Cándida Cotto: “Trabajar en CLARIDAD ha sido mi manera de luchar”

Por Gabriela Ortiz Díaz/Especial para CLARIDAD

El semanario CLARIDAD cumple 60 años de fundación. De esos, Cándida Cotto Hernández ha estado presente 26 como periodista. Aunque en entrevista reveló que le hubiese encantado dedicarse profesionalmente a cantar y bailar, también reconoció que desde pequeña le ha gustado escribir. 

Su carrera académica está formada por un bachillerato en Trabajo Social y una maestría en Periodismo, ambos títulos obtenidos en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras (UPR-RP). Antes de comenzar la maestría, había trabajado tres años como trabajadora social, pero al parecerle una profesión muy fuerte emocionalmente, decidió estudiar Periodismo y relacionarse con un oficio que había acariciado desde niña, cuando leía las ediciones del periódico El Mundo que soltaba su papá, un empleado de farmacia “muy educado, aunque no tuviera estudios formales”. 

Confieso que me alegré mucho cuando la directora del periódico, Alida Millán, me asignó que entrevistara a Candi, como le decimos, con motivo de esta celebración. Sería – fue – una conversación entre dos miradas distintas: la mía, reportera de un par de años de experiencia en este semanario, y la de ella, que ejerce el oficio hace más de dos décadas. 

En 1985, luego de dos años como reportera colaboradora, se formalizó su trabajo en el periódico. Desde el 1999, tras varios años de interrumpir su trabajo en CLARIDAD para impartir clase en varias instituciones universitarias y fungir como productora y reportera de Radio Universidad, Cándida ha figurado constantemente como periodista del semanario. 

Cándida Cotto Hernández: Lo primero que escribí para CLARIDAD fue un reportaje sobre niños sordociegos. Antes no había escrito en otro medio. El desempeño periodístico lo comencé aquí tras terminar la maestría en Periodismo en la Escuela de Comunicación Pública (COPU) de la UPR-RP. En ese momento, trabajaba junto a Elliott Castro, Marcos Pastrana, Graciela Rodríguez Martinó, Manolo Coss. Como ahora, cubría todos los temas, pero específicamente reportaba para las sesiones de Comunidad y Capitolio. 

Yo creo que lo más importante que cubrí en ese tiempo fue el acontecimiento de los arrestos a los macheteros el 30 de agosto de 1985, que ocurrieron precisamente el fin de semana que se celebraba el Festival de Apoyo a CLARIDAD de ese año. Ese fue un fin de semana en el que los independentistas no dormimos entre el festival y los arrestos. 

El acercamiento para trabajar en el periódico por primera vez me lo hizo Luis Fernando “Peri” Coss en COPU. Aunque yo no estaba ligada al Partido Socialista en la Universidad, sí compartía con Coss porque participábamos en las actividades que se daban en la Universidad a favor del independentismo, particularmente en la huelga del 1981. 

Gabriela Ortiz Díaz: ¿Cómo era trabajar en el periódico antes? 

Antes trabajaba más gente en el edificio de la parada 26 en Santurce. Teníamos compañeros fotógrafos todo el tiempo con nosotros como Freddy Toledo, Johnny Ibañez, Wilín Rodríguez. Tomaba más tiempo preparar el periódico. Se escribía a maquinilla. Recuerdo que Ricardo Alcaraz, que era artista gráfico igual que Carlos “Ito” Aponte y Pablo García, me llamó para darme el emplanaje de mi primera nota. ‘¿No vas a guardar la primera nota que escribes?’, me preguntó’”. 

Un cierre significaba amanecerte en la oficina hasta las 3 o 4 de la mañana. El compañero periodista que estuviera encargado del cierre junto al director, se tenía que quedar hasta la madrugada. 

¿La diferencia en cantidad de personal ha afectado el impulso o calidad del periódico? 

En el 1999 éramos alrededor de 20 empleados. Ahora, el grupo es de casi la mitad. Un aspecto que tenemos que reconocer es que, a pesar de la reducción de personal a casi el 50 por ciento, el periódico continúa saliendo. 

Siempre hace falta gente para la redacción. Yo creo que nadie compra un periódico para leer a una sola persona. Si alguien estudia bien CLARIDAD, tiene diferentes perfiles dependiendo del personal con el que cuenta en determinado momento. Creo que el valor de CLARIDAD siempre ha sido la capacidad de tener colaboradores. Eso definitivamente le impone unas variantes: algunas veces encuentras más noticias, otras, más análisis. 

