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En Memoria: Por pura casualidad - Entrevista a Elliott Castro Tirado

Junto a Sara Del Valle, Juan Hernández y Rafah Acevedo (al frente)
Foto por: Alina Luciano/Claridad
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Publicado: miércoles, 26 de julio de 2017

Por Sara del Valle/En Rojo

 

"La importancia del deporte radica en que es la única área en que nos damos a conocer de igual a igual ante el mundo. Adquiere una importancia estratégica en la lucha hacia la independencia porque es donde nos separamos de Estados Unidos. Incluso, a falta de héroes nacionales, los atletas llenan este vacío. el deporte nos brinda el orgullo nacional que nos falta para otras cosas.”

Elliott Castro Tirado hablaba de la importancia del deporte con convencimiento, como quien sostiene una verdad irrefutable. Al tocar este tema, su mirada se tornaba seria, hasta cierto punto, solemne. Su siempre generosa sonrisa se desvanecía momentáneamente para luego aparecer con más fuerza.

Sus primeros contactos con el deporte fueron en el Hiram Bithorn. “Cuando se construyó el estadio, yo vivía en la Roosevelt, y todas la noches iba dizque a vender refrescos. Realmente, como no tenía dinero para pagar el boleto de entrada, cogía una caja de refrescos para venderla entre los espectadores.”

“Eso sí, era el peor vendedor de refrescos. Yo vendía durante los intermedios ya que cuando empezaban los juegos, me sentaba a verlos.”, rememoró Elliott riendo a carcajadas.

Al entrar en la universidad cursó estudios formales en periodismo. “Yo me gradué de Ingeniería Industrial en Mayagüez. La mayoría de mis electivas las hice en estadísticas, pero luego me di cuenta que esto no era lo que me hacía feliz, y decidí dejarlo.”

Luego de terminar su primer año universitario, le dio bursitis, aumentó 40 libras, y comenzó a trabajar en el Departamento de Educación Física del Colegio. Trabajando aquí, entra en contacto con otras disciplinas deportivas. “Los deportes a los que en principio estuve ligado eran la pelota y el baloncesto. Cuando empecé a trabajar en el departamento conocí otros deportes como pista y campo.”, indicó.

Con el tiempo trató de entrar a la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico, pero le faltaban tantos créditos, que desistió de la idea. “En Mayagüez, los currículos son demasiado técnicos, por lo tanto, me faltaban cursos de Humanidades y de Estudios Generales.”, comento Elliott.

El 1974 fue un año especial e importante para Elliotte, como le llaman cariñosamente los compañeros de CLARIDAD, pues conoce a Jaime Córdova, que para ese tiempo era el Director de Deportes del periódico CLARIDAD. “Para ese año, yo trabajé como asesor de Carlos Gallisá en la Legislatura. Conocí a Jaime, y empecé a ayudarlo con la sección de deportes del periódico, cuando él se enfermó, lo sustituí, de eso van ya 15 años”.

Su primer trabajo para la televisión lo realizó en la transmisión de los Juegos Panamericanos de 1979 en Puerto Rico. “Me llamaron para que los narrara”, comentó a la vez que jugaba con una pequeña bola de baloncesto.

El periodista de 43 años reconoce la fuerza de la televisión, aunque no le gusta. “Lo menos que me gusta es el periodismo televisivo, pero es el que más paga. La gente te reconoce y te respeta aunque, por momentos, ese reconocimiento puede llegar a ser un poco incómodo”, enfatizó.

Además de cubrir los deportes Elliott ha cubierto otras áreas dentro del periodismo. “Cubrí eventos musicales para el desaparecido Canal 24 y la política nacional para CLARIDAD”. Asimismo sus créditos en estadísticas del Colegio en Mayagüez le han servido en el desempeño de su trabajo “He hecho trabajos estadísticos para prensa escrita y televisión”, finalizó.

Varios son los trabajos periodísticos que más satisfacciones le han brindado. Entre estos trabajos se encuentran una entrevista a Cusa Rivera, exjugadora del equipo Nacional de Baloncesto Femenino, y un reportaje investigativo sobre los Juegos Panamericanos del ’79.

