Corona virus:  Renacer con Huidobro

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Por Chiqui Vicioso/Especial para En Rojo

 

En estas semanas de absoluto silencio, que agradecemos al Corona Virus, estamos  de novios con la vida.  Por primera vez en mucho tiempo se ha creado un espacio para largas conversaciones, bajo el ardiente sol de la tarde; espaciados almuerzos; sesiones de cine y largas discusiones sobre el devenir de la humanidad en estos tiempos de absoluta incertidumbre.

Abundan las añoranzas de los viajes realizados, los felicísimos días en Sicilia donde por arte de magia retornamos a la película del Padrino y Mónica y yo simulamos caer heridas en las escalinatas del Gran Teatro de Palermo, victimas del balazo de la nostalgia por una de las escenas más memorables del cine. Las memorias del segundo viaje a Chile, donde habría de reencontrarme con un escritor tan fundamental como  Vallejo para todo poeta que tome en serio su oficio: Vicente Huidobro.

Mi primer viaje a Chile, dominado por Neruda.  Visité sus tres casas: La Chascona, la de Isla Negra y la de Valparaíso, que fue la que más me gustó por su vista al puerto.  Allí descubrí al poeta que andaba buscando, porque así como se dice “dime con quién andas y te diré quién eres”, las casas reflejan el  íntimo universo de una persona.

En ese viaje tuve la suerte de andar con un gran conocedor de Vicente Huidobro:   Miguel De Mena, quien cambió mi imagen del poeta que abrió la poesía hacia la figuración visual del caligrama, la imaginación científica y  los poemas pintados,  y era además un radical tanto en su vida como en sus ideas.

Miguelin nos llevó a Cartagena, un encantador pueblecito chileno en las orillas del  Pacífico, y allí visitamos la tumba del poeta, adusta, blanca, en la cima de una montaña desde donde siempre vería el mar, exactamente lo contrario de lo que se esperaría de un poeta que nació en la aristocracia y que adoptó  la frase de D’Annunzio: O renovarse o morir.

En su casa de playa, hoy museo, encontré sus escritos sobre arte, y su ensayo sobre Rubén Darío, el cual me conmovió:

“Aquel que lleva en la mente un ideal, que combate solo por ese ideal, que se ve atacado, insultado, y sigue; que ve que nadie le comprende, y sigue; que siente palpitar en su cerebro la magna idea que la gente desprecia, y sigue; que ve cerradas para si todas las puertas, contemplando como el vulgo quiere matarle sus ensueños, y sigue solo contra todos. Hércules cargado de poesía. Atlante con un mundo de ideales en sus hombros; nadie le reconoce,  le acepta, y sigue…y  triunfa, y hace valer su ideal, revolucionando el arte.  Este si no es genio, inventad otro vocablo más elevado para calificarle”. “Ellos… han derribado a las venerables momias que ejercían la dictadura literaria”.

Y, cuando leí su definición de la estética, caí a sus pies: “La estética es solo para la mediocridad, para los que necesitan ayuda: el lazarillo del ciego.   Para los de larga vista, la estética no existe o si existe no fija reglas, ni exige moldes de ninguna especie.  Se resume en tres palabras: crear cosas bellas”.

Enfrentado a lo que definía como “mulataje intelectual”, Huidobro  combatía los lugares comunes y las ligaduras intermedias (el “como”).   Una cosa es decir soy un río y otra soy “como”  un río.  Y preguntaba: ¿para qué hacen versos esos señores que nos cantan lo que ya todos sabemos?

! Por fin una brisa!

¡No más ataques de asma!  Acepto ahora mi “dolorosa obsesión de incertidumbre”, esta vez provocada no por mis disquisiciones literarias sino por un virus que amenaza, según los economistas, con convertirnos en una humanidad feudal, avasallada por el capital financiero.  Una humanidad sometida a los designios del uno por ciento de la población mundial  que constituyen los dueños del gran capital, los únicos que están sacando ventaja de esta crisis sanitaria, donde la más perjudicada es la gente que trabaja, los hipotecados del mundo.  Donde o se lucha por una sociedad más justa,  o se perece en el intento.

¿Dónde encontrar respuestas?  ¿Alguna claridad?

En las Barricadas (1936) de Vicente Huidobro:

1.-Declaramos la guerra a todas las formas momificadas de una sociedad agónica, que trata en vano de seguir imponiéndonos sus cánones y modelos.

2.-Proclamamos el nacimiento real y efectivo de un mundo nuevo con toda la libertad creativa y las fuerzas de creación que trae consigo un mundo naciente.

3.-Proclamamos un arte y literatura en constante devenir. Atada a su tiempo por los lazos que crea el vivir en medio de los problemas de su época y sintiéndola hondamente…sin ninguna imposición de límites pre-establecidos, ni trabas al impulso creador.

4.-Proclamamos la revolución social como único medio de alcanzar la realización del hombre con todos su valores positivos despiertos y en acción.  Pero no aceptamos la mediocridad so pretexto de revolución o disculpándose en ella. La revolución es lo mejor en todo, tiene su dialéctica propia y debe desarrollarse sin volver atrás bajo ningún pretexto.

5.-La reacción es la muerte,…el pasado estacionario, petrificado, queriendo detener la marcha del hombre o pretendiendo obligarlo a limitarse a si mismo dando vueltas en el mismo sitio.

5.-Sólo la revolución social libertando a la humanidad de la esclavitud económica logrará realizar al hombre total.

6.-Estamos contra el fascismo en todas su formas, pues el fascismo no representa ninguna evolución superior del hombre sino la última barricada del capitalismo y una regresión.

7.-Estamos contra la guerra…Solo aceptamos la guerra social como una fatalidad impuesta por la incomprensión de las clases privilegiadas.

8.- No aceptamos la idea chauvinista de patria, o sea una patria enemiga de otras patrias y lanzando a los hombres a la matanza para defender los intereses de una casta que aprovecha y goza de cada patria, excluyendo a la gran mayoría de sus habitantes.

9.-No aceptamos la cultura como una cosas muerta que se trata de imponer para matar en nosotros el espíritu renovador.  No aceptamos la petrificación que pretende aniquilar los impulsos creadores del hombre.

10.-Afirmamos que no es posible que un gran sector humano, el más vasto de todos, permanezca aplastado y al margen de la vida.  Esto acarrea un grave daño al desarrollo del espíritu general de hombre y a la cultura general que está supeditada a su desarrollo.

11.-Siendo el artista un ser especialmente sensible y adivinatorio es muy lógico que sienta más fuertemente que otros hombres los problemas de su tiempo.  Ahora bien, cuando estos problemas se presentan de un modo tan apremiante, tan vital, como hoy, el poeta se verá obligado a abandonar sus apremiantes tareas y preocupaciones de orden puramente estético, sus experiencias en el desarrollo de su oficio y tendrá que salir de su propio campo para sumar sus energías, para prestar ayuda a los hermanos que trabajan por la revolución, (añado:   en este caso contra los estragos del Corona Virus) en otra barricada.

12.-Cuando el momento de…la crisis sea menos urgente, volverá a su labor, que es seguir desarrollando la cultura, crear nuevas formas y nuevas esencias para ensanchar el espíritu.  Y volverá enriquecido por el contacto y el estremecimiento de la carne humana en la lucha contra el poder de las tinieblas.

 

 

 

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