Cuba: conocimiento, experiencia y determinación en la lucha contra el COVID 19

 

Análisis de Noticias

Por: Redacción de CLARIDAD

Cuba- la mayor de las Antillas- es un país veterano ante los desastres. Ha resistido por más de 50 años- con inteligencia y gran disciplina- el inmisericorde bloqueo comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos, que les fue impuesto por el gigante del Norte en la década de los años 60, por pura venganza, y que ahora ha sido endurecido con más sanciones y restricciones de todo tipo bajo la administración de Donald Trump.

Las lecciones de esa larga experiencia histórica, y el conocimiento acumulado por un pueblo cubano extraordinariamente bien formado y educado, les sirve ahora como herramienta principal en su lucha contra la nueva amenaza de la pandemia del COVID 19. Este virus, hasta hace poco desconocido y de impacto fulminante, ha paralizado la actividad humana en el mundo entero, y avanza galopante poniendo en jaque a gobiernos, economías y pueblos, particularmente a Estados Unidos y varios de los principales países de Europa. De los 2 millones y medio de casos confirmados mundialmente, Estados Unidos de América  cuenta con cerca de 800 mil, un récord de contagios y mortalidad para el que no ha habido tregua ni descanso. De las más de 160,000 personas fallecidas a causa del COVID en el mundo, más de 40,000 corresponden a Estados Unidos también.

En Cuba, por el contrario,  a pesar del bloqueo que les limita grandemente los recursos,  hasta ahora se ha podido encaminar una respuesta que no solo ha evitado el avance desenfrenado del COVID entre la población, sino que mantiene una tasa baja de fallecidos. Hasta el cierre de estas líneas, Cuba tenía 1,035 casos de COVID 19 confirmados y 34 fallecidos, entre una población de 11.5 millones de habitantes.

¿Cómo ha sido esto posible, y cuáles son las áreas de mayor fortaleza en la respuesta de Cuba ante el COVID 19? Un artículo tituladoCoronavirusResponse: why Cuba is such an interesting case, publicado la semana pasada en la revista digital The Conversation, resume la investigación de dos académicos de la University of London, Emily Morris e Ilan Kilman. Estos señalan que, en términos generales, la trayectoria de desarrollo de la pandemia muestra que algunos países parecen enfrentar el coronavirus mejor que otros, y  Cuba está entre ellos. Entre las fortalezas singulares del caso cubano, los autores destacan su sistema gratuito de salud universal, que cuenta con la tasa más alta del mundo de médicos por población, y unos indicadores de salud positivos como la alta expectativa de vida y la baja mortalidad infantil. Igualmente, destacan como fortaleza la experiencia de los médicos cubanos como voluntarios en la respuesta a enfermedades y desastres en otras partes del mundo, al igual que  el alto nivel educativo de la población y su estructura de planificación de respuesta a emergencias íntimamente conectada con las organizaciones locales en cada rincón del país. Como ejemplo del excelente historial de Cuba en respuesta a desastres, el artículo señala la reconocida efectividad de la estrategia de evacuación obligatoria en casos de huracanes y desastres naturales, cuya implantación ha reducido a un mínimo la ocurrencia de accidentes y fatalidades durante dichas emergencias. También resaltan la pujanza de la industria de investigación científica cubana, que incluye tres laboratorios con personal y equipo altamente especializados y capacitados para la administración y procesamiento de pruebas, y el desarrollo de posibles tratamientos, medicamentos y vacunas.

La respuesta inmediata al COVID 19 en Cuba enfrentó retos importantes en un principio. Al momento de decretarse la pandemia, aún había un gran tráfico aéreo y de cruceros en el país, y cerca de 50,000 visitantes extranjeros que hubo que alojar y, poco a poco, devolverlos a sus países de origen. Simultáneamente, se comenzó a poner en vigor el plan de prevención y control que había sido aprobado por el gobierno desde el pasado mes de enero.

Entre las estrategias delineadas en dicho plan figuran las mundialmente aceptadas y promovidas como las más efectivas en casos de epidemias. Estas son, el distanciamiento social, la restricción al turismo y los viajes en general, y el aislamiento de personas vulnerables, entre otras. Además, se activaron las protecciones del estado contra el desempleo, las provisiones para la asistencia social, los protocolos para el trabajo a distancia, y  se preparó la infraestructura sanitaria para atender los pacientes. Inicialmente se destinaron 15 hospitales militares en  distintas provincias y regiones para atender a los pacientes de COVID 19.  Más adelante, cuando se determinó que el uso de la mascarilla-en Cuba se le llama nasobuco-resultaba insuficiente para frenar el contagio, se detuvo el transporte colectivo. Se implantaron campañas educativas para toda la población a través de los medios de prensa y las redes sociales, y se distribuyeron masivamente materiales de higiene y desinfección.

La espina dorsal del esfuerzo para el control de la expansión del virus  ha sido el llamado “pesquisaje” o rastreo de los contactos de las personas contagiadas. Este tiene el propósito de conocer el alcance de la infección para aislar a dichas personas, y prevenir brotes de la infección. Para la tarea de pesquisaje han incorporado a miles de trabajadores sanitarios y  aspirantes a médicos de las escuelas de medicina del país, quienes se encargan de ir barrio por barrio, y casa por casa, dando seguimiento a contagiados, y anotando cualquier indicio de nuevo contagio o síntomas. En días recientes, se ha añadido una herramienta de auto pesquisaje virtual que consiste de encuestas virtuales, libres de costo, con el objetivo de que las personas se autoevalúen. La herramienta permite identificar en tiempo real personas que presenten síntomas respiratorios, y que pudieran ser casos sospechosos de coronavirus.

La evidencia obtenida de la implantación de este conjunto de medidas, que incluye la administración de pruebas, la recopilación de datos del pesquisaje sobre contactos y  patrones de contagio, le ha permitido a las autoridades sanitarias cubanas concluir que un por ciento considerable de contagiados (40% o más) no presenta síntomas del virus. Diariamente, el director de epidemiología del Ministerio de Salud (Minsap), Dr. Francisco Durán García, ofrece una conferencia de prensa en la cual se actualizan los datos más relevantes sobre la epidemia. Más allá de los nuevos contagios y fallecidos, el reporte diario informa sobre en número de pacientes recuperados, y los que aún presentan síntomas leves o severos, además de dar detalles sobre el trabajo de control de la epidemia que realizan las autoridades. El doctor Durán es un reconocido académico y epidemiólogo, que fue rector de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba y tuvo a su cargo las campañas para la erradicación del mosquito que transmite el dengue y del  programa de control del SIDA en dicha provincia.

A Cuba se le reconoce mundialmente también por su sobresaliente solidaridad con otros países. Médicos cubanos fueron clave durante la epidemia de ébola que se desarrolló en África hace unos años, y también en escenarios de guerra en diferentes regiones del mundo, y en la respuesta a desastres como terremotos, derrumbes e inundaciones dondequiera que se necesiten. En este momento, 17 brigadas de médicos cubanos ayudan a combatir el COVID-19 en igual número de países.

(Información y datos obtenidos de The Conversation, y fuentes de Cuba: Minsap, periódico Granma y Cubadebate.cu)

(The Conversation Global es una fuente independiente de noticias y puntos de vista diversos de académicos e investigadores del mundo entero. Nuestra información se lleva directa al público. Se originó en Melbourne, Australia y tiene su centro de noticias globales en la ciudad de Nueva York. Cuenta con editores en París y Tokío. Es una red editorial internacional con integrantes de Australia, Reino Unido, Estados Unidos, África, Francia y Canadá)