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¿Nos mantenemos en sintonía con el junte soberanista?

Juan Dalmau
Foto por: Alina Luciano/Claridad
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Por Rafah Acevedo

Publicado: martes, 11 de julio de 2017

El 15 de marzo pasado se presentó en conferencia de prensa una alianza entre varios grupos políticos y sociales en favor de la soberanía. Se trataba de un esfuerzo conjunto para que los ciudadanos votaran por la segunda columna (Independencia/libre asociación) en el performance gubernamental llamado “La Ley para la Descolonización Inmediata de Puerto Rico de 2017”.

Juan Dalmau, uno de los tres portavoces de aquella alianza, afirmaba entonces: “este histórico junte buscará defender la soberanía de Puerto Rico ante los esfuerzos liderados por el Partido Nuevo Progresista para que prevalezca la opción de la estadidad en el plebiscito”.

Cuando este comentario se publique habrá pasado exactamente un mes de la celebración del ejercicio que fue boicoteado por todas las organizaciones independentistas y soberanistas al incluirse la colonia como una de las opciones en la papeleta. De todos modos, el PNP hizo todo lo posible por obtener un 100% sin ningún sentido del ridículo. Llegaron a contratar como observador a Thadeus McCotter, un congresista que tuvo que renunciar a su silla por acusaciones de fraude electoral. 

A un mes, entonces, de ese ejercicio en caquistocracia ¿Qué queda de aquel Junte Soberanista cuyo esfuerzo principal era educar sobre la soberanía para participar en el plebiscito amañado? ¿Desapareció cuando decidieron boicotear el mismo?

La respuesta es que todavía hay Junte. No han desaparecido. Juan Dalmau, Alexandra Lúgaro y Manuel Natal, que han sido los portavoces más visibles de la alianza, visitaron la redacción del periódico Claridad. Tienen un conversatorio el jueves 13 de junio auspiciado por este medio.

Manuel Natal es el primero en llegar. Saluda. Se presenta. Pasa a la sala de redacción. Se muestra reservado mas no distante. Lee con atención el semanario que acaba de salir. 

Dalmau llega y saluda como si fuera asiduo visitante del periódico. Se siente como en su casa. A fin de cuentas es un joven veterano de la política y pertenece a un partido que propone la independencia. No está en un lugar extraño. No obstante, a un observador lejano le sorprendería que un miembro destacado del PIP visite el periódico. Un enemigo rumor se comenta desde hace años. No se sostiene con la prueba. Esta es una.

Lúgaro completa la portavocía. La excandidata independiente a la gobernación muestra su locuacidad desde el primer segundo. A pesar de que no es una veterana de las lides políticas domina los medios. Siempre dispuesta al diálogo.

Los tres se sientan a la mesa. Las redactoras, Cándida Cotto y Gabriela Ortiz nos acompañan. Rompo el hielo. Les digo que entre los lugares comunes cuando hablamos de la soberanía está la defensa de “nuestro idioma, nuestra cultura y nuestra representación internacional, desde la gubernamental hasta la deportiva”, y ahora, de manera perentoria, soberanía también es el control de los destinos económicos del país, logrando entre otros objetivos eliminar la Junta de Control Fiscal y las leyes de cabotaje, así como auditar y renegociar la deuda pública”.

Para Dalmau, ésas son los elementos que mantienen la cohesión del Junte. Es enfático en el que se trata de una alianza en la que cada grupo mantiene su autonomía y que se une en defensa de aquello en lo que coinciden, dejando a un lado por el momento, con mucha disciplina, lo que los separa.

Los tres portavoces de la coalición pro soberanía aseguraron que luego de aquel anuncio (marzo) estaría desarrollándose un proceso educativo para explicar al pueblo en detalles las opciones del plebiscito. El plebiscito se llevó a cabo y triunfó el boicot. Uno podría preguntarse 

 

¿Dónde queda el proceso educativo?

Manuel Natal, representante del PPD y soberanista antes del Junte, señala que antes del boicot y después de asumirlo, se han reunido en universidades y comunidades para hablar del significado de la soberanía y la necesidad de las alianzas. Lúgaro, de otra parte, apunta hacia el resultado de esas reuniones y que lo más que recibe son expresiones de agradecimiento por traer esperanza. Además, le parece un signo positivo el que la juventud, que de manera general y acrítica se define como apática, acuda a esas charlas, participe y se entusiasme con las discusiones políticas.

Lúgaro, sin duda, ejemplifica la erosión que ha sufrido la clase política que pertenece a partidos tradicionales. Le recuerdo que en una entrevista realizada por Jonathan Lebrón a 14 meses de las elecciones afirmó que “Puerto Rico tiene los recursos humanos y fiscales para fortalecer su economía y hacerse autosustentable y eventualmente moverse a un País independiente con derecho a hacer negociaciones internacionales (…) sin embargo, muchos puertorriqueños defienden la estadidad. Y si me piden que la defienda ante el Congreso yo lo voy hacer, yo estoy aquí para servirle a ellos, independientemente cuáles sean los intereses que ellos tengan”.

También le menciono que en una entrevista en WKAQ reseñada por el periódico METRO afirmaba que ““En estos momentos Puerto Rico tiene que lograr un andamiaje y una fortaleza porque de lo contrario, en un proceso de negociación para la estadidad estaríamos en una posición vulnerable y de desventaja porque realmente Puerto Rico no tiene nada que ofrecer. Hay que ordenar la casa primero”.

