Cuidado a nuestros envejecientes

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Siendo las personas mayores de 65 años más susceptibles al contagio del coronavirus (COVID 19), los hogares de ancianos, que por lo general albergan a población de mayor edad y con salud comprometida, son de las instituciones que enfrentan un reto mayor en sus esfuerzos por detener el contagio de la pandemia. Ya desde el cuatro de marzo el Centro de Servicios de Medicare y Medicaid (CSMM), había emitido un comunicado respecto a la importancia de que las facilidades de cuido prolongado institucionalizado asumieran los protocolos de vigilancia y actuación ante el COVID. 

Según estadísticas oficiales hasta el domingo 22 de marzo, en el país había 23 casos de coronavirus confirmados. De esta cifra, 11 de los contagiados están bajo el sistema de salud de la Administración de Veteranos del gobierno de Estados Unidos y los otros 12 bajo cuidado de instalaciones médicas de Puerto Rico. La edad promedio de estos 12 casos es de 68.8, siendo la edad máxima 87 años. Tres de los casos son féminas y los otros nueve varones. 

En tanto, en comunicado de prensa, este domingo el secretario de Asuntos Públicos, Osvaldo Soto García, informó que en el Departamento de la Familia (DF), la agencia que regula y supervisa tanto a hogares de ancianos como centros de cuido, hasta el momento (domingo) no se habían recibido llamadas de alegado maltrato a personas de edad avanzada en la modalidad institucional. Además de que el DF había realizado mil llamadas de seguimiento a través de sus oficiales de licenciamiento y supervisores para conocer el estatus del funcionamiento en los establecimientos de cuidado de adultos mayores y no se había reportado ningún incidente en esta emergencia. 

Mientras, muchas de estas instituciones –en particular aquellas que integran la Asociación de Dueños de Centros de Cuidado de Larga Duración– han adoptado un protocolo, elaborado por la Asociación, siguiendo las guías del CSMM y del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC siglas en inglés), que no solo aborda el coronavirus, sino también la influenza, el micoplasma y todo otro síntoma gripal. 

Un ejemplo de un Plan Operacional para Atender Condiciones de Salud Infecciosas comienza con una primera fase educativa tanto para empleados, residentes y familiares para discutir las guías de vigilancia que contiene el plan. La que suscribe tuvo esta experiencia de orientación a los familiares en la institución Casa Corales, Senior Living Residence, en donde una epidemióloga enfermera orientó sobre la condición, una semana antes de que se confirmara el primer caso en la isla. 

En esta fase de prevención además de las medidas de higiene, están: la restricción del contacto físico tanto a residentes como al personal, mantener la distancia de tres pies entre las personas, el avalúo cada 72 horas de los signos-síntomas vitales de los residentes, limitación de las visitas a un familiar por residente (solo en áreas asignadas y el tiempo de visita), la limitación de salidas a las estrictamente necesarias y prohibir la entrada a toda persona con síntomas gripales. 

La segunda fase de Inicio de Control se adoptó tan pronto se dio a conocer la existencia de casos sospechosos. Se reduce el tiempo y días de visitas, y se dividen por grupo para evitar el hacinamiento. Todo residente que muestre síntomas de sospecha de posible contagio será evaluado por el médico de la facilidad quien establecerá el plan de manejo.

Como era de esperar ante el conocido avance de la pandemia, los hogares de ancianos han entrado a la tercera fase de Ejecución de Contención, una vez se confirmó el primer caso de COVID 19 en la Isla. De inmediato se cancelaron las visitas. Ahora nuestras y nuestros viejos se verán obligados a vernos a través de la tecnología, ya sea mediante llamada telefónica o visitas virtuales. Los hogares establecerán un horario para estas comunicaciones. Hay que tomar en cuenta que los cuidadores necesitan tiempo para cumplir con las guías de higiene tanto para las facilidades como para los mismos residentes. La institución deberá mantener informados a los familiares sobre la actualización de las guías. 

Según el Instituto de Estadísticas, hasta el domingo (22 de marzo) se habían evaluado o estaban bajo evaluación 266 personas, (66 bajo la Administración de Veteranos), la edad promedio de los evaluados era de 40 años.