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Una reforma para los ricos

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Por Cándida Cotto

Publicado: martes, 12 de diciembre de 2017

Contrario a la impresión que tienen muchos puertorriqueños, en particular aquellos que pretenden la estadidad, de que en Estados Unidos, cualquiera se puede hacer rico debe irse enterando de que eso no es cierto, muchísimo menos con la reforma contributiva que propuso el presidente Donald Trump y que fue aprobada hace una semana por el Congreso. 

Mucho se ha ventilado en Puerto Rico sobre las consecuencias que tendrá para nuestra economía dicha reforma al imponerle contribuciones a las empresas estadounidenses que operan en la Isla conocidas como las corporaciones de control foráneo (CFC, siglas en inglés), pero muy poco se conoce sobre las consecuencias que tendrá esta reforma sobre las clases pobres y populares estadounidenses integradas mayormente por la población afroamericana y latinas. 

En una entrevista sobre el particular el economista Heriberto Martínez Otero, señaló en primera instancia que el Comité Conjunto para la Reforma Tributaria (el Tax Committe For Tax Reform, del Congreso), donde hay economistas tanto liberales y conservadores todos han coincidido en señalar que la reforma del presidente Trump no es una autofinanciable, por lo tanto va a generar un déficit a corto plazo. Eso quiere decir que la reforma va a generar deuda y cuando esa deuda se genere van a ocurrir tres cosas: 1) o se vuelven aumentar los impuestos a las corporaciones y a los sectores de grandes ingresos, cosa que no van a permitir; 2) hay un alza para las clases medias y trabajadoras; 3) se hacen recortes en la inversión social. 

“Ahí hay un impacto directo en las comunidades latinas y afro descendientes. O sea quien va a terminar financiando el déficit de esta reforma serán las clases medias trabajadoras con nuevos impuestos y las clases populares van a quedar más al margen con los recortes a los programas sociales como programa de alimentos vivienda etc”. 

La mayoría de las personas de las clases populares en EE UU se desempeña en el sector de servicios de alimentos, como los “fast food”, almacenes, ventas al detal, trabajadores agrícolas y un segmento mínimo en la construcción. Los trabajadores agrícolas en su mayoría son emigrantes provenientes de México y Centro América, quienes se encuentran de manera irregular en el país y son los que reciben los ingresos más bajos por lo que reciben ayuda de los programas asistencialistas del estado. El economista advirtió que el asunto es que si el déficit se corrige recortando fondos a los programas de asistencia social tanto por parte de los estados como a nivel federal estas personas están condenadas a una pobreza más difícil de la que están viviendo ahora. 

Durante esta semana el Comité de Conferencia del Congreso se supone que trabaje sobre las discrepancias que existen entre los proyectos de cada cuerpo pero para nada va a tocar los aspectos relacionados con las repercusiones a las clases trabajadoras pobres y medias. 

Martínez Otero llamó la atención a que el asunto es que en estos comités de conferencias quienes están representados son las clases medias altas porque la idea de los economistas que gravitan alrededor de la propuesta de Trump era bajar las tasas corporativas y eliminar las exenciones contributivas para los ingresos más altos. Lo que se está discutiendo en el Comité de Conferencia es la teoría de estos economistas que argumentan que si una corporación genera ingresos, paga contribuciones, distribuye dividendos entre los accionistas y después esos accionistas vuelven a pagar contribuciones como si fueran contribución sobre ingresos, están teniendo una doble tributación. El argumento de estos economistas contra esto es que se les bajen las tasas contributivas a las corporaciones porque las corporaciones son las que invierten, las que producen y se les deje a los individuos con las rentas más altas, es decir millonarios. En el caso de los millonarios en los proyectos se dejaron algunos espacios para la reducción, pero no así para las clases medias altas. En el caso de estos dos sectores– en la actualidad– cuando pagan sus contribuciones sobre ingresos al gobierno federal pueden reducir parte en las contribuciones estatales ya que hay estados por ejemplo Nueva York, que sus contribuciones son sumamente altas. Con la reforma esto ya no se podría hacer y ahora tendrán que pagar las contribuciones del estado y las federales sin ningún tipo de exención. Esto es lo que se discute en el Comité de Conferencia y a provocado controversia en el Senado dado a que el Senado de EE UU está integrado por millonarios y personas de las clases medias altas “es el espacio natural de estos congresistas ahí es que está el debate”. 

