30 años del Movimiento Fe y Política

 

Por Marcelo Barros / Especial para En Rojo

En Brasil, el Movimiento Fe y Política completa 30 años. Fue creado por cristianos de diversas Iglesias para organizarse como un foro de discusión y de ayuda a las personas que, por su fe, sea cual sea la tradición religiosa, entra en la arena política para intentar cambiar la realidad desde la actuación político-partidaria. En 1989, las izquierdas en Brasil se sentían vencidas después que habían perdido las elecciones presidenciales. También fue muy duro en Brasil ver la derrota de los sandinistas en Nicaragua. Después vino la caída del muro de Berlín y dos años después el fin de la Unión Soviética. Era necesario ayudar las personas a mirar todo eso a la luz de la fe y retomar la utopía de un nuevo Socialismo, democrático y desde las culturas y realidades de nuestro continente. 

En Brasil, el movimiento Fe y Política es laico e independiente de Iglesias. Y tiene generado grupos de reflexiones, sea en el ambiente de comunidades de base, sea de movimientos políticos que buscan la transformación del mundo. Lo más extraordinario es que durante eses 30 años, hemos hecho todo eso (encuentros, reflexiones, retiros ecuménicos y grandes congresos0, casi sin dinero y sin estructuras sólidas. Y el movimiento está organizado en grupos regionales en Brasil y en otros países del continente. 

Ese cumpleaños es ocasión de renovarse y adecuarse a una realidad política que hoy es más compleja y difícil que en 1989. También el ambiente de las Iglesias, católicas y evangélicas, parece menos abierto hoy que cuando el movimiento tuvo su inicio. En la Iglesia Católica, tenemos el papa Francisco como obispo de Roma. El propone una Iglesia en salida que ve como su misión la Ecología integral y comprende el evangelio como mensaje de vida y libertad para todos/as. Eso ahora aparece muy claro en el documento de trabajo preparatorio al próximo Sínodo de los Obispos que se realizará en Roma, sobre la Amazonia (octubre 2019). 

El sabe que Jesús no fundó una religión. Reveló a Dios como Amor y transformador de todas las estructuras tradicionales de la humanidad. El nos enseña que sagrada es la vida humana y la de todos los seres vivos. Revela que Dios está en nosotros. No para que vivamos una espiritualidad individualista, sino para abrirnos a los otros y a la comunión con el universo. Esa presencia del Espíritu en nosotros nos conduce a la lucha para cambiar el mundo y cuidar de la naturaleza. Es lo que en el siglo XVII el filósofo judío evangélico Baruch Spinoza llamaba “comunismo del Espíritu”. (Cf. Donati Caleri, Spinoza e Zen Budismo, Ed. 7 Letras, 2019, p. 125).