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Celebremos la Navidad con Love Actually

 

En Rojo

 

Creo muy poco en películas de ocasión—Navidad, St. Valentine, Semana Santa, Halloween—porque en general su único propósito es hacer dinero por presionar las teclas conocidas con poca preocupación por su calidad. Pero, para mi, Love Actuallydel 2003 (director y guionista Richard Curtis), producción de la exitosa casa productora Working Title, es y no es sobre la Navidad, pero sí es sobre el afecto generado en múltiples personas tan diferentes y al parecer inconexas. Todos los personajes comparten el lugar, Londres, y la época: cinco semanas antes de la Navidad. Comparto en esta ocasión como último escrito de cine del año la versión revisada de Love Actuallypublicada originalmente en la edición de CLARIDAD del 18 al 24 de diciembre de 2003.

Elenco:

Bill Nighy (Billy Mack)

Gregor Fisher (Joe)

Colin Firth (Jamie)

Lucrecia Moniz (Aurelia)

Liam Neeson (Daniel)

Thomas Sanster (Sam)

Emma Thompson (Karen)

Alan Rickman (Harry)

Heike Makatsch (Mia)

Kris Marshall (Colin)

Martin Faceman (John)

Joanna Page (Judy)

Chiwetel GJofor (Peter)

Andrew Lincoln (Mark)

Keira Knightley (Juliet)

Hugh Grant (Prime Minister)

Martine McCutcheon (Natalie)

Billy Bob Thornton (Presidente de Estados Unidos)

Laura Linney (Sarah)

Rodrigo Santoro (Karl)

Michael Fitzgerald (Michael)

He incluido a casi todos los personajes que componen un lazo de amor en este hermoso y sensitivo filme del escritor de Four Weddings and a Funeral(1994) y Notting Hill(1999) porque cada historia tiene un encanto y algunas de ellas son sencillamente excepcionales. Además, Richard Curtis ha logrado reunir un grupo de actores que parecen colaborar y complementarse en vez de tratar de ser el centro de atención, lo que suele suceder en filmes de Hollywood con múltiples actores conocidos. La excepción a esto, por supuesto, es Robert Altman (Short Cuts, Gosford Park, A Prairie Home Companion). El narrador es el Primer Ministro del Reino Unido quien en la escena de apertura comenta cómo el cinismo y la indiferencia parecen haberse apoderado de nuestro presente, lo que los estudiosos señalan como la falta de amor entre los seres humanos. La voz narrativa contradice esto al declarar que rehúsa aceptar ese derrotismo mientras aparecen las imágenes visuales y sin sonido en el aeropuerto de Heathrow de todo tipo de parejas y grupos abrazándose y abriendo espacios para los que llegan por primera vez o nuevamente a sus vidas. Esta primera escena nos demuestra el talento de este escritor de captar nuestra atención y ubicarnos en el espacio creado para desarrollar sus historias.

Curtis nos presenta personas con relaciones conflictivas que solamente necesitan hablar claro, tomar decisiones y asumir responsabilidades para llegar a un nuevo entendimiento. Pero esto es precisamente lo que muy pocas veces sucede. Love Actuallyes una historia de posibilidades no de “happy endings”. Es también una de esas comedias “románticas” a las que Curtis nos tiene acostumbradas. Por eso comenzar con el personaje de Billy Mack—un doble de Mick Jagger y sus flacos y decrépitos Rolling Stones—cantando un jingle que encuentra ridículo, pero que acepta hacerlo para salir del anonimato, es genial. Jamie es el esposo fiel y muy cuidadoso de su relación que es engañado por su esposa con la complicidad de su propio hermano y el resto de su amorosa familia. Su escape será refugiarse en la campiña francesa. La historia más triste es la de Daniel, quien ha perdido a su tan querida esposa y no sabe cómo comunicarse con su joven hijastro. John y Judy se conocen en su lugar de trabajo: como stand-ins en un filme porno, mientras Peter y Juliet en una boda multirracial, pero Mark no parece aceptar que ya no podrá compartir con sus amigos como lo hicieron antes. Karen y Harry parecen ser una pareja muy acomodada a ser precisamente eso: una pareja que disfruta de estar juntos y compartir el diario vivir. Pero qué hacer cuando esa satisfacción tan solo la siente uno de ellos. El PM, soltero, apuesto y maduro, se siente enormemente atraído por una de sus asistentes (la encargada de servir el te y llevarle la correspondencia). Pero cómo balancear su responsabilidad de hombre de estado con una atracción genuina hacia alguien sincera y terriblemente humana tanto por su fortaleza como vulnerabilidad. Y está Sarah, perdidamente enamorada de Karl, pero sin atreverse a demostrar sus sentimientos, con un sentido de responsabilidad hacia su hermano que prevalece en cada momento.

 

Hay escenas que no se borran de la memoria por su intensidad y excelente actuación: el PM sintiendo la música y bailando en su particular estilo por 10 Downing St.; Billy Mack aceptando que la amistad es más importante que una noche pasajera de sexo, licor y drogas; Mark aceptando que la amistad será victoriosa cuando el amor parece imposible; Daniel instando a Sam a amar aunque toque piso en el proceso; Karen simulando que la infidelidad de su marido no puede dañar la gran noche de Navidad de sus hijos; Sarah ofreciéndole a su hermano el amor que le brinda paz y esperanza. ¡Y el excelente escogido de piezas musicales para cada segmento!  A despedir este año turbulento y dañino con Love Actually.

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