¿Cómo ha sido tu experiencia en CLARIDAD a lo largo de estos 26 años? 

En términos de mi trabajo, salir a la calle a cubrir, toda mi experiencia en CLARIDAD ha sido buena. Lo que sí ha pasado a veces es que no me quieren atender o que llamo muchas veces a alguna fuente sin recibir respuesta. Sin embargo, para mí esas han sido experiencias buenas porque de alguna manera quiere decir que respetan mi trabajo. 

Yo creo que he tenido la oportunidad de ser yo escribiendo. Si a uno le gusta escribir y siente empatía por lo que escribe, lo hace con menos presión, porque la realidad es que da trabajo escribir sintiendo la presión del tiempo y manejando temas arduos. Primero tengo que entender el tema para poder redactar para el público. 

Por otro lado, tener el sello de que es un periódico para intelectuales ejerce presión a la hora de redactar. En las conferencias de prensa todo el mundo espera que yo haga las mejores preguntas y las más atrevidas. 

¿Antes era más difícil salir a la calle a reportear y darle seguimiento a la noticia?

Yo creo que sigue siendo igual. Por lo que representa el periódico, siempre hay peligro. Puede ser que ahora sea un poco menos porque hay que reconocer que las nuevas generaciones no tienen tanto prejuicio como antes en cuanto a lo que significa CLARIDAD. 

Tengo que destacar que, en esta sociedad en la que estamos, con sus limitaciones democráticas, ha habido un espacio que nos ha permitido desarrollarnos. Antes había un ataque físico y económico, y ahora continúa el económico, pero hay que reconocer que ha existido el espacio. 

En aquel entonces, había un activismo más fuerte. Luego se han bajado las aguas y llegamos a este momento, pero el periódico siempre ha sido el mismo. 

¿Qué haces como periodista para irte actualizando sobre los temas y conceptos difíciles de manejar?

Hay más facilidades para educarse. Antes uno se tenía que leer un libro de determinado tema, ahora se puede ir a alguna conferencia que ofrezcan organizaciones como el Centro para la Nueva Economía para aprender sobre temas arduos. 

Para que la gente sepa el trabajo que hay detrás de lo que lee publicado, ¿cuánto te tardas redactando un artículo? 

Todo un día de trabajo, por ejemplo, dependiendo del tema. Es un ejercicio dual de redactar y analizar, y al CLARIDAD ser una publicación semanal, hay que buscar un ángulo y una fuente que no aparezca en otros medios. Las fuentes sí que da trabajo conseguirlas. Pienso que el trabajo más difícil para un periodista es lograr que las fuentes confíen en ti. Eso toma tiempo. 

¿Qué sientes al ver que has crecido y madurado dentro del periódico y que eres parte de esta celebración de los 60 años de fundación? 

Ha sido bueno porque esto me ha dado una buena vida. Le ha dado sentido a mi vida. Trabajar en CLARIDAD ha sido mi manera de luchar. 

Candi Cotto, Manolo Coss y don Rafael Cancel Miranda en la oficina de CLARIDAD en la Pda. 26 1/2.

¿Qué piensas de tener la oportunidad de relacionarte de cerca con gente importante para la izquierda del país? 

Cándida: Esa es una de las cosas que una disfruta, de los beneficios. De otra manera, una hubiese sido cualquier admiradora más. Esa es una parte muy bonita de este trabajo. Si tú valoras eso, no te da con buscar trabajo en otra parte. Puedes buscar sustentar tus ingresos con otra actividad afín, pero es que la experiencia cultural y política aquí, si a ti te gusta, te va a hacer sentir bien porque la vas a tener de cerquita. 

A través del trabajo en CLARIDAD, he conocido a doña Isabelita Rosado, Lolita Lebrón, Rosa Collazo, Pepe Sotomayor, Rafael Cancel Miranda, Oscar López, Juan Mari Brás, Noel Colón Martínez, Carlos Gallisá, Loyda Figueroa, Blanca Canales, que, de hecho, es un recuerdo bonito el haberla entrevistado. 

Finalmente, ¿has vivido victorias como periodista de CLARIDAD? 

Sí. La salida de los prisioneros (as) políticos (as), la de Oscar López Rivera, el hecho de que Filiberto haya triunfado en el juicio que le hicieron aquí, la derrota de Romero Barceló, cada vez que CLARIDAD saca una portada que tiene resonancia a nivel de Puerto Rico, como las de Vieques.