Crónica de una pandemia anunciada

Por Cándida Cotto / CLARIDAD 

ccotto@claridadpuertorico.com

Si la respuesta del gobierno de Estados Unidos ha sido deficiente ante la epidemia del coronavirus 2019 (COVID-199), la de aquí ha estado peor. Desde diciembre el Departamento de Salud de Puerto Rico (DS) pudo haberse preparado para atender la emergencia de salud de la cual ninguna parte del mundo esta exenta. 

Así lo atribuyó el doctor Fernando Cabanillas, cuyas denuncias públicas de que el DS se negaba a hacerle la prueba de coronavirus a un paciente suyo que presentaba los síntomas dejaron al descubierto la saga de contradicciones y torpezas que terminaron con el despido del secretario de Salud, Rafael Rodríguez. 

Luego de una semana de que el DS enviara tanto la prueba del paciente del doctor Cabanilllas, como de otras dos personas (dos turistas del crucero Costa Luminosa que desembarcaron en San Juan el domingo antes) fue que se identificaron y confirmaron los primeros tres casos de coronavirus en la isla. Sin embargo, Cabanillas afirmó a Claridad que desde hacía dos semanas el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, siglas en inglés), había enviado a todos los departamentos de salud de todos los estados además de a Puerto Rico 500 kits para hacer la prueba. Afirmó que en Nueva York el departamento de salud ya había estado haciendo pruebas. 

En tanto no fue hasta el jueves 12 de marzo que el ahora exsecretario dijo en conferencia de prensa que entre 24 a 48 horas estarían haciendo las pruebas, lo que ya es sabido hasta el presente no ha ocurrido. El doctor Cabanillas además dio a conocer que hacía dos semanas el CDC liberalizó los criterios para ordenar hacer las pruebas, los cuales no incluyen el que la persona haya viajado a zonas infectadas. Por ejemplo, persona con un cuadro clínico que presente síntomas de malestar respiratorio, si se hace la prueba de influenza y da negativo ya con eso es suficiente para hacerle la prueba. Es el criterio del médico que está evaluando al paciente lo que debe prevalecer, tal como fue su caso y reveló que había otros colegas que habían pasado por la misma situación. 

El doctor Cabanillas expuso que el tiempo típico de incubación del coronavirus es de 14 días, pero no necesariamente es así para todas las personas, en especial los niños que en la práctica no tienen síntomas. Recomendó mantener la distancia de seis pies entre las personas, que es lo que ha funcionado, evitar los grupos grandes de más de 15 personas, lavarse las manos con frecuencia y aclaró que las mascarillas protegen hasta cierto punto, pero la medida debe ser no llevarse las manos a la nariz y la boca. Puntualizó que el problema en la detención de la epidemia es el hecho de que no se han estado haciendo las pruebas en el momento indicado, debido a que puede haber personas que no muestren síntoma, lo que es uno de los aspectos por lo cual no se puede detener la infección. 

En tanto la doctora en epidemiología del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (RCM), Cruz María Nazario, también criticó la gestión del gobierno frente a la pandemia.  “Era ineludible que el coronavirus iba a llegar a Puerto Rico”. Acotó que, en un sistema con conocimiento epidemiológico básico, se sabe que las epidemias se propagan de manera rápida, tan rápida como uno montarse en un avión y de 20 24 horas ya lo llevó a otro país. 

Señaló como una falta de responsabilidad empezar a decir que el coronavirus no iba a llegar al país y que por el contrario “el momento era para prepararnos e identificar los recursos necesarios, no tan solo los económicos, sino los recursos de empleo porque ante esa enfermedad nosotros necesitamos muchos recursos de enfermeras, de técnicos de respiración, de equipo en los hospitales”.

En esa dirección hizo un paralelismo entre la situación actual y la ocurrido con el huracán María en la cual ningún hospital se preparó de manera adecuada para tener su combustible y poder seguir atendiendo la población, eso fue hace dos años y ahora en esta pandemia nadie puede contestar cuántas camas de hospitales hay disponibles para atender la emergencia. 

La epidemióloga apuntó que desde enero el país se debió estar preparando para esta pandemia, ya que ahora mismo tenemos la influenza de estación y en el 2009 hubo una pandemia de influenza. Aclaró que los coronavirus que causan el catarro y ahora este coronavirus (COVID-19) se transmiten de la misma forma, con las gotitas que salen al estornudar. 

“Como nosotros no tenemos una población consciente de que no se tose con la boca abierta, no se debe tapar con la mano, porque después las pone sobre la mesa, en la puerta, en el carrito del supermercado así que hemos fallado epidemiológicamente en estar preparados cuando teníamos toda la información”.

Sobre la falta de preparación por ejemplo, trajo a la atención que, por el hecho de que somos una colonia no tenemos ningún control para decidir qué hospital se va a establecer y en qué sitio, se depende de que el CDC haga las pruebas de coronavirus, aun cuando aquí hay la capacidad técnica para hacer las pruebas y hay muchos laboratorios preparados con todo el equipo, lo que sucede es que no se tienen los reactivos porque eso lo controla el CDC. “Si estuviéramos en la República Dominicana en 48 horas tuviéramos los resultados, pero aquí necesitamos que el CDC decida si somos prioridad o no para ellos”.

La doctora María Nazario recalcó que el coronavirus se puede transportar en personas que llegan al país y lo que tienen son síntomas leves de un catarro, llegan a su casa y contagian a los demás, y se comienza a propagar dentro de la comunidad sin que se sepa de donde vino. “Eso es lo que se llama la propagación en la comunidad, pero el virus no lo tenemos aquí, ese virus llegó aquí”. 

En esa línea reparó en que al momento (de la entrevista) no se tenían casos positivos, porque no se tenían resultados de ninguna prueba. Comparó que mientras en Corea del Sur se hacen 1,500 pruebas diarias, en Estados Unidos desde enero apenas se han hecho 1,500 pruebas. 

La aplicación de las pruebas ha permitido que ya en Corea del Sur la curva epidémica esté bajando “porque hicieron lo que hay que hacer no puedes evitar que llegue, pero se puede mitigar si identificas temprano quien está positivo, se pone en cuarentena si no tiene síntomas o lo aíslas en el hospital si hay síntomas que necesitan hospitalización. Esa es la forma de mitigar la epidemia que no se ha hecho aquí y no se ha hecho en Estados Unidos”, reiteró. 

A estas alturas Nazario indicó que el estado tiene que poner en función las reglas de la epidemiología para evitar que se propague la pandemia, comenzando por hacer las pruebas, ya que lo que se quiere es que no se enferme toda la comunidad de momento. Reparó que en el país no hay los hospitales, no hay las enfermeras, máscaras, suficientes respiradores, que eso fue en lo que no se preparó cuando se sabía ya que el coronavirus es una enfermedad que va atacar con alguna seguridad del 15 a 20% que se infecten. En caso de que se infecte el uno por ciento de la población, en la isla eso representa alrededor de 34 mil personas. 

Entre las medidas favoreció el que se cancelen las actividades públicas, que las personas se mantengan en sus casas si están enfermas, insistió en que si los niños están enfermos no los envíen a la escuela, ni donde la abuela “porque ésta sí se puede morir con el coronavirus”, y tener buenos hábitos de higiene. “No dejarse llevar por criterios absurdos o prejuicios podemos controlar, evitar que las muertes sean muchas si hacemos lo que hay que hacer. Pruebas aislamiento o cuarentena en su casa si tiene síntomas débiles, pero hay que hacer las pruebas no hay otra forma.”