A Veinte años de su regreso: Dylcia Pagán, mujer revolucionaria

Dylcia nos recibe en su hogar en Loiza. Fotos Alina Luciano/ CLARIDAD

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Yo no soy independentista, yo soy una mujer revolucionaria. Nunca voy a cambiar”.

A 20 años de su excarcelación y de su regreso a la patria, Dylcia Pagán se reafirma en su ser revolucionario y en que es un honor decir que fue miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). En esta ocasión CLARIDAD entrevista a Dylcia, quien nos comparte sus reflexiones desde ese momento de su llegada en septiembre del 1999. Con sus expresivos ojos nos cuenta:

“De ese día nunca me olvido porque regresé con mi hijo, con los compañeros que hicieron el documental, La doble vida de Ernesto Gómez Gómez. Entonces, cuando el avión aterriza en Puerto Rico, el capitán dice: ‘Por favor quédense todos sentados’. Y yo me dije: ¿Que irá a pasar? Yo pensé salir del avión , me tiro por ahí y alguien estará ahí, y escucho que dicen: ‘Dylcia Pagán y su grupo, por favor, vengan adelante’. Y me dije: ¡Oh, shit!… y cuando abrieron la puerta, está mi mejor amiga y otros amigos, y cuando salgo había flores”.

Describió el momento como uno increíble, ya que además de encontrarse con amigos y familiares que hacía años no veía, también se topó con algunos de los compañeros de lucha, con los cuales se supone no podía tener contacto en esos momentos por condiciones de la excarcelación, así que el saludo tuvo que ser a la distancia y con la mirada.

Pero una de las escenas que más atesora fue cuando en un momento que estaban esperando para salir al público, “Miro hacia adelante y está Clarisa (hija de Oscar López) abrazándose con mi hijo y el hijo de Papo Segarra, Ramoncito. A mí se me fue el mundo, ellos abrazándose, dándole felicidad a mi hijo, pero sus padres no estaban ahí. Luego, cuando abrieron esas puertas y salimos allá afuera, fue un momento tan increíble de mirar. ¡Todo ese pueblo que estaba ahí!”

Sobre los primeros años expresa que los primeros cinco fueron momentos de celebración, de llorar con alegría, de encontrar una patria que hacía 20 años que no veía. Aunque nacida y criada en Nueva York, específicamente, en El Barrio, dice que de joven cineasta, venía dos o tres veces al año a hacer algún trabajo de televisión o de investigación. Recuerda que al tercer fue a visitar a su familia a Guánica, en donde encontró una mesa llena de serenata de bacalao con viandas que le preparó una de sus primas.

“Llegamos en septiembre. Yo cumplo el 15 de octubre, y tener mi cumpleaños en la tarima del Festival de CLARIDAD, eso fue algo espantoso (quiere decir fantástico) me acuerdo de cómo Elliott y Carlos (se refiere a Elliott Castro y a Carlos Gallisá) hicieron para separarnos en la tarima. Luisito(se refiere a Luis Rosa, otro exprisionero) me tocó la conga, pero Andy Montañez me sacó a bailar. Cuando me tocó hablar, ¡hubo un silencio..! Fue un momento tan increíble, con ese pueblo allí cantándome feliz cumpleaños. Eso nunca se me olvida”.

Después de ese primer Festival, Dylcia acompañó por tres años a Elliott como animadora en el Festival de CLARIDAD.

¿Cómo te integras al país, al trabajo?

Entre sus múltiples habilidades esta el hacer artesanías. Foto: Alina Luciano CLARIDAD

“Pues yo me integré. Estaba lista, yo sabía. Yo entré libre y salí más libre. Estaba lista para llegar a la sociedad. Lo más que me encantaba era que aquí en las tiendas tocaban música de aquí”.

Dylcia Pagán reconoce y agradece el apoyo y la solidaridad que recibió de un nutrido grupo de personas comprometidas que le apoyaron tanto en términos afectivos como económicos. “Lo más importante para mí fue encontrar una gente, una familia que me adoptaron, que me hicieron parte de sus familias. Yo me sentí que vine de un sitio pa’ otro, pero con familia”.

Añade que se adaptó porque quería adaptarse y que estaba lista, ya que no sentía que ella fuese diferente. Lo más difícil fue no poder ver a su comadre, la también exprisionera política Carmen Valentín. No fue hasta pasado el primer año que el oficial probatorio les dio permiso para pasar las Navidades juntas.

El periodo de seis años de probatoria le afectó su estabilidad para trabajar. Considerada la primera mujer realizadora del cine puertorriqueño, al salir de prisión, aunque recibía invitaciones de trabajo, estas había que someterlas a aprobación a Washington: “Si les daba la gana, me cambiaban el horario; estaba como desbalanceada. Fui a Nueva York después de un año y medio, por 22 días”. Al integrarse a la isla trabajó por un tiempo con Paradiso Films, fue productora y asistente de fotografía de Farrique Pesquera y directora de desarrollo de páginas en la Web, para lo cual aprendió en dos semanas a usar computadoras.

