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A 25 años: ¿De qué sirve la Ley 54?

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Por María (Tati) Dolores Fernós

Publicado: miércoles, 27 de agosto de 2014

     ¿Cuál ha sido el rol de la Ley 54 en la erradicación de la violencia hacia las mujeres

Yo contesto directamente la pregunta, que el rol ha sido el mismo, nada más, pero nada menos, que el rol que tuvo y ha tenido la Ley de Derechos Civiles que firmó el Presidente Lyndon Johnson en 1964, y que este año se ha festejado su importancia histórica al cumplirse los 50 años de su aprobación. ¿Alguien piensa que la Ley de Derechos Civiles que lucharon Martin Luther King, Rosa Parks, John Lewis y tantos dirigentes negros en Estados Unidos no ha cumplido un rol importante en la lucha por los derechos de la comunidad negra en los EUA? ¿Qué debe eliminarse porque todavía se discrimina y asesina a los jóvenes negros desarmados como recientemente ocurriera en Ferguson, Missouri? ¿Alguien ha señalado que no ha servido?

Por otro lado, ¿alguien piensa que esos mismos dirigentes negros creían que con la firma de la ley por el Presidente Johnson se acababa con el racismo en Estados Unidos? 

 Con esto planteo que muchas personas hacen señalamientos contra la Ley 54 que no osan plantear contra ninguna otra ley. ¿Alguien ha planteado que eliminen el delito de asesinato del Código Penal porque siguen asesinando personas? ¿Alguien ha presentado la propuesta de que eliminen el delito de hurto o de escalamiento del código porque éstos continúan? 

Por el contrario, lo que se ha planteado por estudiosos de los procesos sociales es que las leyes no son suficientes para lograr cambios radicales en el comportamiento humano, lo que en última instancia es el propósito principal de las leyes. Lo que se ha destacado es lo obvio, que las leyes son sólo un aspecto, esencial sí, pero sólo un aspecto, de esos cambios paradigmáticos que nos proponemos como sociedad.

El rol de la Ley 54 ha sido, por tanto, el rol de tantas leyes que han pretendido alterar de forma radical los paradigmas que han prevalecido por siglos en sociedades estratificadas, en sociedades que establecen valores diferentes para los diferentes seres humanos, por razones diversas como lo han sido históricamente la raza, el color, el sexo, el origen nacional, la clase social, la orientación sexual, la discapacidad física, para mencionar sólo las más evidentes. Pero mientras más radical el cambio social que se pretenda realizar con una ley, más resistencia encontrará y más apoyo necesitará de tantos otros actores sociales.

La Ley 54 pretendió ser un instrumento para cambiar el paradigma de que las mujeres son propiedad de sus esposos o compañeros y que ello implicaba que éstos tenían derecho bajo la ley de agredirlas, maltratarlas y violarlas sexualmente. 

Y es que ésa era la realidad social y jurídica en Puerto Rico y en tantos otros países del mundo, avalada en gran medida por concepciones religiosas.

Pero la Ley 54 no fue la primera ley que intentó alterar el paradigma de la subordinación de las mujeres a sus esposos o parejas. Ya desde el 1952 se incorporó en la Constitución que no se podía discriminar por sexo y que las leyes debían recoger el respeto a la dignidad inviolable del ser humano. Pero esa declaración tuvo muy poco efecto directo en beneficio de las mujeres. Pocas leyes recogieron de inmediato esa garantía. De hecho, pocos meses después de aprobada la Constitución, la Asamblea Legislativa de Puerto Rico derrotó un proyecto de ley radicado por la representante María Libertad Gómez para que las mujeres pudieran integrar jurados y participar así en los procesos ciudadanos en la Rama Judicial. Es decir, que la Asamblea Legislativa permitió que continuara en los libros una ley que violaba la recién aprobada Constitución!

Pero tampoco quiere decir que la expresión constitucional no haya tenido ni tenga valor. Lo ha tenido –y mucho– porque fue la base fundamental para que 20 años después se concluyera mediante estudios que se violentaba la misma con disposiciones que permanecían en los códigos y en las leyes del país. Pero, ¿oyeron bien? ¡Acabo de decir que 20 años después! 

Veinte años transcurrieron desde que se aprobó la Constitución –y el no discrimen y la dignidad del ser humano– hasta el momento en que se hizo una revisión específicamente de varias disposiciones del Código Civil que regulaban la posición de las mujeres en relación con sus esposos, y sus hijos, y la sociedad económica que se crea al momento de casarse, la sociedad de gananciales.

Y, por cierto, es de vital importancia resaltar que esa revisión de leyes y códigos surgió porque la impulsaron, cabildearon y batallaron compañeras feministas que laboraban en la Comisión de Asuntos de la Mujer, por un lado, y en el Senado de Puerto Rico, por el otro.

