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Cuba apuesta a sus vacunas para vencer la COVID-19 y destrabar las actividades económicas

 

CLARIDAD 

La Habana, Cuba-Cada día que pasa es uno más cerca para Cuba en sus aspiraciones de contar con su propia vacuna contra la Covid-19. Muchos han sido los esfuerzos emprendidos a esos fines, pero aun más grande será la recompensa, de lograr el desarrollo completo del fármaco. Algo que bien podría ocurrir tan pronto como a principios del próximo mes de abril.

Así lo ha adelantado el director general del Instituto Finlay de Vacunas, Vicente Vérez Bencomo, quien anunció recientemente que el país comenzará el 1 de marzo la Fase III de ensayos clínicos de Soberana 02 –uno de los cuatro candidatos vacunales cubanos, junto a Soberana 01, Abdala y Mambisa. De cumplir exitosamente esa etapa, en abril comenzaría la producción de al menos un millón de dosis de la vacuna; y de ahí al proceso de inmunización de la población será un paso.

Sin tiempo que perder, mientras tanto, el proceso de fabricación ya comenzó.

Actualmente, se está en un proceso de fabricación de 100 mil dosis para respaldar de forma segura los ensayos clínicos de los candidatos Soberana 01 y Soberana 02”, detalló el experto en el programa televisivo Mesa Redonda.

A toda máquina Soberana 02 y Abdala

En el caso particular de Soberana 02, si bien inició sus estudios clínicos más tarde que Soberana 01, ha avanzado más rápido y con buena efectividad. En la Fase I, la vacuna mostró ser “muy segura” y se comprobó que después de la primera dosis “ya hay un número importante de personas que responden con títulos de anticuerpos”.

Para verlo en términos numéricos, más del 70% de las personas que participaron de la Fase I mostraron una fuerte respuesta celular contra el virus.

En la Fase II, los resultados han sido igual de exitosos. Esta etapa incluyó una población de hasta 80 años y la respuesta fue similar a la de los participantes de 19 a 59 años. Un dato no menor si se toman en cuenta las dificultades que han tenido en el resto del mundo otras vacunas contra la Covid-19 –como la de AstraZeneca–, consideradas no aptas para personas mayores de edad.

Ahora, “la aspiración es iniciar la Fase III en varios municipios de La Habana con un diseño de 42.600 participantes y con un grupo placebo”, refirió Vérez Bencomo.

Por otro lado, el otro candidato Abdala, también avanza a paso firme. El proyecto inyectable, elaborado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), logró desarrollar anticuerpos en el 86% de los participantes en la Fase II. Los investigadores del centro se preparan ahora para la Fase III que seguirá adelante entre marzo y mayo de este año.

En dependencia de estos resultados, Cuba podría tener a su población vacunada antes de que culmine el primer semestre de 2021.

Experiencia de larga data

La apuesta es grande y como todos los demás países del mundo Cuba libra una carrera contrarreloj para encontrar una inyección a un virus, que hasta hace poco más de un año era totalmente desconocido por la humanidad. Lo que no resulta ajeno para la mayor de las Antillas, sin embargo, es la tarea y la pericia para desarrollar vacunas, aún en medio de las adversidades.

Cuba tiene una larga experiencia en desarrollar y producir vacunas, desde la investigación preclínica y clínica, hasta la producción”, resaltaba hace poco el virólogo cubano Amílcar Pérez Riverol.

De hecho, 8 de las 11 vacunas que emplea el programa nacional de inmunización son fabricadas en el país. Además, Cuba ha exportado al resto del mundo vacunas como la meningocócica BC (primera de su tipo en el mundo), o la de la hepatitis B (primera aprobada en América Latina).

Pero el tiempo no es el único obstáculo que debe sortear el país caribeño. En 2020, el bloqueo estadounidense limitó las posibilidades de la isla de satisfacer la demanda de medicamentos o insumos básicos para la producción de vacunas. Desde abril de 2019 hasta marzo del año pasado, la política hostil de Washington casuó pérdidas al sistema de salud cubano de alrededor de 160 millones 210 mil dólares.

A pesar de ello, Cuba es hoy por hoy el único país de América Latina que desarrolla y produce su propia vacuna contra la Covid-19. Un ejemplo de lucha y resistencia en medio de tantas dificultades económicas y políticas; y también un mensaje de esperanza para América Latina y el Caribe. El gobierno cubano ya ha dicho que pondrá la vacuna a disposición de otros países de la región, una vez haya inmunizado a su población. La propuesta es un bálsamo para otras naciones de la región que ven en el internacionalismo y la solidaridad de Cuba su única opción de adquirir la vacuna, sin tener que empeñar sus ingresos en el mercado internacional frente a países ricos y acaparadores.

No menos importante, “los turistas [que visiten la isla] tendrán la opción, si lo quieren, de vacunarse en Cuba también”, aseguraba el director del Instituto Finlay hace unas semanas. Un envite peculiar, en un intento de las autoridades cubanas por rescatar el flujo turístico –una de las principales fuentes de ingresos del país– perdido tras el inicio de la pandemia.

En medio de todo esto, Cuba batalla por frenar un nuevo repunte de la Covid-19, que ha disparado los casos de contagio y muertes en el último mes. Sólo en enero de este año, el país registró 13. 618 casos positivos, 1. 562 más que los detectados en todo el año 2020. Mientras, todos los días, desde inicios de 2021, se han reportado muertes por el virus. En La Habana y otras ciudades, las autoridades han ordenado retomar las medidas de control de movilidad y el cierre de parques y restaurantes; y se retomó en febrero el aislamiento obligatorio de todos los viajeros que ingresen al país, hasta tanto se haya certificado que no estén infectados.

El tiempo apremia y la urgencia es grande. Cuba necesita tener listas sus vacunas, pero ante todo hace falta seguridad en el proceso, le va la vida en ello. Además de inmunizar a su población, conseguir la inyección contra el virus ayudará a destrabar las actividades económicas, en compás de espera desde el año pasado. Poco a poco se van viendo los resultados; por lo pronto habrá que esperar un poco más.

 

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