Hace unos meses la patriota cineasta recibió en su casa en Loíza la visita del director de cine Spike Lee, por medio del artista Tuper Gourth, a quien ya conocía desde su trabajo en Nueva York. Estando en la sala de su casa —narra Dylcia—, Spike se sienta a mirarla, atento, tratando de recordar dónde la había visto antes. Cuando Tuper le dice que ella es Dylcia Pagán, quien hizo el documental de Gómez Gómez, a Spike se le abrieron los ojos y le dijo que si ella no hubiese ido a la cárcel hubiese sido la Oprah Winfrey de Puerto Rico.

Dylcia comenzó su carrera como directora de cine en el 1969, trabajo que tiene limitado en estos momentos: “Para mí, trabajar en los medios aquí es bien difícil. Voy a ser bien honesta, no es la calidad que yo estoy acostumbrada. Además la gente se cree que porque estuve en la cárcel a mí se me olvidó lo que yo sé hacer”.

De ahí que se haya esforzado durante todos estos años en hacer trabajo independiente. Entre ellos, hace 14 años, trabaja en un documental sobre la vida de las patriotas nacionalistas Blanca Canales, Lolita Lebrón, Carmín Pérez, Isabel Rosado y Doris Torresola. El segmento que está pendiente de realizar es el de Blanca Canales en Jayuya. Filmó un documental sobre mujeres pintoras y uno sobre los Macheteros y el documental Dos héroes, sobre Carlos Alberto Torres y Oscar López. Este documental lo logró realizar antes de que los compañeros fuesen excarcelados.

“Te quiero decir algo bien importante. Dondequiera que yo he hablado en Estados Unidos, parte de lo que yo hablo es del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos y de la campaña de excarcelación de Carlos y Oscar”.

Volviendo al tema del cine en Puerto Rico, Dylcia expresó que el campo es difícil, pero reafirmó su confianza en los jóvenes: “Yo creo que ahora mismo tenemos los jóvenes que se están estableciendo; pero es difícil. Cuando se está enfocado en lo que se quiere, es difícil establecer una compañía de cine, como por ejemplo Sandino Films, como teníamos en Puerto Rico, porque la comercialización es mucha. A la gente se le olvida la importancia de que su producto tenga esencia, enfocarse en lo que es importante. Cada vez que les hablo, y casi todos tienen estudios universitarios, les digo que cuando yo empecé mi carrera en el 69, no había las cámaras. Costaban $80 mil. Hoy día ustedes tienen todo ese equipo. Empiecen a filmar la realidad de ustedes, eso es documentación, porque la vida ha cambiado. El ojo de los jóvenes es lo visual”.

 

“Tenemos que mirarnos nosotros y mirar la realidad. A esos jóvenes hay que dejarle espacio, hay que pasar la batuta.”

Por su confianza en los jóvenes trajo a la atención el movimiento de protestas de este verano del 2019, y la participación destacada de estos: “Tenemos que mirarnos nosotros y mirar la realidad. A esos jóvenes hay que dejarle espacio, hay que pasar la batuta. Este es el momento en que podemos sentarnos y dejar a esta juventud, que es brillante porque tiene principios. La realidad de Puerto Rico es diferente y los jóvenes están dispuestos (as), si no estuvieran dispuestos, no hubieran hecho lo que hicieron este verano”.

La mujer revolucionaria no dejó pasar por alto el tema de la violencia y las manifestaciones:

“Yo creo que el pueblo tiene que entender que para mí es un honor decir que fui miembro de la FALN. Las acciones políticas militares se hicieron en su momento histórico, y eso no es violencia. Eso es una respuesta a la violencia que el imperio yanqui ha cometido contra nuestro pueblo. Y aquí estos jóvenes se portaron increíble; no hubo malas palabras, uno que otro carajo, y uno habla del espíritu, que le sale a uno. Y en estas circunstancias hay que enseñar esa furia que nosotros aguantamos adentro. Y lo vimos en esa marcha”.

Dylcia exhortó a todos los dirigentes de las organizaciones independentistas a unirse y pasar la batuta a los jóvenes:

“Yo no creo en las elecciones. Aquí, nunca van a cambiar esta patria; pero sí podemos unirnos y permitir, y darles nuestras experiencias. Pero dejemos que ellos creen un paso nuevo para la independencia de Puerto Rico. Y lo podemos hacer. Definitivamente, yo no tengo duda de eso”.

La también artesana dedicada a tallar rostros de reinas y cacicas en higueras —las excepciones han sido los rostros de Hugo Chávez y Fidel Castro—, aspira a filmar un documental de la historia oral del pueblo de Loíza, donde reside hace ya 19 años:

“Loíza celebra 300 años de su historia, y este es el momento. Loíza no es solamente bomba y plena. Tiene una trayectoria de ocho generaciones. Loíza es los terrenos de los compañeros negros después de la supuesta abolición de la esclavitud, porque el racismo todavía existe en Puerto Rico”.

Para este trabajo tiene ya algún pietaje del asesinato de Adolfina Villanueva, un documento de la primera niña esclava, que se vendió cuando solo tenía ocho años. Además tiene el sueño de poder hacer la vida de don Pedro Albizu Campos.

“Hay muchas cosas que quisiera hacer. Trabajo en mi primer libro, Guiada por el amor, cuentos de gente en mi vida antes y después de la excarcelación. Creo que es importante que la gente entienda que nosotros hicimos lo que hicimos por amor a la patria. Y como decía el Che, el revolucionario verdadero, la base es el amor”.