CLARIDADES:Insurrección 1950

 

En julio de 1950, el Congreso yanki aprobó la Ley 600 que culminaría en la farsa del Estado Libre Asociado. Albizu Campos denunció el engaño. De inmediato se desató una intensa campaña demagógica de miedo a la independencia dirigida por el gobernador de la colonia, Luis Muñoz Marín.

El 26 de octubre de 1950, el Partido Nacionalista conmemoró el natalicio del general Antonio Valero de Bernabe en Fajardo. Regresando a San Juan, ya en la madrugada del 27 de octubre, el auto en el que viajaba un grupo de nacionalistas fue detenido por la Policía a la altura del Puente Martín Peña. Según la policía, en el automóvil se encontraron armas y bombas que justificaron el arresto de los Nacionalistas. Ante esto, Albizu decidió adelantar la insurrección, entendiendo que era la mejor manera de llamar la atención del mundo sobre la situación colonial de Puerto Rico, aun cuando estaba consciente de la desventaja numérica y táctica. Pero los movía una fuerza mayor: la causa de la libertad y la independencia… El día 30 de octubrede 1950, estalló la Insurrección Nacionalista.

Los objetivos militares principales fueron: la toma de los cuarteles de la policía para obtener armas; la ocupación de las oficinas de teléfono y del telégrafo para cortar las comunicaciones y la ocupación de dependencias federales, como los correos y las oficinas del Servicio Selectivo Militar yanki. Hubo acciones armadas en ocho pueblos de la Isla –Peñuelas, Arecibo, Mayagüez, Naranjito, Ponce, San Juan, Utuado y Jayuya– y en Wáshington, DC.

El primer incidente se registró en el Barrio Macaná de Peñuelas. En Jayuya, bajo el liderato de Blanca Canales, Elio Torresola y Carlos Irizarry (quien muriódurante el ataque), los Nacionalistas tomaron elpueblo y Blanca Canales, junto al joven Heriberto Marín Torres, desplegó la monoestrellada y proclamó la República de PuertoRico. Muñoz Marín movilizó la Guardia Nacional y los pueblos de Jayuya y Utuado fueron invadidos por fuerzas policiales y militares, y ametrallados por aviones de combate, lo que forzó la rendición de los nacionalistas para evitar ladevastación.

En San Juan, poco después del mediodía, un comando nacionalista compuesto por Raimundo DíazPacheco, Domingo Hiraldo, Gregorio ‘Goyito’ Hernández,Manuel Torres Medina y Roberto Acevedo Quiñones, atacó La Fortaleza, residencia oficial del gobernador. Sólo sobrevivió, gravemente herido, Gregorio Hernández. Al día siguiente, la policía y la Guardia Nacional rodearon el Salón Boricua, barbería de Vidal Santiago, en Barrio Obrero, frecuentada por Don Pedro. El tiroteo fue transmitido por radio. Vidal resistió heroicamente, solo, durante horas. Tan heorica fue su resistencia que los atacantes creían que enfrentaban a un nutrido grupo.

En la Junta Nacional del Partido Nacionalista, ubicada en la calle Sol del Viejo San Juan, Albizu Campos, resistió durante tres noches y cuatro días, primero junto a Doris Torresola y Carmín Pérez; luego, con Álvaro Rivera Walker, hasta que, finalmente, tras lanzarles gases lacrimógenos, lograron su arresto.

Con la intención de dejar meridianamente claro ante el mundo que eran falsas las declaraciones de que lo que estaba ocurriendo en la Isla era meramente una lucha entre puertorriqueños, el 1 de noviembre, dos nacionalistas residentes en Nueva York –Griselio Torresola y Oscar Collazo– atacaron la Casa Blair, residencia temporera del presidente Truman. Griselio murió durante el ataque; Oscar resultó gravemente herido.

La Insurrección Nacionalista fue aplastada por la Policía y la Guardia Nacional. Y arreció la campaña de persecución y abuso de poder contra el independentismo, con arrestos en masa, y el encarcelamiento arbitrario de miles de independentistas, nacionalistas y comunistas. Eventualmente, en 1951, cientos fueron enjuiciados y varios recibieron largas condenas de cárcel.

La presión internacional y el temor de que Albizu fuese a morir encarcelado, llevaron a Muñoz a indultarlo el 30 de septiembre de 1953. Excarcelado, Don Pedro pronunció las siguientes palabras: «nadie, amparado por la fuerza, puede impedir el ejercicio de soberanía y libre determinación de un pueblo, porque ello sería una burla a lahistoria».

 

Del Calendario de Nuestros Mártires, 2020