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“Al ritmo que vamos no será hasta el 2023 que se vacune el 85% de la población”

 

CLARIDAD

cccotto@clarridaddpuertorico.com

Al ritmo que va el proceso de vacunación contra el coronavirus en Puerto Rico, no será al menos hasta el 2023 en que se logre la llamada inmunidad de rebaño o inmunidad de grupo, por lo que es necesario que se sigan haciendo las pruebas para detectar a las personas contagiadas y que se continúen practicando las medidas de prevención.

De acuerdo con los datos del Departamento de Salud de Puerto Rico (DS), al 5 de enero del 2021, el número de casos de contagio confirmados era de 74,458, con 4,861 casos probables, 57,221 casos sospechosos  y 1,562 muertes.

En entrevista, la doctora en epidemiología Cruz Nazario reiteró el señalamiento de que tras un año del curso de la pandemia en la isla la información que ofrece el DS siempre está atrasada y filtrada, por lo que se hace difícil interpretar la información.

“Ahora mismo, esos 74 mil casos son por prueba molecular, que es la prueba que confirma que la persona en ese momento está infectada. Ahora, si se le suma que 57,200 y pico en algún momento estuvieron infectadas, ya sube el número. En Puerto Rico en algún momento hemos tenido 136 mil a 140 mil personas que tienen o han tenido Covid-19. Eso es muchísimo, altísimo. Eso lo que implica es el fracaso del Departamento de Salud y del Gobierno de Puerto Rico en controlar la pandemia”.

La profesora del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico subrayó que hay evidencia científica de que la pandemia se puede controlar sin vacunas, y hay países que así lo han hecho, por ejemplo, Singapur.

Singapur es una isla similar a Puerto Rico, con el doble de nuestra población (un poco menos de 6 millones) en toda la pandemia, que empezó primero que en Puerto Rico, han detectado 58 mil casos con pruebas PCR. Mientras, aquí hemos acumulado 74 mil casos confirmados.

“Eso para mí es importante, porque refleja que tenemos una gran incapacidad en controlar quién entra en nuestro país, cómo se hacen las cosas, cuántas pruebas se hacen. Todo eso lo decide Estados Unidos y aquí se obedece”, denunció con énfasis.

Para ella, los datos de diciembre no sirven para nada debido a que en las últimas semanas de diciembre hubo un descenso de un 75% en las pruebas moleculares; es decir, no se hicieron. Indicó que esto quiere decir que si no se hacen pruebas la persona que está positivo, pero asintomático, a menos que le dé la enfermedad a tal nivel que requiera un hospital, no se sabe que tiene el virus. Eso lo que refleja, añadió, es que solo se está haciendo la prueba a los casos con síntomas, cuando quien contagia, quien propaga el virus en la comunidad no son las personas con síntomas, sino que quienes propagan el contagio a nivel de la comunidad son las personas que están positivo y no lo saben porque no hay pruebas para hacerle.

“Lo más sorprendente de esta comparación es que nosotros en el día de ayer teníamos sobre 1,500 muertes, en Singapur las muertes acumuladas por Covid son 27”.

La profesora Nazario puntualizó que desde el inicio de la pandemia un primer paso que se debió tomar fue hacer la prueba a todo el mundo. Además de eso, se necesitaba tener control de quién entraba al país y quién no. En esa línea también criticó la conducta del DS de seguir las recomendaciones que impone el CDC (Centro para el Control y Desarrollo de Enfermedades de EE. UU.), el cual fracasó de manera crasa al principio de la pandemia haciendo unas pruebas moleculares que no servían. Hizo la salvedad de que en el CDC hay científicos excelentes, pero que fue la dirección “lo que no “servía”.

Una vez más, insistió en la importancia de hacer las pruebas adecuadas. Cuando se va a hacer una prueba siempre se debe preguntar dónde se estuvo,  con quién, etc. A partir de ese momento, entre el día que se infecta a 14 a 21 días después se puede saber si la persona estuvo infectada. Pero después de ese tiempo, si la enfermedad no fue severa, entre esos 14 a 21 días el cuerpo empieza a desarrollar los anticuerpos para combatir la enfermedad. Es lo que pasa con cualquier otra enfermedad infecciosa. Tan pronto el cuerpo se da cuenta de que hay un antígeno que no debe estar ahí, empieza a desarrollar el armamento para combatirlo. Entonces, cuando se comienza a tener los antígenos para combatir el virus, la prueba molecular no da positivo.

