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En la sombra de Floyd “Money-Grab” Mayweather

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Publicado: miércoles, 21 de junio de 2017

Por Antonio Y. Vázquez-Arroyo

Bateador designado

 

“La vida es como el boxeo 

en muchos e incómodos sentidos.” 

–Joyce Carol Oates, On Boxing.

 

No es usual, pero pasa. Dos campeones, en su mejor momento, se miden para establecer quién es el mejor boxeador en una división e incluso de una generación. Este pasado sábado se dio un encuentro entre dos de los mejores peleadores libra por libra del momento: Andre Ward y Sergey Kovalev. Pero durante los días previos a esta contienda la atención de los medios estuvo en el “retorno” al cuadrilátero de Floyd Mayweather Jr.. Aunque muy anticipado, el anuncio del combate que va a tener lugar el 26 de agosto de 2017 se ha convertido en gran noticia por la novedad que este regreso al ring representa. Mayweather no regresa al boxeo profesional para enfrentar a ninguno de sus campeones actuales o contra alguna estrella de su generación. 

Por el contrario, su vuelta al ring será un combate contra la estrella de MMA, Conor McGregor, que promete generar una bonanza económica que se pronostica girará alrededor de los 600 millones de dólares. También se especula que McGregor tiene un mínimo garantizado de $75 millones, con la posibilidad de recibir hasta alrededor de $127 millones, mientras Mayweather puede ganar la exorbitante cantidad de $400 millones. Bonanza que, sin embargo, no tiene ninguna relación con el valor deportivo de este evento. Más que “El combate del siglo,” como ya ha sido denominado, es más acertado llamarlo “El fraude del siglo.”

Si bien el boxeo profesional precisamente consiste en el fin de lucro que persigue todo participante, la integridad del deporte siempre ha sido medida por la destreza y valentía, habilidad técnica y acción, así como competitividad, una vez los púgiles suben al cuadrilátero y suena la campana inicial. Ganar dinero es central al concepto de boxear profesionalmente, pero también lo es la competitividad del encuentro y el drama que éste en sus mejores manifestaciones produce. 

Las épocas doradas del deporte atestiguan esta combinación y algunos de los más memorables encuentros de las últimas décadas, cuando muchos de nosotros nos convertimos en fanáticos de este deporte, así lo confirman: las memorables peleas entre Benítez, Duran, Hearns y Leonard; Gómez vs. Sánchez; Hagler vs. Leonard; Camacho vs. Rosario; Chávez vs. Taylor, o Chávez vs. Whitaker; Bowe vs. Holyfield; De La Hoya vs. Trinidad, o De La Hoya vs. Mosley; y Trinidad vs. Hopkins, entre muchas otras. Pero este nunca ha sido el molde de Money Mayweather. Como su mote indica, su prioridad es maximizar su bolsa minimizando el riesgo. 

Consistente con lo que ha sido su patrón una vez abandonó el peso súper pluma (130lbs.) y confrontó grandes dificultades en su primer encuentro contra José Luis Castillo, Mayweather vuelve al boxeo contra un contendiente que virtualmente tiene cero posibilidad de derrotarlo. Y ya no se trata de evitar o posponer retos y de esta forma solo asumir riesgos muy calculados. En este caso la desventaja es tal que Max Kellerman ha sugerido que el peleador irlandés probablemente no conecte un solo golpe en toda la pelea. El récord de McGregor como boxeador profesional es 0-0, y se va a enfrentar, en un cuadrilátero -- no un octágono -- y bajo las reglas que rigen el boxeo profesional, al mejor boxeador de su generación, uno de los mejores peleadores de los últimos 25 años y probablemente uno de los mejores peleadores defensivos de todos los tiempos. Un peleador que con este combate busca mejorar su record a 50-0. 

No es exagerado señalar que cualquier joven boxeador de los que vimos en las olimpiadas el verano pasado en Río tiene más posibilidad de derrotar a Mayweather en un cuadrilátero de boxeo que McGregor. Como ya muchos han señalado, en el cuadrilátero McGregor no tiene ninguna posibilidad de competir con, mucho menos derrotar a, Mayweather. De la misma manera que el irlandés destruiría a Mayweather en el octágono. Simple y sencillamente son dos deportes distintos que requieren habilidades y destrezas marcadamente disímiles. En un octágono, Mayweather no duraría más de lo que duró James Toney, un excelente boxeador con un estilo defensivo similar al de Mayweather, pero con una mayor habilidad ofensiva, que incursionó en el MMA y no pasó de un asalto contra Randy Couture.

El retorno de Money Mayweather es un “Money Grab” cuyo anuncio no solo virtualmente invisibilizó el combate del sábado pasado, entre Ward y Kovalev, sino que seguramente también socave el apoyo del público general a la más anticipada pelea de los últimos dos años: el combate entre GGG, Gennady Golovkin y Saúl “Canelo” Álvarez, una contienda que medirá a dos excelentes peleadores en su mejor momento y que promete altos niveles de acción y destreza boxística en igual medida. Combate que promete encarnar lo mejor del boxeo actual.

¿Cómo es posible que este fiasco haya acaparado la atención de tal forma que no sólo opaque la revancha entre Kovalev y Ward, sino que proyecte una larga sombra a la que efectivamente es la pelea de boxeo más anticipada desde Mayweather vs. Pacquiao en el 2015? Sencillo: hay demasiado dinero en juego como para no hacerla, irrespectivamente de la falta de valor deportivo que tal evento tiene. 

Hay precedentes en la larga historia del boxeo para curiosidades como este seudo combate, pero ninguno tan abiertamente depredador como éste. Quizás el ejemplo más prominente fue el combate bajo “reglas especiales” entre el gran Ali y un luchador japonés llamado Antonio Inoki. El resultado: un decepcionante empate con muchos fanáticos denunciando el encuentro como una estafa y reclamando un reembolso. Todo indica que la secuela de Mayweather vs. McGregor probará ser igualmente decepcionante, especialmente cuando se toma en consideración el costo del Pay Per View: $100. 

No importa las muchas versiones del famoso Caveat emperor (¡alerta al consumidor!) que tomarán lugar de aquí al 28 de agosto, muchos estarán sintonizando el evento PPV y la bonanza que se anticipa se convertirá en realidad. Otros estaremos ese mismo día, cerveza en mano, presenciando un verdadero retorno al boxeo: el regreso de Miguel Cotto, quien entra en la fase final de una carrera que ya le ha asegurado su lugar en Canastota.

 

El autor es fanático del boxeo desde que tiene uso de razón, y lector de Las canto como las veo desde los noventa. También enseña teoría política en Rutgers University-Newark, EEUU

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