El abogado economista reparó que aunque en la Cámara algunos representantes hablaron de este asunto no tienen los votos para detener el proyecto. 

 

Negros y latinos más pobres

En el artículo ‘How Willl Black Under Trump’s Tax Plan?publicado por la revista ‘National Institute for Latino Policy’, de la autoría de Nicole Goodkind, se aborda el tema de la reforma contributiva con datos que es menester conocer. Para empezar apunta a que la propuesta de reforma republicana sólo agravará la brecha racial y aumentará el crecimiento de la desigualdad. Aunque las familias negras pronto conformaran la mayoría de la población estadounidense, estas sin embargo continúan quedando atrás de los blancos en la construcción de riqueza. 

Trae datos de que la reforma favorece a los estadounidenses que generan ingresos a partir de la riqueza que ellos y sus familias ya tienen. Se refiere a que en la actualidad la riqueza heredada de hasta $5,430,000 se puede pasar libre de impuestos a un cónyuge sobreviviente, y luego a los hijos. La reforma eliminaría por completo el impuesto al patrimonio, lo que significa que cualquier cantidad de dinero podría pasarse a las generaciones futuras libres de impuestos. Estos cambios en el impuesto al patrimonio costarán aproximadamente $200 mil millones al fisco. Mientras excluye en gran medida a negros e hispanos debido a la privación sistemática de derechos de los estadounidenses que no son blancos, ya que los blancos han tenido más tiempo para ganar dinero, acumularlo y asegurarlo. 

Recoge además que en el proyecto del Senado las ventajas fiscales para las empresas constituyen el 60% del costo total. Eso contrasta con el hecho de que sólo el 17% de las empresas en EE UU son propiedad de minorías, eso significa que los beneficios que recibirán los accionistas de las corporaciones beneficiará sólo a los blancos ya que sólo un tercio de los negros e hispanos son poseedores de acciones, en comparación con dos tercios de los blancos. 

En términos de la vivienda la reforma igual favorece a los propietarios que son en su mayoría blancos. En este sector la tasa de propiedad de vivienda entre los estadounidenses blancos es un 30 por ciento más alta que la de los estadounidenses negros y mientras las familias negras e hispanas tienen el doble de probabilidades de alquilar sus viviendas, sin embargo no hay exenciones impositivas para los inquilinos. El proyecto de la Cámara incluye la eliminación de un tipo de bono exento de impuesto el cual financia aproximadamente la mitad del desarrollo de viviendas asequibles en EE UU. 

Goodking cita que un nuevo estudio del Instituto de Estudios Políticos (ISP) encontró que, “ sin un cambio serio en su curso, el país se dirige hacia un estado de apartheid racial y económico” y que “si la división de la riqueza racial no se aborda y no se exacerba aún más en los próximos ocho años, la mediana de la riqueza de los hogares negros está en camino a alcanzar el cero para 2053”.

Martínez Otero coincidió con estas apreciaciones y reparó en que en una economía como la estadounidense en la medida en que la desigualdad sigue aumentando, “el sueño capitalista de que yo con mi mayor esfuerzo voy a llegar lo más lejos posible y mis hijos pueden vivir mejor que yo no se cumple, el ‘american dream’ no es real, porque se está acumulando tanta riqueza en tan pocas manos que lo que ellos llaman el efecto goteo no ocurre y lo que hace es condenar a la gente a la pobreza independientemente de su esfuerzo y su trabajo”. 

Ante este panorama advirtió, “si nosotros seguimos pensando que el ‘tax reform’ solamente nos afecta a nosotros, si nosotros vamos a confiar en Ricardo Rosselló, en Jenniffer González, en Héctor Ferrer en la Junta de Control Fiscal para que cabildeen algo a favor de nosotros no vamos a ir a ningún lado”. En su lugar propuso que Puerto Rico va a tener que establecer lazos comunicantes con las bases populares afroamericanas y latinoamericanas al interior de EEUU para poder enfrentar los cambios debido a que los impactos de esta reforma son nefastos tanto para Puerto Rico como al interior de EE UU, “mucha gente va a salir bien dañada de todo este proceso particularmente las clases medias y las clases bajas”.

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