Cerdos se adueñan de las calles

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

Como si no fuese suficiente tener que manejar la crisis de la pandemia que provoca el coronavirus, los residentes de las comunidades que bordean el caño Martin Peña continúan lidiando con los cientos de cerdos vietnamitas que han invadido sus patios, sus calles, las riberas del caño y los espacios baldíos.

“Nosotros llevamos desde el 2018 al 2019 tratando de resolver el problema de los cerdos en nuestra comunidad” expresó Iris Rijos, presidenta de la Junta de Vecinos de la Comunidad Buena Vista, en Hato Rey. Aunque la presencia de estos animales data de mucho antes de esa fecha, narró que durante ese año lograron que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, siglas en inglés), junto al Departamento de Agricultura de Puerto Rico iniciara un programa para remover los animales de las comunidades. Pero a finales del 2019 esa iniciativa se frustró. Según les informó el  USDA, los fondos se le terminaron y no tenían personal para continuar.

Iris Rijos,portavoz comunidad Buena Vista. Fotos Alina Luciano/ CLARIDAD

El proyecto, indicó Rijos, llegó a remover alrededor de 800 cerdos de toda el área en las ocho comunidades del Caño, especialmente en Cantera. Esta cantidad no representa una cifra suficiente cuando en Buena Vista nada más había alrededor de 400 a 600 cerdos.

Antes de que las agencias de gobierno intercedieran la comunidad de Buena Vista, tuvo la iniciativa de recoger los cerdos y separarlos por hembra y machos para evitar que se reprodujeran. Esta iniciativa produjo resultados porque al menos los cerdos ya no se veían en la calle. Este era un trabajo arduo porque había que alimentarlos, el olor era fuerte y había días que se veían obligados a limpiar. Además, se les proveía comida a las personas que iban ayudar.

“Pero nosotros no somos las personas ni la entidad que le corresponde hacer ese trabajo. Tocamos puerta y ahí es donde entra Agricultura federal y local y el Departamento de Salud porque realmente es un problema de salud de gobierno. Nosotros no somos el ente para resolver esa situación”.

Tras la retirada del proyecto del USDA, ninguna agencia del gobierno de Puerto Rico ha hecho ninguna gestión o esfuerzo por atender la situación. El Departamento de Salud repartió literatura y orientó sobre el peligro que se tiene al tocar los cerditos y las medidas que se deben tomar para evitar alguna contaminación.

En una ocasión unos veterinarios se interesaron en ayudar en la remoción de los animales, pero debido a la falta de un santuario en la isla adonde llevarlos, no pudieron hacer el trabajo.

“Estamos como empezamos” Foto Alina Luciano/CLARIDAD

“Así que estamos como empezamos”, lamentó Rijos, a la vez que expresó su preocupación de que los niños ven los cerditos como una mascota para juego cuando pequeños, pero esos cerdos pueden llegar a pesar 150 libras, lo que representa un peligro. “La comunidad es la que los alimenta. La gente los acostumbró a darles comida y por eso es que el animal es más peligroso, porque come comida de humano. En el momento que no la tienen se pueden   tornar agresivos”.

Rijos quiso dejar claro que, aunque hasta ahora en la comunidad no se ha reportado que alguien se haya enfermado, Buena Vista es una comunidad que se inunda, lo que la hace más vulnerable porque tanto el orín como el excremento de estos animales transmiten enfermedades como la leptospirosis. Además, declaró su preocupación por que incluso la gente “coja miedo de venir a nuestra comunidad”.

A estas alturas hay muchas versiones de cómo llegaron estos animales a la comunidad de Buena Vista. Lo que sí entienden es que “esos cerdos no llegaron solos; alguien vino y los tiró. Ya han llegado a la Milla de Oro, Floral Park, también camino a Río Piedras por la Barbosa. Pero también he visto gente que se para y los alimentan. Nosotros le hacemos un llamado a la gobernadora, al Departamento de Salud, al de Recursos Naturales y a Agricultura Federal, que ellos son las personas que tienen los expertos para tratar esta situación. No solo en el caño, en todo Puerto Rico”.

Entrevistado por CLARIDAD, el doctor en veterinaria Ricardo Fernández destacó que la proliferación de los cerdos vietnamitas, así como la de cerdos salvajes domésticos representa un   problema de salud pública para la comunidad y un peligro para los porcinocultores.