Pero, obviamente, tampoco esa reforma revisó todas las disposiciones que discriminaban contra las mujeres, ni tampoco todas las leyes que nos negaban protecciones legales, o derechos de ciudadanía. Todavía quedan algunas.

Ha sido un proceso largo, difícil, lento,  grandemente agotador, y sobre todo, ofensivo, porque no hay duda de que nos ha obligado a escuchar expresiones ofensivas e insensibles, provenientes, incluso, de funcionarios de alto nivel ejecutivo y legislativo y también acciones de integrantes de la Rama Judicial.

Faltaron –y todavía faltan– leyes por derogarse, enmendarse, y aprobarse porque el Derecho tiene que ajustarse siempre a las nuevas realidades sociales y a los cambios que surgen. Ese proceso nunca finaliza. Y ése es el reto que tendremos siempre.

Pero, volviendo a la Ley 54, para mí ha sido una de las leyes más emancipadoras que se han aprobado en las últimas décadas en Puerto Rico. En términos sencillos, es una ley en protección de derechos humanos. Es una ley que cambió el paradigma de que los esposos/pareja podían violar a sus esposas, golpearlas y maltratarlas y ello no constituía  delito que conllevara sanción penal. Hizo para las mujeres lo que la Ley de Derechos Civiles hizo para los negros: que les permitió ir a hoteles y que no les rechazaran, y que fueran a cafeterías y no les tiraran agua en la cara y les escupieran.

El problema que ha enfrentado la Ley 54 ha sido precisamente el cambio tan drástico que implicó a lo que había sido la manera de funcionar en las relaciones de pareja y el control del varón en esa relación. 

Siempre debemos recordar que hubo enorme resistencia para su aprobación y ha habido enorme resistencia para su implantación. Y esa resistencia ha surgido de casi todos los sectores de nuestra sociedad, muy destacadamente de los encargados de hacerla cumplir. 

El rol de la Ley 54 en erradicar la violencia hacia las mujeres ha sido establecer una nueva norma social. Y las leyes son poderosos mecanismos de cambio social. 

Porque, como he expresado en tantas ocasiones, el ser humano aprende de dos maneras: por las buenas y por las malas. Por las buenas, mediante la educación formal e informal. La formal en la escuela y la informal en la casa, imitando lo que vemos y oímos de padres y madres, familia, vecinos, comunidad, de la televisión. Y aprendemos cómo actuar por las malas mediante las leyes que nos señalan lo permitido y lo prohibido.

Pero las leyes también tienen un aspecto educativo importante que no debemos obviar. Por la ley es que nos detenemos, la mayoría de las personas, en las luces rojas y  no estacionamos en la línea amarilla. Las leyes matizan nuestras conductas y acciones.

Así que la Ley 54 expresó que a las esposas/compañeras no pueden ser maltratadas ni violadas sexualmente. Y ése es un mensaje totalmente diferente de los que había sido la ley, el estado de derecho, por décadas en nuestro país. 

Pero las leyes no logran cambiar de forma súbita lo que ha sido el pensar de la sociedad y lo que ha sido la normalidad vivida por siglos. Se requiere no tan sólo del compromiso de los encargados de ponerla en vigor sino que requiere la participación y la educación del nuevo paradigma de toda la comunidad.

La ley 54 es una ley, repito, de derechos humanos. Y ha funcionado, claro que sí, pero lo hablamos más adelante. 

 

Rol que realmente juega la Ley 54

La ley 54 ha jugado un rol empoderador para muchas mujeres y un instrumento de protección y reivindicación. Pero, por otro lado, no hay la menor duda de que también ha sido muy mal utilizada y se ha convertido para personas inescrupulosas como un mecanismo de presión en los procesos relacionados con el derecho de familia como casos de divorcio, custodias, pensiones alimentarias. Responsables en una importante medida de esta distorsión han sido abogados que sugieren a sus clientes que radiquen peticiones de Ordenes de Protección para colocarse en mejor posición frente a lo que consideran el “adversario” en el proceso legal. 

Esas estrategias han afectado la legitimidad del mecanismo de OP en perjuicio directo de quienes verdaderamente necesitan la protección de la ley. 

 

Logros y retos; cual es el balance

Yo estoy convencida de que la Ley 54 ha sido instrumental en reducir los asesinatos de mujeres en nuestro país. Y el que diga que hay más asesinatos de mujeres cada vez no ha examinado la evidencia. Yo la tengo aquí y refleja que en esa renglón ha habido una sustancial reducción desde que se aprobó la ley en 1989. Miren:

 

1990 21

1991 39

1992 26

1993 42

1994 30

1995 38

1996 34

1997 27

1998 30

1999 27

2000 32

2001 23

2002 18

2003 25

2004 31

2005 18

2006 21

2007 16

2008 26

2009 17

2010 19

2011 26

2012 27

2013 19

2014 8 (hasta agosto 19)

 

El promedio en los primeros once años de la ley fue de 31.4 mujeres asesinadas anualmente. El promedio para los siguientes 11 años fue de 21.8 mujeres asesinadas. Una reducción de 10 menos por años. Entiendo que la Ley 54 y todos los esfuerzos educativos y de sensibilización han sido instrumentales en esa dramática reducción. 

