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El impacto del cambio climático en Puerto Rico

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Por Cándida Cotto

Publicado: miércoles, 5 de diciembre de 2018

El impacto del cambio climático (C/C) a nivel mundial es mayor para Puerto Rico en la medida en que la Isla no tiene una soberanía alimentaria y el 80% de lo que se consume proviene del exterior.

Este llamado a la atención es traído por el profesor, José Molinelli Freytes, en entrevista respecto al cuarto informe; Impactos, Riesgos y Adaptación en los Estados Unidos, ante el Cambio Climático (National Climate Assement, en inglés NCA), el cual incluye a Puerto Rico y a las otras islas del Caribe posesión de EEUU, Molinelli Freytes señaló que el citado informe ordenado por una ley del Congreso para que se produzca cada cuatro años recoge datos de 13 agencias del gobierno federal por lo que tiene mucho valor institucional dentro del gobierno de EE UU. En el caso de este último el informe -dijo- todo indica que estaba hace unos meses en poder de la Casa Blanca y no fue hasta el día después de la celebración estadounidense de “Día de Acción de Gracia” que se hizo público. 

En cuanto a los señalamientos que hace el informe de los efectos del C/C sobre la isla, Molinelli Freytes expresó que a los científicos puertorriqueños no les sorprende ya que son señalamientos que han hecho hace tiempo. En entrevista por separado el profesor Ruperto Chaparro Serrano, del Programa Sea Grant, del Recinto de Mayaguez de la Universidad de Puerto Rico (RUM) se expresó en términos similares.

No obstante el doctor en geomorfología apuntó que es importante señalar que en el contexto amplio de lo que está ocurriendo con el C/C es que eventos que se pensaban iban a ocurrir mas tarde, se están produciendo mucho mas temprano. Es decir que los efectos del C/C ya se están viendo por lo que las proyecciones son preocupantes porque lo que se esperaba que ocurriera a fin de siglo va a ocurrir en los próximos 20 a 30 años. Ademas de que hay otro informe que dice que para el 2040 ya se espera que haya un impacto mayor en los sistemas de arrecife de coral a nivel global. 

Continuó que es natural que haya un impacto como resultado del nivel del mar, impactos muy fuertes en la erosión costera, que el nivel del mar siga subiendo, por lo que habrá distintos escenarios, pero las consecuencias para Puerto Rico –destacó- es que se va a impactar un recurso de importancia económico para el desarrollo turístico, como lo son las playas. 

“Ese sector turístico va hacer impactado no solo en términos de la pérdida de playa, sino también de la infraestructura por toda la construcción aledaña a la orilla de la playa eso también trae un agravamiento al problema de inundaciones las áreas bajas pegadas a la costa que ya se está viendo, ejemplo en Ocean Park, con marejadas normales el mar se mete completo”.

En este aspecto, el director del Programa de Sea Grant, trajo a la atención que es en las zonas costeras donde se ha llevado a cabo el desarrollo de Puerto Rico, es donde se han establecido comunidades, hoteles, donde está la infraestructura más importante del país como los aeropuertos, la generación de energía y las plantas de tratamiento. Es decir toda esta infraestructura se encuentra más vulnerable tanto a inundaciones de agua fresca, como por el aumento en el nivel del mar y a las marejadas ciclónicas. 

 

La escasez de lluvia 

Los dos científicos destacaron la confirmación de la proyección sobre la variabilidad en el clima en la región del Caribe en una reducción en la precipitación de la lluvia, por lo que habrá más períodos de sequía, lo que a su vez tiene un impacto directo en la agricultura y en los abastos de agua. A los periodos de sequía -no obstante- las lluvias serán más intensas lo que significa mayores inundaciones, mas erosión y aceleración en la sedimentación de los embalses que es donde se recoge el agua eso. Las fuertes lluvias, significa un potencial mayor de que ocurran derrumbes en la región montañosa central y un mayor potencial de inundaciones urbanas. 