“En nuestra cultura no se ve mucho utilizar un cerdo como mascota. Sí últimamente se usan como mascotas; pero eso no es la norma. La norma es que el cerdo es criado por porcinocultores, se utiliza para un propósito de consumo. Los cerdos vietnamitas no tienen esas características.  Mucha gente dice que son cerdos enanos y los compran creyendo que van a tener un cerdito bien bonito, chiquitito toda la vida, pero no se instruyen para saber que estos cerdos pueden llegar a pesar hasta 200 libras y son animales que consumen y hay que darles el cuido adecuado”.

Añadió que “desgraciadamente” estos animales se han ido moviendo y ya en Puerto Rico existen lugares donde hay problemas con cerdos vietnamitas y con cerdos domésticos en estado salvaje.

Expuso el doctor Fernández que el problema con todos los cerdos salvajes no es que tan solo dañen las siembras, es que pueden representar un riesgo a la salud de toda la industria porcina porque pueden ser portadores de enfermedades que en un pasado fueron erradicadas en la isla. Enfermedades tales como la pseudorrabia, síndromes respiratorios y reproductivos porcinos. Dado a que estos animales en sí son un reservorio de enfermedades que ya han sido erradicadas, un desorden o un mal manejo de estas especies en la industria porcina se convierte en un problema de salubridad y hasta económico.

En el caso de los cerdos vietnamitas, además son potenciales portadores hacia los humanos de enfermedades como la peste, rabia, gripe aviar y parásitos intestinales. Pueden adquirir leptospirosis, que es la enfermedad de la orina de ratón, y a su vez transmitirla, provocar problemas de piel por parásitos externos como la sarna. Incluso el doctor Fernández reconoció que los cerdos todos tienen una mordedura bastante fuerte y que pueden infligir daño a la gente si se crían un poco salvajes.

“Hay que tener cautela. Por eso es por lo que en la porcicultura de esos animales se manejan procedimientos para evitar que haya problemas de agresividad. Se castran los machos por dos razones: para evitar la agresividad y mejorar la calidad de su carne. Todas las personas que tienen esa dedicación se adiestran para criar un animal de calidad para el consumo humano”, describió sobre los cerdos para consumo.

El doctor Fernández comentó que incluso cuando alguna persona se le acerca y le dice que interesa tener  un cerdo vietnamita para mascota le advierte si sabe en lo que se está metiendo, que no es un animalito pequeño, que va a requerir más comida cuando llegue a los 6,7, 8 meses y ya esté pesando entre 70 a 90 libras.

Estos animales pueden ser fértiles ya alrededor de los seis meses y la reproducción se tarda tres meses y tres 3 días. Una cerda puede tener un promedio de 8 a 9 cerditos. Si se siguen regando, pueden tener de dos a tres partos al año.

El veterinario dijo que, aunque en un principio el cerdo vietnamita es un animal importado, aquí hay crianza de ese cerdito. Su apreciación es que se trajeron con un propósito dual de consumo y como mascota, pero se limitó al área de mascotas porque no tienen el mismo beneficio que otras razas de cerdos que se utilizan para el consumo.

Ante la situación que enfrentan las comunidades del Caño Martin Peña con la proliferación de estos animales, el doctor Fernández no dudó en expresar como salubrista y médico veterinario la importancia que hay de atender ese problema, el cual reconoció se le ha ido de las manos, tanto a los veterinarios como a las entidades gubernamentales.  Este recomienda que se proceda a la captura y disposición adecuada de estos animales, que es la eutanasia, dado a que estos no son animales que alguien los quiera adoptar. Recalcó el peligro que representa para la salud pública, para la economía y la industria porcinocultura de la isla la existencia de estos animales realengos o salvajes, ya que podrían provocar de la noche a la mañana brotes de enfermedades ya erradicadas.

El doctor reconoce que hay grupos de rescatistas y defensores de los animales que no están de acuerdo con esta medida, mucho más ahora con el nuevo código civil.  No obstante, apuntó a que hay que tener una manera sabia de atender el problema, pensando en el bien del animal y manteniendo unos regímenes de salud pública. La captura y disposición humana de estos animales, la eutanasia, es una de las acciones a tomar. Este descarta el que los animales puedan ser capturados y relocalizados.

Para concluir, el doctor Fernández lamenta el que las personas no se eduquen cuando van a adquirir una mascota. “El problema de los cerdos vietnamitas hay que atenderlo de raíz, educando a las personas antes de decidir tomar a un animal como mascota”.