La prueba que dijo tiene que hacerse es la de anticuerpos, que es la que va a decir que se tuvo Covid, pero el cuerpo desarrolló todos los anticuerpos para combatirlo. Es ahí que la persona deja de tener los síntomas y, en teoría, deja de ser contagioso.

“Así que no tenemos que estar en cuarentena la vida entera. Lo que tenemos es que pensar que si hacemos la identificación de todos los que estuvieran positivos en un momento dado y los hubiéramos encerrado a ellos, los demás estaríamos felices de la vida”.

¿ Debemos seguir con el encierro?

“El problema es que no está funcionando. El encierro que funciona es cuando todo el mundo se queda en su casa. Si todo el mundo se queda en su casa, que fue lo que pasó en marzo, no hay nadie circulando con el virus, contagiando a otros con el virus, porque está pasando los 14 días en su casa. Pero ahora mismo hay que cuestionar el encierro”.

Afirmó que los encierros que se están teniendo no funcionan y la evidencia de que no funcionan es que ha habido un aumento de casos. “Tenemos una tercera ola, tenemos más casos que nunca. Durante noviembre tuvimos 650 casos nuevos al día, eso es evidencia de que lo que estamos haciendo no funcionan”.

La apuesta a la vacuna

Para conocer la realidad de la pandemia aun cuando ya se esté en el proceso de vacunación se deberían estar haciendo más de 10 mil pruebas PCR al día. Esto debería ser así porque no es hasta que se administra la segunda dosis de la vacuna y han pasado entre dos a tres semanas después de la segunda dosis que la persona está protegida. Todavía una persona se puede contagiar si se para frente a alguien que esté positivo y no tenga la mascarilla, esté muy cerca o en un sitio muy aglomerado.

La doctora Nazario recalcó que aunque las personas se ponga la vacuna tienen que seguir con todo el protocolo de prevención hasta tanto el cuerpo haya desarrollado la inmunidad. “Es una forma artificial de que el cuerpo reconozca que tiene que desarrollar los anticuerpos para combatir el virus. Así que hasta tanto y en cuanto el cuerpo no haya desarrollado esos anticuerpos hay que seguir protegiéndose”.

Además, no todas las personas desarrollan el sistema de protección. En la vacuna del COVID ese porciento es aparentemente bien bajo, de entre un 5 % a un 15 %, dependiendo de cuál sea la vacuna.  Es decir, que la persona que se vacuna no sabe si va a estar entre el 95 % al que la vacuna le va hacer efecto o en el 5 % que no le va hacer efecto.

“Por lo tanto,  hay que seguir sin bajar la guardia hasta que no se logre la cantidad de personas que no son contagiosas, que son el 85 %. Antes era el 75 % el que debería estar de alguna manera no susceptible a enfermarse. Ahí es cuando se dice que hay inmunidad de grupo”. Nazario trajo a la atención que el director del CDC, Anthony Fauci, dijo que los vacunados tendrían que ser el 85 % porque la COVID es un virus muy contagioso.

En el caso de Puerto Rico, para tener ese nivel de inmunidad de grupo habría que vacunar a 2,550,000 personas. Y se tendrían que vacunar dos veces. Es decir, Puerto Rico necesita 5,100,000 dosis de vacunas si es que se quiere que la vacuna sea lo que proteja a toda la población. Ahora mismo, lo que se trae a la isla es entre 30 mil a 40 mil dosis de vacunas. A razón de ese número de vacunación a la semana, no será hasta el 2023 que se haya vacunado al 85 % de la población.

“Tenemos que ser realistas. No se puede depender de la vacuna para controlar la pandemia. A ese ritmo de 40 mil personas por semana, eso no se va a lograr. Creo que lo que va a pasar es que eventualmente se debe seguir las reglas”.

La doctora Nazario apeló una vez más a que las personas se hagan la prueba para detectar sin están contagiados y a que sigan practicando las reglas del uso de la mascarilla, el lavado de manos y evitar la aglomeración.

“No hay que desesperarse. Hay que seguir manteniendo las reglas para protegernos. Tenemos que seguir protegiéndonos nosotros.  No piense que la vacuna lo va a proteger de inmediato. La vacuna se tarda en tener su efecto a nivel del individuo y se va a tardar muchísimo más en tener un efecto a nivel de la comunidad. O sea, no baje la guardia, la protección la tenemos nosotros en las manos. Podemos salir de esta y vamos hacerlo si seguimos cuidándonos. Hay que cogerlo de forma positiva, pero no va a ser por arte de magia”.

 

 

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