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De la pandemia humana a la pandemia de la Tierra

 

Especial para En Rojo

La realidad actual de Brasil y del mundo ya nos da suficientes motivos de tristeza y preocupación. Aun hay señales preocupantes en relación al futuro. El jueves 17 de junio, una advertencia de la Organización de Naciones Unidas(ONU) resonó en todo el mundo. Mami Mizutori, representante especial del Secretario General en la Estrategia Internacional de las Naciones Unidas para la Reducción de Desastres (UNDRR) advirtió: “una gran sequía es inminente y afectará a muchos países del mundo y esta sequía puede tomar la proporción de una verdadera pandemia y para esto, no hay vacuna que pueda curarnos” (Público, Lisboa, viernes 18 de junio de 2021, p. 22).

Este informe de la ONU será objeto de debates en la conferencia mundial sobre el clima, este noviembre en Glasgow (Cop 26). Esta sequía afectará a todo el mundo, si los países no toman medidas urgentes para combatir el cambio climático y cuidar mejor el agua y los suelos.

Desde hace al menos cinco mil años, en todos los continentes, poblaciones tradicionales han vivido con sequías y períodos de escasez. Sin embargo, ahora, esta tragedia ecológica es provocada, en gran medida, por actividades humanas y decisiones políticas de gobiernos y empresas que dominan la economía mundial. La ONU atesta que este fenómeno está siendo causado por el cambio climático, provocado por contaminación de los ríos, elevado uso de fertilizantes tóxicos, deforestación y el uso irresponsable del agua. Será una crisis intensa y más prolongada. Se reflejará en las cuencas hidrográficas, pero también en regiones alejadas de ellas. En Sudamérica, el humo de la quema en el Amazonas puede verse en nubes tóxicas que descienden sobre el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina. La destrucción del Cerrado en el centro de Brasil afecta los niveles de los ríos que desembocan en las cuencas del Plata y del Amazonas.

Según la ONU, más de mil millones de personas en el mundo no tienen garantizado el acceso al agua potable necesaria para la vida y la salud. Ahora, esta pandemia de sequía y crisis del agua causará una tragedia aún más grave que COVID. Agravará el hambre y la inseguridad alimentaria en varios continentes y provocará el regreso de enfermedades endémicas que pensábamos haber superado.

Para la pandemia de COVID, tenemos varias vacunas que funcionan y nos dan un buen margen de seguridad. Para esta pandemia, causada, no por fenómenos naturales, sino por el sistema capitalista depredador, la única vacuna segura será la conversión ecológica. El Papa Francisco lo propone en su encíclica sobre el cuidado de nuestra Casa Común. La reconversión ecológica supone que todos nos sintamos guardianes de los bosques, de la Madre Tierra y de las aguas, así como las comunidades originarias que, por sus culturas, ya viven este cuidado de forma permanente.

 

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros

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