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La Junta ha tomado nuestro País por asalto

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Por María de Lourdes Guzmán

Publicado: martes, 19 de junio de 2018

Distinguidos miembros del comité:

Soy María de Lourdes Guzmán, presidenta del Movimiento Unión Soberanista, organización política que lucha por la descolonización y la soberanía de Puerto Rico. 

Una vez más comparecemos ante este comité para reclamar justicia para nuestro país, una nación caribeña y latinoamericana que sigue siendo colonia del país más poderoso del mundo. A pesar de que el colonialismo se considera un crimen contra la humanidad, Estados Unidos continúa ejerciendo sobre nosotros sus poderes como potencia colonizadora, con absoluta impunidad. Pronto se cumplirán 120 años desde que la milicia estadounidense nos invadió y nos sometió a un régimen de subordinación criminal, abusivo y humillante, el que ha aprovechado para escamotear nuestras riquezas y explotar nuestros recursos. Por décadas hemos denunciado ante la comunidad internacional, representada por los países que conforman este comité, las atrocidades que los E.U. han cometido contra nuestro pueblo. Sin embargo, nada se ha hecho para hacer valer la voluntad de estos pueblos contenida en las resoluciones aprobadas por la ONU para erradicar el colonialismo de la faz de la tierra y librarnos del yugo que nos esclaviza. ¿Cuánto tiempo más debemos esperar?

Tras haber engañado a la ONU en 1952 con la farsa de que Puerto Rico había alcanzado niveles de gobierno propio al aprobar su propia Constitución, los E.E.UU han reconocido ante su propio Tribunal Supremo, que Puerto Rico es su colonia. Mas, nada han hecho para corregir su agravio. Con la arrogancia imperial que les caracteriza, Estados Unidos continúa pisoteando nuestra dignidad como pueblo y violentando nuestro derecho a la libre determinación. Todo ello ocurre a ciencia y paciencia de la comunidad internacional, que ha hecho oídos sordos a nuestra exigencia de justicia y que podamos integrarnos a los pueblos libres del mundo. 

Para añadir insulto a la injuria, hace dos años y con la bendición del Congreso de los Estados Unidos, una Junta de Control Fiscal ha tomado nuestro país por asalto, haciendo y deshaciendo a su antojo, apropiándose de las riquezas que generamos. Esa Junta, que continuamente nos maltrata y nos humilla, solo busca cobrar una deuda exorbitante, ilegitima e impagable, e impone al pueblo medidas fiscales que nos conducen a un empobrecimiento sin precedente en nuestra historia. Tanto la Junta, tanto como el gobierno actual del Dr. Ricardo Roselló, que actua en complicidad con ellos, se niegan a encaminar un proceso de auditoría de la deuda, de la cual indudablemente, surgiría el manejo corrupto de las finanzas de nuestro país y el saqueo inmisericorde del que hemos sido víctima a lo largo de varias décadas.  

Bajo el palio de la bandera estadounidense, Puerto Rico ha sido siempre un país pobre, sin posibilidades de encaminar su propio desarrollo económico, por estar sometido a los poderes omnímodos de esa potencia. Luego del paso del huracán Maria que nos devastó en el pasado mes de septiembre, Puerto Rico está sumido en una de sus mayores crisis. Nuestra gente más necesitada esperaba obtener el amparo del gobierno de Estados Unidos el que, mezquinamente, nos ha abandonado a nuestra suerte. Rechazaron la ayuda internacional que se nos brindó sin importar las consecuencias que ello pudiera tener. A pesar de la magnitud de la catástrofe, y aun cuando sus empresas extraen de nuestro país al menos 35 billones de dólares anuales en ganancias, Puerto Rico sigue en espera de las aportaciones económicas que el gobierno federal ya ha distribuido entre muchos estados azotados por huracanes, incluyendo el territorio de Islas Vírgenes. El índice de pobreza en Puerto Rico ha aumentado a cerca de 53%. Nuestra población infantil, que hoy enfrenta un cierre desmedido e insensato de escuelas, es la más afectada. Miles de familias continúan sin techo, sin servicio de energía eléctrica, sin empleo, cientos de miles han abandonado el país, expulsados al enfrentar un futuro desolador, víctimas de la negligencia criminal de un gobierno local y federal que se muestra indolente ante nuestra desdicha. Para encubrir su propia ineptitud, el gobierno local ha llegado al extremo de ocultar la cifra real de fallecidos como consecuencia del paso del huracán. Esta cantidad de muertes no hubiera sido tal, si se nos hubiera tratado con un mínimo de solidaridad. La cantidad de personas que han optado por el suicidio es igualmente incierta. Ante este panorama, la Junta de Control Fiscal no ceja en su empeño de seguir despojándonos de nuestros derechos, de nuestras riquezas y nuestras esperanzas, respondiendo a aquellos que, desde los fríos y lujosos muros del Congreso estadounidense, observan como nuestro país se desmorona. Puerto Rico languidece por el sufrimiento y la desesperanza. 120 años es demasiado abuso. Reclamamos que este Comité exija que nuestro caso se eleve al pleno de la Asamblea General para que acabe esta infamia. Muchas gracias.  

 

Ponencia presenta ante el Comité de Descolonización de la ONU.

 

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