 

Evolución: nuevas poblaciones y nuevas estrategias

Nuevas poblaciones que han entrado directamente en la discusión de la violencia en la relación de pareja y en la directa y clara protección de la ley 54 está, evidentemente, la comunidad LGBTT. 

Nuevas estrategias: Yo no veo nuevas estrategias. Organismos especializados de la Organización de Naciones Unidas y de entidades privadas especializadas, del Departamento de Justicia Federal y su oficina de detener la violencia contra las mujeres han publicado el resultado de investigaciones que evidencian las mejores prácticas y estrategias.

Mientras estuvimos en la OPM entre 2001– 2007 examinamos las recomendaciones finales de estas investigaciones y puedo asegurarles que todas, absolutamente todas, se implantaron o intentaron implantar en Puerto Rico. Hago una breve enumeración de las estrategias recomendadas por la ONU:

a. Creación de albergues para la protección inmediata. Más de 20 años antes de que se publicara el estudio estaba casa Julia, Hogar Ruth y otros albergues.

b. Reforma legal y penalización de las agresiones en la relación de pareja.

 ¡Nuestra ley antecedió ese informe y precedió todos los esfuerzos en este hemisferio!

c. Campañas educativas para la población sobre la equidad de género y sobre la identificación de señales de peligro.

Por lo menos mientras estuvimos en OPM hicimos campañas contínuas en la tv. Pero sin dinero poco puede hacerse en medios tan constosos. 

d. Cambios en los currículos escolares para fomentar la equidad de género desde la niñez temprana. 

Ustedes saben que lo intentamos, se ha intentado desde los 1970 y las fuerzas retardatarias lo han impedido.

e. Alianzas y trabajos colaborativos con las organizaciones que brindan servicios a las mujeres.

Los grupos de mujeres siempre han sido las más importantes actoras en los esfuerzos por erradicar y denunciar la violencia de género. Deben incluirse en los esfuerzos comunitarios para educar sobre el nuevo paradigma de igualdad. 

f. Procesos evaluativos formales de las respuestas institucionales a la violencia de género.

Las organizaciones de mujeres también han sido esenciales en el proceso de identificar las deficiencias en las respuestas institucionales a la violencia de género. La OPM comete un error garrafal imperdonable en no utilizar este valioso recurso para articular nuevas estrategias.

g. Adiestramiento de funcionarios incluyendo jueces, fiscales, policías, maestros, personal de servicios de salud.

Estos esfuerzos se comenzaron desde antes de la aprobación de la Ley 54 en 1989 y tienen que continuar sin pausa. Los cambios en las mentalidades no se logran con meras conferencias de dos horas o de tres. El proceso de transformación debe ser continúo.

Entiendo que se han ampliado los esfuerzos por impulsar proyectos para desarrollar las potencialidades de las mujeres para así fortalecerles sus estimas propias e impulsarles hacia mejores opciones de vida. Me entero de esfuerzos por toda la Isla de proveerles aperturas a mujeres con ideas para establecer pequeños negocios. Tiene que convertirse en política pública.

 

Quien está fallando/ respuestas del sistema

Sabemos quienes están fallando. Varios estudios e investigaciones a través de los años, inclusive realizados tan pronto como a los pocos años de aprobada la ley, por la CAM, por la Rama Judicial, por la OPM, por investigadoras y académicas han señalado las fallas esenciales en la implantación. Principalmente, las entidades encargadas de poner en vigor la ley, pero no son los únicos y tenemos que ser justas. Los procesos de cambios radicales para serlo verdaderamente tienen que recibir el aval y apoyo de todas las importantes organizaciones y de la sociedad: grupos profesionales, sindicatos, iglesias, liderato comunitario son cruciales para un mensaje contundente de igualdad, respeto y dignidad. 

 

FINAL

¿Ha tenido algún logro la Ley 54?  ¿Ha servido su propósito de Prevenir e Intervenir con la violencia doméstica como proclama su título, con la violencia de la pareja? ¿Han cesado los asesinatos de mujeres? ¿Han aumentado? ¿Se han reducido? ¿Cómo sabemos si ha servido? ¿Cuando ya no maten a ninguna mujer en un año? ¿En dos? ¿Es eso posible? ¿Se puede realmente cambiar en 25 años los previos 5,000 años de historia?

Considero que estas preguntas deben orientar la reflexión obligada de esta noche. Porque algunas son preguntas que se hace alguna gente y otras son los cuestionamientos que debemos presentarles como respuestas. Debemos contestar. 

Presentación de la Lcda. María Dolores Fernós en el panel auspiciado por MATRIA celebrado en la Universidad del Sagrado Corazón en ocasión de los 25 años de la aprobación de la Ley 54.

 

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