Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentariosVer foto galería

Dios y la crisis política

Ver foto galeríaVisita la foto galería (1)
Perfil de Autor

Por Marcelo Barros

Publicado: miércoles, 26 de julio de 2017

Quien acompaña la crisis política en la América Latina y el Caribe, puede percibir que Dios ha sido secuestrado por un grupo sin escrúpulos. Siempre hubo grupos y ministros religiosos que han usado el nombre divino a su placer y dieran testimonio al mundo de un Dios, amigo de sus amigos y cruel para los que no le obedecen. En los años 60, en Brasil, el obispo Helder Camara se lamentaba de que los países ricos, más responsables de las desigualdades del mundo, se dicen cristianos. Bancos escriben en la pared el nombre de Dios. Imperios imprimen en su dinero: confiamos en Dios. A un joven que le dijo:”Soy ateo “, el obispo Pedro Casaldáliga preguntó:”¿De qué Dios eres ateo?” Esto nos hace comprender al cineasta Woody Allen cuando afirmaba: “Dios debe ser un tipo bueno, pero parece dominado por amigos poco recomendables”.

En las últimas décadas, personas de diversas tradiciones espirituales se han consagrado a liberar a Dios de esas prisiones que desfiguran su nombre y su honor. No podemos aceptar más el nombre de Dios asociado a la perversidad del desamor. Uno de los aspectos más tristes de la actual crisis latinoamericana es el papel que parlamentarios y jerarcas cristianos en ella desempeñan. Es posible comprender que los imperios intenten destruir el proyecto bolivariano de integración continental y la liberación de nuestros pueblos. Pero, hoy, es difícil comprender porqué la mayoría de los obispos católicos y muchos pastores evangélicos son contrarios a los procesos sociales y políticos vividos en los años recientes en Bolivia, Ecuador, Venezuela y otros países. Ante eso, cristianos y no cristianos pueden dudar que esos cardenales y jerarcas pertenezcan a la misma Iglesia del papa Francisco que se solidariza con sindicatos y movimientos sociales. 

En el siglo VI, el papa Gregorio Magno escribía: “Hay dos tipos de idolatría. Una es adorar a dioses falsos. El otro es adorar al Dios Verdadero de una manera falsa. Según la Biblia, Dios es adorado de una forma falsa cuando la adoración no se basa en la práctica de la justicia y la solidaridad. Eso debería ser tema de revisión para todas las religiones”. 

En un campo de concentración nazista, la joven judía Etty Hillesun oraba: “Ó Dios, sé que tú no puedes ayudarnos. Somos nosotros que podemos rescatar tu nombre del fango en que fue jugado. Es la hora en que cada persona de fe está llamada a ligar su espiritualidad al compromiso de solidaridad social y política. En el evangelio, Jesús dijo: “Quienes participan del reino de Dios no son los que oran Padre, Padre, sino las personas que hacen la voluntad de Dios” (Mt 7, 21). 

 

El autor es monje  benedictino y ha escrito más de 40 libros.

 

  (0) Comentarios



claritienda Calendario 2019