Opinión / Editorial

Bookmark and Share Bajar en formato PDFComentarios

La violencia que deshace al País

Publicado: miércoles, 9 de enero de 2019

Según ha sido informado, dieciséis asesinatos ocurrieron en Puerto Rico entre el 1 y el 6 de enero de 2019. Esto es más de 2 muertos al día en los primeros días de este año que comienza abatido por una violencia que no cesa. Estas nuevas muertes han sido la secuela de un fin de año también violento, en el cual se registraron incidentes que desafían la imaginación, como el del agente de la Policía que tomó decenas de rehenes en la sede de una cooperativa. 

Ya habíamos cerrado el 2018 con 23 mujeres asesinadas por sus parejas. Realmente fueron 25, porque los dos casos que aún no se han esclarecido oficialmente tienen todos los trazos de la violencia de género que persiste como una amenaza continua contra la vida e integridad física de nuestras mujeres. 

Las balaceras entre gangas rivales de narcotraficantes- que se han convertido en “el pan nuestro de cada día”- se elevaron a otro nivel con la ocurrida el Día de Reyes en Isla Verde. A plena luz del día, se cosió a tiros a un hombre con armas automáticas cuyo intenso tableteo fue capturado en vídeos caseros que se tornaron virales y alarmaron al País. La Policía brilló por su ausencia en los momentos culminantes del suceso que hizo patente cuán fuerte es el agarre de la narcoviolencia en Puerto Rico, y cuán escasas las medidas de protección disponibles para evitar que ciudadanos inocentes se conviertan en víctimas del fuego cruzado entre maleantes, cada vez más atrevidos y desfachatados en su lucha por la conquista de la calle. 

Igualmente conmovedor, por lo siniestro, es el reportaje de prensa que da cuenta del aumento alarmante en las muertes por sobredosis entre los usuarios de drogas intravenosas, cuya causa se le atribuye a la venta de drogas adulteradas con potentes sustancias sintéticas que pueden causar una muerte instantánea. 

En su artículo en esta edición de CLARIDAD, el compañero Manuel de J. González analiza las causas tras algunos de estos sucesos, los cuales enmarca en la profunda crisis en todos los órdenes que atraviesa nuestra sociedad, y denuncia las condiciones que las provocan, así como la actitud de enajenación y desidia de las autoridades a cargo de dirigir el País.

Ciertamente, hay un desfase enorme en la respuesta policíaca ante los sucesos de violencia que nos asolan. De un lado, se les moviliza en números exagerados, como por ejemplo a los agentes de la Fuerza de Choque siempre que el Estado quiere reprimir a los ciudadanos y ciudadanas que protestan contra los atropellos del Gobierno o de la Junta de Control Fiscal. Del otro, surge la imagen patética de una Policía diezmada, desmovilizada, mal remunerada, cuyas pensiones y otros beneficios penden de un hilo, en cuyas huestes hay graves problemas de salud mental y de violencia machista, y con una falta de recursos de personal y físicos que rayan en la negligencia. ¡Qué mejor condición puede existir para que los criminales se sientan libres de cometer sus fechorías que una Policía cuya tasa de esclarecimiento de delitos es de un mísero 12%!

Esto contrasta abismalmente con las cifras millonarias que paga nuestro pueblo en escoltas para funcionarios gubernamentales y en protección pública y privada los miembros de la Junta de Control Fiscal. 

Mientras, en el Negociado de Ciencias Forenses ya no hay lugar para más cadáveres. Tampoco hay personal ni equipos suficientes para realizar autopsias ni pruebas de ningún tipo, incluyendo las toxicológicas. Otra carta blanca para los mercaderes de drogas y demás criminales que, sintiéndose a salvo, ocupan nuestras calles y campean por su respeto. Esta es una situación grave que debe provocar la siguiente pregunta: ¿De qué manera los gobiernos de Puerto Rico y Estados Unidos, y la Junta de Control Fiscal, proyectan adelantar un país que se deshace en violencia?

  (0) Comentarios




claritienda Niños Sol