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La familia humana y la casa común

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Por Marcelo Barros

Publicado: martes, 11 de julio de 2017

Cada año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consagra el 11 de julio como “Día mundial de la población”. El objetivo es llamar la atención de la humanidad sobre el hecho de que, cuanto más aumenta la población mundial, más se hacen necesarios planes para favorecer la vida de todos. Además, es urgente un mayor cuidado con el planeta, para que ese no se vuelva inhabitable. 

Los datos actuales demuestran que: la humanidad cuenta con 7, 3 mil millones de personas. China y India siguen siendo los países más poblados. Cada año, la población mundial registra un aumento de 75 millones de personas. La población crece en África y en los países pobres pero disminuye en algunos países ricos. Además, el tiempo y condiciones de vida también son escandalosamente discrepantes. En los países más ricos, cada vez más, las personas llegan a cien años. Mientras en Japón y Suecia, la media de vida va más allá de los 80, en países africanos, como Zambia y Zimbabue, la media de vida no pasa de 35 años. 

En 2015, la ONU publicó los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el Mundo que se quiere alcanzar en los próximos quince años. Para 2030, se espera que la humanidad haya logrado proporcionar seguridad alimentaria y agua potable para toda la población de la tierra. Científicos de todo el mundo afirman que si la sociedad dominante no cambia el rumbo del desarrollo y ese modo de organizar el mundo, la misma vida en la Tierra está amenazada. En esos últimos años, científicos de diversos países han estudiado la cantidad de energía o calor que entra en la atmósfera y se acumula en los océanos, los glaciares y el propio suelo de la tierra. Descubrieron que el calor allí acumulado es equivalente a 0, 58 W / m2. Es un calor equivalente al provocado por la explosión de 400 mil bombas atómicas. Ante esta realidad, es urgente que la sociedad civil se organice más y presione a los gobiernos y empresas para que asuman su responsabilidad en relación al futuro. En el día mundial de la población, es importante reflexionar sobre qué mundo entregar a los hijos de nuestros hijos.

Quien cree en Dios como Amor sabe que, al agredir la naturaleza, se ataca al propio Creador. Al mismo tiempo, cuando trabajamos para salvar un manantial, preservar las plantas o simplemente posibilitar una agricultura ecológica, estamos cuidando de la continuidad de la vida y, concretamente, del futuro de la población humana. Estamos colaborando con el trabajo divino del Espíritu Madre de la Vida, presente y actuante en cada ser vivo y en todo el universo, en un proceso de creación permanente.

 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

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