Ambos entrevistados señalaron la necesidad de tomar medidas para la conservación del agua, como mantener en óptimas condiciones los embalses, considerar las plantas de desalinizadoras, el uso de cisternas en las casas para recoger el agua de lluvia, la protección de los los acuíferos y manantiales. Chaparro Fuentes reparó en que si no se protegen los acuíferos “vamos a tener unos problemas graves, y lo peor del caso es que aquí no se está tomando en serio esto porque, muchas veces el gobierno habla pero las acciones no se están tomando”

En tanto Molinelly Freytes planteó que una recomendación de inmediato para incrementar la resiliencia es proteger las áreas donde hay manantiales. Para ello se debe identificar la cuenca hidrológica que aporta agua a esos lugares, hacer las tomas y proteger el área para que no se contaminen y puedan ser una fuente alterna. Describió que muchas de esas áreas aunque haya sequía siguen siendo una fuente alterna. 

En cuanto a los eventos extremos eso implica un incremento en la intensidad de los huracanes, y debido a que si el nivel del mar esta mas alto con un huracán la marejada ciclónica va a penetrar mas tierra adentro. 

El aumento en las temperaturas. Sobre este particular el informe NCA (Los Riesgos y Adaptación ante el Cambio Climático) indica que los aumentos continuos en las temperaturas promedio probablemente conducirán a una disminución en la productividad agrícola, cambios en los hábitats y distribuciones de vida silvestre, y riesgos a la salud humana, especialmente en poblaciones vulnerables. A medida que aumenten las temperaturas máximas y mínimas, es probable que haya menos noches frescas y días calurosos más frecuentes, lo que probablemente afectará la calidad de vida. En Puerto Rico, el número anual de días con temperaturas superiores a 90 ° F ha aumentado en las últimas cuatro décadas y media. Durante ese período, los accidentes cerebro vasculares y las enfermedades cardiovasculares, que están influenciados por temperaturas tan elevadas, se convirtieron en las principales causas de muerte. 

El documento resume el que la mayoría de los países y territorios del Caribe comparten la necesidad de evaluar los riesgos, habilitar acciones a escala y evaluar los cambios en los ecosistemas para informar la toma de decisiones sobre la protección del hábitat bajo un clima cambiante y que estas tienen el potencial de mejorar las medidas de adaptación y mitigación mediante el fomento de colaboraciones más estrechas con las iniciativas sobre el cambio climático y reducción del riesgo de desastres.

Mientras el doctor Chaparro Fuentes, quien es miembro del Consejo de Cambio Climático (CCC) de Puerto Rico, expresó a que más allá del gobierno hay gente que tampoco está susceptible a este proceso. “Cuando nosotros hablamos del cambio climático tenemos que pensar en unos términos de todo el universo entonces cuando hablamos del universo hablamos de millones de años y la agente no puede relacionarse con esa métrica de millones de años para nosotros 100 años es mucho para la tierra no, debemos pensar que para el universo el tiempo es diferente el universo ha estado cambiando desde sus inicios y estamos sufriendo esos cambios”. 

En esa línea trajo a la atención que las acciones del hombre, las emisiones de gases, están acelerando ese proceso de C/C y “es eso lo que mucha gente no quiere reconocer y aunque nosotros como Isla cambiamos, el resto tiene que cambiar especialmente los del G8, es bien difícil explicarle a la gente, apaga la luz, no prendas el aire, tenemos que empezar a cambiar y adaptarnos es algo difícil el cambio. Tenemos que educar a nuestros jóvenes a tomar decisiones que aunque nos parezcan antipáticas son las que nos van a llevar a tener un mundo mejor”.

Por su parte Mollinely Freytes reiteró que el C/C a nivel mundial es mayor para Puerto Rico por nuestra dependencia de la importación de alimentos de Estados Unidos y otros lugares del mundo. Por ejemplo los efectos del C/C en la región central de EE UU donde se proyecta un escenario de mayor sequía tendrá un impacto en la producción y el costo del maíz, el trigo y la soya, lo que aumentará el precio de los alimentos. “Eso hace con mayor urgencia que Puerto Rico busque soberanía alimentaria desarrollada dentro de un contexto de sequía también, pero esa visión hay que tenerla” y recalcó, “dentro de la cadena de producción cada evento que afecte la producción industrial la cadena compleja afecta el costo y dependencia de la tecnología y alimentos hay unos elementos de conectividad global que nosotros no estamos mirando, otros elementos claves del intercambio internacional que no estamos mirando”.

 

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