Cartas: Nuestras Playas 

 

¿Quién le otorgó el derecho sobre el viento y el mar? El condor vuelve a emprender en contra de la Isla que le vio nacer. ¿No le es suficiente con el detrimento causado por su inhabilidad de regir con buena intención y noble causa? Todo parece indicar que su motivo ulterior es garantizar el patrocinio de sus partidarios para culminar con diluir la esperanza, que aún alberga en los valles y las quebradas de nuestra Cordillera. ¿Acaso no es suficiente con el despliegue de ineptitud evidenciado en los “atentados” en contra su Pueblo?

¿Será posible “apropiarse” de sus mares-de las aguas que ciñen? Roy Brown, en Seattle nos recuerda, “cómo vender el cielo –idea extraña –vender la frescura del agua, toda la tierra sagrada.” Irónico, que ahora quieran lucrarse de sus mares, de sus playas y de sus palmares. Nuestras playas no se ofrecen a ningún postor, nuestras playas son un tesoro de incalculable valor. Ahí van plasmadas las memorias de nuestra infancia, acompañados por nuestros familiares y la mesa de dominó. Nuestros ideales no están en venta, nuestra conciencia no será subastada a ningún licitador. 

©Martin D Angelus [2019]

Juana Díaz, Puerto Rico