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No hay quien compre las cenizas

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Por Cándida Cotto

Publicado: miércoles, 26 de julio de 2017

Ajuicio del activista ambiental y exrepresentante del pueblo en la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Juan Rosario, Estados Unidos tiene un gran interés en que haya capacidad para disponer de cenizas en vertederos debido a que desde el 2014 el 39% de la energía que se produce en dicho país es mediante la quema de carbón. Aunque hizo la salvedad de que no puede decir que haya la intención de traer cenizas a Puerto Rico, Rosario afirmó que sí hay interés en mantener abiertas esas formas de dispocisión ya que no cuesta mucho dinero y tienen unos desechos que no saben qué hacer con ellos. 

Según indicó la exportación de cenizas es una muy costosa “no hay quién pague por la exportación”. Expresó en que hace una década en EE UU se generaban 140 millones de toneladas de cenizas de carbón anualmente para producir energía eléctrica, ese número se ha mantenido constante desde comienzos del 2000.

 

Cenizas por todas partes de Puerto Rico hasta llegar a Peñuelas

La batalla en contra del depósito de cenizas se remonta al 1998, a raíz de una impugnación presentada por Misión Industrial y la organización el Sur Contra la Contaminación (SURCO) en contra del endoso emitido por la JCA a la Declaración de Impacto Ambiental Final (DIAF) para la planta termoeléctrica propuesta en Guayama por AES. En ese año, 1998, el Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) emitió una decisión en la cual hizo referencia a lo expuesto en la DIA final por AES de que: “ni la ceniza ni sus derivados, serían depositados como desperdicios sólidos en los vertederos de Puerto Rico. 

Rosario aclaró que por otra parte en el contrato de AES con la AEE se establece que las cenizas no se iban a quedar en Puerto Rico por más de 180 días, “a menos que se encontraran usos beneficiosos y comerciales”. Destacó que apoyados en esta frase AES junto con la Agencia de Protección Ambiental (EPA, siglas en inglés) y el Instituto de Cenizas, una organización de la industria del carbón (en EE UU) junto a un equipo de investigadores de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayaguez (UPR-M) comenzaron a hacer estudios. 

Continuó que de esos estudios surgió el argumento de que había usos “benficiosos” para las cenizas y entonces se comenzó a rellenar todo tipo de terrenos, para urbanizaciones, humedales, agrícolas para el pastoreo de vacas, trerrenos de reservas forestales, incluso sobre terrenos adyacentes a pozos de agua de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).

En cuanto a los usos comerciales añadió que como AES no encontró a quien vender creó entonces, una compañía para venderse a si misma a chavo la tonelada de cenizas con lo que tenía entonces permiso para regarla por todo el país. 

“Como eso estaba pasando frente a todas esas barbaridades la EPA, dijo Juditk Enock, es mejor tirarla en un vertedero y levanta el acuerdo”, narró y denunció Rosario. Trajo a la luz que mientras él estuvo en la Junta de Gobierno de la AEE, nunca se atrevieron a tocar el tema de las cenizas de AES y que un mes después de él cesar su término en la JG, en junio del 2015 la AEE entonces firmó un acuerdo con AES para permitir que las cenizas se tiraran en los vertederos. Esta fecha coincide con el tiempo en el que el pueblo de Peñuelas levantó su Campamento en Contra del Depósito de cenizas.

Rosario censuró también la postura de la EPA en cuanto a clasificar las cenizas como un desperdicio industrial “no peligrosas” y expuso la artimaña que ha utilizado la EPA para decir que las cenizas que produce la quema de carbón no son peligrosas. Explicó que los cuatro aspectos por los cuales una sustancia puede ser peligrosa son: por ser tóxica, inflamable, corrosiva y explosiva. En el caso de la toxicidad de las cenizas en un prinicipio se mostraba con una prueba que se llamaba “procedimiento de extracción” esa prueba se le aplicaba a todas las cenizas En el caso de los incineradores de basura más de la mitad de las veces la prueba evidenciaba que los residuos de cenizas violaban los cuatro parámetros de peligrosidad. 

A raíz de un pleito en el estado de Illinois en donde el tribunal falló en contra de la EPA y no aceptó su argumento de que esa prueba se aplicaba sólo a los incineradores de basura, entonces la EPA cambió la prueba para las cenizas de carbón. Esta nueva prueba lo que hace es esconder la peligrosidad que contienen las cenizas de carbón.

El activista comparó que debido a nuestra condición colonial que impone el uso de la prueba de la EPA, en el caso de República Dominicana, país que es signatario del Tratado de Basilea, utiliza otra prueba que sí evidencia la peligrosidad de estos residuos.

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