa hace tanto tiempo y así me escriben mi madre y Carlo. Me da también un poco de risa, porque se trata, en mi vida, de un escenario viejísimo y anacrónico.

 

 

20.

14 de enero de 1929

Queridísima Tania,

 

recibí una tarjeta postal tuya después de tu llegada a Milán y un paquete de libros que tu pediste a la librería según mi carta anterior a Navidad. Te agradezco tanto que hayas venido hasta Turi: estuve muy feliz de verte, como puedes imaginarte.  Sólo tengo miedo que un viaje así de largo te haya podido cansar demasiado y quizás te hiciera mal. En Milán pasé unos días malísimos cuando te enfermaste después del viaje a Roma para visitarme. – Mi salud se ha mejorado. Ya no he tenido más dolores fuertes en los riñones y en los intestinos. Continuo con la cura del suero Casali y por indicaciones del médico tomo también Valero-Fosfer Wassermann: después que me termine las tres botellitas de Casali me inyectaré Bioplastina y tomaré los Glicerofosfatos que me dejaste. Recibí también la bolsa para agua caliente, pero la usaré sólo si me vuelven los dolores fuertes. Pero en Turi el invierno es bastante apacible (en estos días hay un sol primaveral) y espero no tener recaídas. Excluí sistemáticamente toda cosa que pueda irritar el estómago: en vez de los 200 ml de vino que bebía antes, ahora me dan 300ml de leche, así que tomo un litro de leche diario, que bebo en la mañana y en la noche. Como la pasta sólo con el ricotta, en vez de con el borrego demasiado picante (pero dentro de poco podré tener queso no fermentado). También dentro de poco tendré lo necesario para escribir en celda, así que mi mayor aspiración de preso será satisfecha.1 – Los libros que ya he recibido y que están indicados en mi carta de diciembre son: L’Almanacco letterario Unitas y La política del 700 de Antonello Gerbi. Así que sácalos de la lista. En vez, añade un opúsculo: Storia e antistoria de Adriano Tilgher (Biblioteca Editrice, Rieti). ¿No has recibido más noticias de Giulia? Le escribo unas pocas líneas en espera de que responda a mi última carta. No tengo noticias de casa. Mamá está enferma. ¿Podrías mandarle las fotos de Delio y Giuliano? La harías feliz. Tú ya las conseguirás de nuevo, creo. Querida Tania, te abrazo tiernamente

 

Antonio

 

NOTAS

1 En enero de 1929 Gramsci finalmente recibe permiso para poder escribir y trabajar en su celda. En la primera página del primer cuaderno Gramsci pone la fecha del 8 de febrero de 1929, seguido por una lista de temas en los que interesaba trabajar. No obstante, por razones que él mismo explicara en una carta subsiguiente, en ese momento no entra de lleno a trabajar en esos temas, sino que primero lleva a cabo ejercicios de traducción, apuntes bibliográficos o misceláneos, entre otras cosas.

 

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