Asesinatos impunes: No más excusas

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertooricco.com

 

“Fue una experiencia fuerte de la que todavía no me recupero del todo”.

Si a las víctimas de delito la pretensión de aplicar de manera retroactiva la norma de que las decisiones por jurado sean por unanimidad les provoca angustia, perturbación e indignación, ¿cuánto más pueden sentir aquellas personas cuyos casos nunca han sido resueltos por el llamado sistema de justicia?

A Margarita Castellano le mataron a su segundo hijo el 28 de mayo de 2016.  “Las circunstancias todavía no están claras. Él salió un viernes en la noche y no regresó. Aparentemente, lo cogieron unos individuos del barrio donde yo vivo  y lo asesinaron”. La voluntaria de la Alianza para la Paz (ALAPAZ) prefiere omitir el sector donde vive por razones de seguridad.  Hasta el día de hoy, prosiguió, no se ha procesado a nadie. Según denunció, el agente de la Policía que investigó el crimen le dijo en una ocasión que “el caso está resuelto; pero no ha habido arresto”.

Las explicaciones, o mejor dicho las excusas, que Castellano reveló le dio el agente del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Carolina de por qué no arrestaban al responsable, aun sabiendo quién era, fueron desde que el principal sospechoso estuvo preso por otro delito y lo habían dejado en la libre comunidad hasta que estaba esperando que la persona confesara.

Margarita Castellano le llevó a la Policía una confidencia de que las personas que mataron a su hijo, en el momento, le tomaron su teléfono,  llamaron al padre de un amigo de este y le dijeron que estaba vivo. “Pero no pasó nada, como pasa normalmente en este país con la justicia. La Policía tardó tres meses en rastrear el teléfono”.

Hace más de dos años que nadie de la Policía se comunica con ella. Atribuye a su participación en algunos medios denunciando el proceder del CIC el que la fiscalía se haya molestado, por lo que nunca ha podido tener una reunión, aun con la intervención de ALAPAZ.  A su hijo de 33 años, el cual dejó un hijo pequeño, lo dejaron tirado en un pastizal en Canóvanas. Estuvo dos días buscándolo. Se sabía dónde lo habían asesinado porque se corrió la voz. De los responsables, el sistema de justicia no parece saber nada.

El asesinato de su hija, el dolor que arrastra esta experiencia al afrontar la pérdida y el enfrentarse al sistema motivó a Mayra Rivera a fundar ALAPAZ. Su hija fue asesinada el 22 de junio de 1998 en una discoteca en San Juan.

Las excusas que denunció le ha dado la Policía para todavía no hallar a los responsables son varias. La primera fue que iba a ser un delito muy difícil de esclarecer porque no había testigos. “Eso pasó en una discoteca y había empleados. Es parte de lo que sucede con muchos delitos, que desde el primer momento que la Policía tiene que investigar, no lo hace correctamente”. Le siguió la excusa de que las cámaras del lugar estaban dañadas. “Esa versión la cambiaron como tres a cuatro veces. Y lo otro, de los empleados, la historia que me llegó fue que había unos bouncersen la discoteca que habían tenido un problema con unas personas en el lugar y que por eso fue que dispararon”. Otra de las excusas fue que el dueño de la discoteca dijo que él no tenía los nombres de las personas que estaban trabajando ese día porque se contrataban por apodo, que no era una nómina en sí, y que él no los conocía, no sabía dónde conseguirlos, por lo que no los podían identificar y entrevistar.

Rivera expuso que su teoría es que los bouncerseran policías y  que lo que hicieron fue protegerlos porque todavía no se permitía que estos tuvieran otros trabajos.  Lo último que le dijo la Policía fue que habían recibido una confidencia de que a la persona que había matado a su hija lo habían matado y que por eso no iban a investigar más.

“O sea que la persona que ellos no saben quién fue, saben que murió”, expresó.  Añadió que hace tres años hizo una gestión por conocer sobre el caso desde ALAPAZ y le dijeron que no sabían dónde estaba el expediente.

¡No más excusas!Bajo esta consigna, desde hace unos años ALAPAZ lleva a cabo una manifestación frente al Cuartel General de la Policía en la fecha del Día de las Madres, para demandar que la Policía asuma una postura más responsable y profesional en las investigaciones.

Por casos como el de Castellanos y el suyo es que Rivera se reafirma en su rechazo a que una persona ya convicta pueda pedir un juicio nuevo. “Ante la persona que ha sido declarada inocente, la víctima se queda con su dolor para toda la vida. Y contra el violador que salió absuelto, la víctima no tiene cómo pedir un juicio nuevo, porque el derecho lo tiene el acusado, no la víctima. Así que no vamos a remediar esto haciendo retroactivo el juicio por unanimidad. No vamos a reparar con eso todos los errores. Es que se estarían violando los derechos de las víctimas.  Ahora las mayorías no son válidas. Para quien único no cuentan es para el delincuente que comete un delito”.