“La entrevista que le hice a Cusa fue algo bien especial. A ella la sacaron del Equipo Nacional de Baloncesto Femenino por discrimen en cuanto a sus preferencias sexuales.”, explicó. Esta entrevista, según Elliott, fue bien cargada y cruda, además, tuvo muchas peleas con personas vinculadas al deporte.

Mientras cubría los Juegos Panamericanos del 79 descubrió, por accidente, que Carlos Romero Barceló, gobernador de Puerto Rico por el PNP para ese cuatrienio, quería que alterara la reglamentación sobre los himnos. Este pretendía que se izara la bandera norteamericana y que se tocara el himno de esa nación cada vez que un puertorriqueño ganara una medalla porque, según él, también eran nuestras ese himno y esa bandera.

“El abucheo más grande de la historia se lo llevó Romero Barceló cuando comenzaron a salir estos artículos.”, comentó a la vez que un brillo malicioso se apoderaba de su mirada. Este artículo le costó que el exgobernador no lo quisiera en Fortaleza.

Otro trabajo que le complació fue una entrevista que le hicieran a un boxeador en la cual él sirvió de intérprete. “Para las Olimpiadas en Moscú, las que Carter boicoteó, la delegación de Puerto Rico constaba de tres boxeadores.”

“A uno de ellos lo entrevistó un periodista alemán que hablaba un inglés medio enredado. Yo serví de intérprete. Lo que el muchacho decía yo lo parafraseaba en mis propias palabras, era básicamente lo misma que él decía. Esa entrevista corrió el mundo entero. Fue una locura.”, ahora su sonrisa se convierte en una carcajada sonora.

Por su trabajo en CLARIDAD Elliott ha sentido cierto tipo de rechazo. “Durante la gobernación de Carlos Romero Barceló pasé mucho trabajo. Tenía que pelear par obtener copias de los documentos pues no me reconocían como periodista. Para entrar en la Fortaleza, me registraban.”, comentó el periodista deportivo.

De los compañeros del medio no ha sentido discrimen salvo en excepciones, cuando pelean por los asientos para las peleas de boxeo. Muchos objetan que CLARIDAD, que es un semanario, tenga los mismos asientos que los demás medios.

Elliott dice que funciona mejor solo porque puede hacer las cosas a su ritmo. Además, es bien emotivo por lo que trabaja según el ánimo en que se encuentre. “Soy más productivo trabajando solo, en los grupos suelo ser muy paternalista”, analizó.

Considera, que dentro de los desorganizado que es, es organizado. “Déjame explicarte, cuando hago las cosas por mi cuenta organizo el tiempo como me dá la gana., eso sí, nunca le fallo a nadie”, apuntó.

Cuando Elliott comentaba que es organizado, un compañero de trabajo, de Sport Promotions International, que en ese instante pasaba por la puerta de la oficina donde se realizó la entrevista, comentó: “Organizado, deja de estarle metiendo embustes a la muchacha. Es más”, –ahora se dirigía a mí– “cuando termines de entrevistarlo, nos sentamos para verificar cuantos embustes dijo.”

El periodista ha recibido “montones” de premios en su carrera. “La Federación de Baloncesto me premió como periodista deportivo por cuatro años corridos y la comisión de Boxeo me galardonó por tres años corridos. Sin embargo, de todos estos premios, ninguno ha sido por mi trabajo en CLARIDAD, y eso me duele.”.

El periodista que yo quiero ser es uno objetivo, que no miente, y preciso.”, dijo. “El deporte, como cualquier otro tema, se debe tratar con respeto y seriedad. Además, creo que el deporte es bien importante para nosotros como colonia porque nos abre un espacio ante las demás naciones del mundo. Nos distanciamos de los Estados Unidos. Por eso y por muchas razones más, yo quiero ser periodista deportivo cuando sea grande.”, concluyó Elliott Castro haciendo brotar de mi boca una enorme carcajada. 

 

Reproducido de la edición de CLARIDAD del 4 al 2 de diciembre del 1992.

 

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