Entonces, pienso, ¿cómo deberíamos interpretar la presencia de Lúgaro en el Junte Soberanista si presupone, a partir de éstas y otras declaraciones, que la estadidad es el estatus preferido por los puertorriqueños? Si está dispuesta a defender la estadidad, ¿dónde quedaría la educación para la soberanía?

La excandidata independiente a la gobernación tiene una respuesta sencilla. Ella estaba dispuesta entonces y ahora a defender lo que la mayoría del pueblo decida aunque su visión personal sea distinta. Por supuesto, me gustaría entender mejor como se educa para la soberanía o la independencia categorizando de antemano que la estadidad es un estatus digno, viable, bueno para la economía, pero no tenemos tiempo en esta entrevista.

Menciono que el presidente del Partido Popular Democrático (PPD), Héctor Ferrer Ríos, junto a un grupo de abogados, informó el 7 de junio, que acudirá al Tribunal a impugnar la constitucionalidad de la Ley “por la Igualdad y Representación Congresional de los Ciudadanos Americanos de Puerto Rico” conocida como el “Plan Tennessee”. ¿Qué hará el Junte Soberanista? 

“Manténganse en sintonía” es la respuesta que Dalmau utiliza y que sus compañeros aceptan. Es una respuesta que no satisface a muchos. Al menos a mí, que pienso que estamos atravesando por una situación urgente, me gustaría saber que hay un plan.Y es que los estadistas en el PNP tienen un plan.Sí, es un plan caricaturesco, es una bola de humo, pero ha funcionado. 

Al menos para lo que sirve, que es desviar la atención de todos hacia ese performance del Plan Tennessee (Plan Wannabe, lo llama Dalmau). Así que insisto. ¿Qué van a hacer¿ ¿Qué han hecho?

Natal habla de legislación y de charlas en universidades privadas y en el sistema UPR. No puedo dejar de pensar, mientras lo escucho, de que se hallaa en un cruce de caminos. El legislador renunció al caucus del PPD en la Cámara. Ha dicho en varias ocasiones que el país necesita políticos comprometidos con el pueblo, no con el partido. Eso, no hay duda, lo llevará a confrontaciones con la constitucionalidad. Pero, a fin de cuentas, sufrió una campaña de descrédito por parte de algunos elementos dentro del PPD y, aún así, fue el representante por acumulación con más votos en esa colectividad. 

Me queda de esta breve charla una insatisfacción que viene como resultado de que necesitaríamos más tiempo y un ambiente más relajado. Eso a pesar de que los portavoces del Junte Soberanista muestran disposición de ánimo, son articulados, expresivos, y, de manera refrescante, tienen sentido del humor. Sin embargo, hay muchas preguntas sin contestar, como por ejemplo, ¿cómo se alcanza la soberanía? Si se organiza el Junte para el plebiscito ¿tendrían que replantearse ahora los objetivos? Si se aspira a educar en el ejercicio de la autoridad soberana que reside en el pueblo y que se ejerce a través de los poderes públicos sin la influencia de elementos extraños, definición que aprendí de memoria en una clase de Garzaro hace cuatro décadas, ¿no es es la situación actual un atentado brutal contra esa soberanía y no supondría una respuesta clara, contundente, visible? Es decir, ¿no es el manténganse en sintonía una respuesta insatisfactoria?

Tengo que matizar. Estoy en una entrevista como un escritor puertorriqueño que dirige un suplemento cultural. En ese sentido, está claro que mis observaciones son subjetivas pero racionales, libres y por eso objetivas. Luego del intercambio con Lúgaro, Dalmau y Natal, permanece mi apoyo crítico a las alianzas por la descolonización. No hay perfección más que en los ojos de los que están enamorados. Y aunque es un clisé, amar a la patria (su fulgor abstracto) es posible y necesario. Sobre todo si incluye a todos los habitantes de un territorio sin hacer exclusiones. Cada uno tiene su visión particular sobre lo que es la independencia y la soberanía así como los métodos para alcanzarla. Sin embargo, hacer énfasis en lo que nos une es imperativo.

Entonces, hay un Junte Soberanista que agrupa a varias organizaciones, incluyendo candidatos(as) independientes y legisladores(as) y alcaldes(as) de partidos colonialistas. ¿Parece un contrasentido? Más bien me parece una posición difícil y precaria, los portavoces del Junte así lo reconocen y están dispuestos a tratar de asumir ese riesgo. ¿Quién soy yo para prejuzgar? ¿Lenin? ¿Rosa Luxemburgo?

En este momento, el 1ro de mayo, el 11 de junio, hoy, quien está a la ofensiva sacando capital político es el gobierno de Ricky y la Junta (que son pitcher y catcher por lo que Iván Rodríguez es el niño símbolo ) y la colonia. A mí no me enamoran algunas alianzas pero no son mis enemigos. Mucho menos voy a repetir las necedades de la prensa farandulera para ningunear esfuerzos, los que sean, hacia cosas como la eliminación de las leyes de cabotaje y la ley PROMESA, así como auspiciar la auditoría de la deuda. Por dar tres ejemplos. En eso podemos hacer alianzas. A fin de cuentas, para esas tres cosas tienes que enfrentarte a los colonizadores.

¿Preguntas en el tintero? Muchas. Por eso voy, y los invito, al conversatorio del 13 de julio en el Conservatorio de Música de Puerto Rico.

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