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La fiesta en medio de la lucha

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Por Marcelo Barros

Publicado: miércoles, 21 de junio de 2017

Alguien que viniera de otro planeta podría sorprenderse con nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños. Lo mismo en medio de todos los problemas sociales y políticos de nuestros países, la gente no deja de hacer fiestas. En junio, en diversas regiones de América Latina, el pueblo se entrega a las conmemoraciones de San Antonio, San Juan y San Pedro. 

Evidentemente, las fiestas populares pueden ser expresiones de alienación social y política. A través de ellas, las personas pueden olvidar, al menos por instantes, las luchas de la vida. Sin embargo, también pueden servir de ensayo para una organización más eficiente del pueblo. Esas fiestas venidas del antiguo revelan una resistencia cultural que los actuales medios de comunicación no logran vencer.

En las regiones andinas de Bolivia, Perú y Ecuador, en la noche del 24 de junio, los indios celebran el Inti-Rami, la fiesta del sol, celebración principal del año nuevo andino. Corresponden a los festejos juninos que son hechos en Brasil, Venezuela y otros países. Algunas de esas danzas tuvieron su origen en cortes de Europa. Hoy, las personas se visten como gente pobre del campo, pero ejecutan danzas de la nobleza de otros siglos. Al mismo tiempo, a través de teatros de comedia rural, critican figuras como curas y jueces, porque sólo se interesan por dinero y poder. Esas críticas revelan cómo las capas más empobrecidas del pueblo pueden expresar su protesta social. Hasta los santos están involucrados en el clima de fiesta. San Antonio es considerado santo casamentero. San Juan Bautista es un niño que viene a jugar en las hogueras del pueblo y San Pedro se convierte en compañero de fiestas. El carácter lúdico de la crítica popular, latente en los festejos juninos, puede ser un ensayo de una sociedad nueva en la cual todos son protagonistas. 

Así, en la alegría y de forma sencilla, grupos y comunidades populares señalan una realidad nueva que se acerca a lo que los evangelios llaman el reinado de Dios. De su modo y en una expresión laical, esas fiestas traen alegría y crean cierta unidad en las comunidades. En el evangelio se dice que, al anunciar el nacimiento del profeta Juan el Bautista, el mensajero de Dios prometió: “Por su nacimiento, muchos se alegrarán” (Lc 1, 14). Al criticar a la sociedad dominante y expresar una palabra de los pobres, las actuales fiestas juninas expresan la verdad que los evangelios atribuyen a San Juan Bautista: “¡Cambien de vida porque la realización del proyecto de Dios en el mundo está cerca!” (Mt 3, 2) . 

 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

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